¿Qué es ser de derecha?

 

Tuffí Aré Vázquez ,Periodista

¿Trabajar en un medio de comunicación privado es ser de derecha? ¿Hacerlo en un medio comunitario o estatal es ser de izquierda? ¿Un comunicador de derecha o uno de izquierda están inhabilitados para ejercer el periodismo en Bolivia? El martes en la noche el conductor del programa televisivo No Mentirás preguntó a dos de los periodistas que estuvimos invitados a ese espacio si somos de derecha. Difícil pregunta para responderla en menos de diez segundos. Ni los chinos, que viven en uno de los últimos estados del planeta que se declaran comunistas, podrían responder con claridad qué son. China tiene un Estado comunista, pero miles de sus ciudadanos son tan o más capitalistas que los estadounidenses o los británicos.

EEUU levanta hace años la bandera del libre mercado, pero su Estado ha sido algunas veces más proteccionista que el chino. En estos días el mundo debate y construye nuevos paradigmas. No existe sistema puro o perfecto. Hay cambios en los viejos dogmas y otros murieron o agonizan.

El propio Estado boliviano se define en el primer artículo de la Constitución Política como “Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”. Novedoso y al mismo tiempo complejo concepto.

La polarización política boliviana ha alimentado en las últimas décadas una peligrosa confrontación y un maniqueísmo destructivo. En su momento, la llamada derecha condenó y persiguió a los de la izquierda. Ahora es al revés. La izquierda en el poder sataniza a la derecha.

En medio del fuego cruzado trabajamos los periodistas. Los que ejercen este oficio cerca del poder proclaman orgullosos su adhesión al “proceso revolucionario”. Tienen derecho a hacerlo, pero no a matar civilmente a los que optan por ejercer el oficio distantes de los poderes políticos y económicos. Es antidemocrático censurar sutil o abiertamente a los medios y a los periodistas que entienden de otra manera su rol.

Últimamente se pretende debatir en una cumbre de movimientos sociales oficialistas la regulación de los contenidos de los medios, con el criterio de identificar a los que están con el cambio del MAS y a los que supuestamente ‘lo perjudican’. Es decir, se aplicaría la lógica política de: ‘están con nosotros o están con la derecha’.

La democracia se sustenta en la pluralidad. Contrarios a ella son el pensamiento homogéneo y el discurso único.
Si el fin de la cumbre es anular las distintas miradas de los hechos y la necesaria interpelación a un gobierno, nos encaminamos a una nociva restricción de los derechos y las libertades de los ciudadanos.

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Adiós Juan Javier

Suena en el teléfono su inconfundible voz serena. Ni el maldito cáncer ha logrado cambiar su tono. Es Juan Javier Zeballos, que con su don de gente me llama desde La Paz para agradecer su última entrevista. Hace menos de un mes se la ofreció al colega Roberto Navia y quienes la leímos, uno de los  domingos pasados, recibimos de él otra de sus habituales cátedras de periodismo. La batalla contra la enfermedad había consumido su físico, pero no su espíritu. Seguía lúcido, hasta la semana pasada en la que él mismo piloteó desde la dirección ejecutiva de la Asociación Nacional de la Prensa la organización de un debate entre comunicadores sobre libertad de expresión. Fue el debate final de un gran Señor del Periodismo. 

Hombres como Juan Javier inmortalizan su paso por la tierra con sus actos. Este enorme obrero de la prensa fue capaz de conseguir lo que casi ningún informador boliviano ha logrado. A sus 24 años se impuso en un concurso de méritos a otros 200 periodistas del planeta que disputaban un puesto en la prestigiosa agencia de noticias Reuters. Con esfuerzo propio se ganó el cargo, que le permitió durante 25 años cubrir por todo el mundo desde las caídas de varios presidentes hasta algunos mundiales de fútbol. Zeballos tiene entre los mejores trofeos de este oficio una tapa del The New York Times con una de sus primicias. Qué gran logro para un redactor boliviano. 

Ese antecedente me llevó a preguntarle hace días qué debe hacer un periodista de su patria para conseguir lo que él conquistó. “Ningún periodista boliviano es menos que un periodista extranjero. Solo se necesita trabajo y rigor”, aconsejaba este apóstol de la verdad. Así era Juan Javier. Una persona sin complejos y al mismo tiempo un ser humano con una modestia inusual entre la gente que se desenvuelve entre las cámaras, las luces y los micrófonos. 

Pero hay una frase de su propio sello que resume cómo vivió y como murió este gran hombre. “El periodismo es como la leucemia. Se lleva en la sangre”. Y así se acaba de ir Zeballos, con el más lindo de los oficios en su sangre. 

De su amor por la profesión somos testigos quienes tuvimos el privilegio de conocerlo en su paso por los diarios Presencia, La Razón, Última Hora y El Mundo, y en años recientes por la Defensoría del Lector del diario EL DEBER. Incansable en su lucha por la búsqueda de la verdad, este caballero del periodismo se ha ido seguramente preocupado por las amenazas cotidianas a la libertad de expresión, una de sus mayores obsesiones en el ejercicio de sus tareas en la ANP. 

Juan Javier Zeballos ha vivido sus últimos días sin quejarse ni llamar la atención. Queda la enseñanza del maestro. Queda el ejemplo de un enorme ser humano cuyo consejo y orientación extrañaremos. Por ahora es imposible contener las lágrimas que provoca su partida, aunque el rencuentro será seguramente mejor.

Un ‘árbitro’ desportillado

Toda la credibilidad conseguida por el organismo electoral boliviano puede terminar rifada si siguen los errores en elproceso de votación judicial.  Los opositores y las propias autoridades del Tribunal Supremo Electoral aportan a su modo en la aparición de sombras. Por el lado de los primeros se presentan denuncias a veces ligeras y malintencionadas. Por el lado de los segundos, incurren en fallas y contradicciones alarmantes.

La confianza que construyeron con mucho esfuerzo y desprendimiento algunos expresidentes electorales, de la talla de Huáscar Cajías (+), Luis Ramiro Beltrán y el propio Antonio Costas,  está últimamente desportillada. Tales personajes trabajaron incansablemente por la independencia del órgano clave de la democracia, es decir el que cuida cada voto ciudadano. Se los puso al frente de la exCorte Nacional Electoral por estar alejados de las tentaciones del poder y de los intereses políticos, que tradicionalmente intentaron inclinar el apoyo ciudadano a su favor por la vía de la seducción o por el camino de la manipulación y el fraude.

Se supone que una condición indispensable para una elección transparente de autoridades es la imparcialidad del árbitro. Solo la solvencia moral puede darle a una persona autoridad. En este caso, también se requiere de firmeza y autonomía para resistir las presiones del poder. En cambio, si una autoridad electoral debe su cargo a algún partido o al gobernante de turno, difícilmente podrá garantizar la independencia de sus actos.

En el caso de la votación judicial, hay actitudes llamativas, nada menos que del propio presidente del TSE. Inicialmente la autoridad se enredó con las intenciones de limitar el derecho a la libertad de expresión en la campaña judicial.

Casi enseguida acompañó al mismo presidente Morales en un acto con guirnaldas en Chapare. Posteriormente la oposición mostró fotos con su imagen, en  un acto proselitista del MAS, antes de que fuera nombrado en el TSE. Hace unas días desautorizó a la vicepresidenta del órgano electoral, cuando esta anunció un proceso al partido de gobierno. Finalmente, hace unas horas una vocal renunciante de Oruro lo acusó de cometer irregularidades en la designación de notarios electorales y cuestionó la forma en que este asumió su cargo sin dimitir en el tiempo dispuesto por ley. Ante estas dudas, la respuesta del aludido ha sido la evasión del tema. Con este panorama, la confianza de la autoridad está en crisis. Solo una actuación responsable e independiente en estos días cruciales pueden devolverle la indispensable credibilidad.

Foto: El Deber ¿Dónde están? Elecciones. Al problema de la información insuficiente sobre los candidatos a los cargos judiciales se sumó su ausencia en las presentaciones. Ayer solo se vio a 18 en Santa Cruz

Renuncias y “renuncias”

Foto El Deber: En Palacio de Gobierno, amautas procedieron a ahuyentar la mala suerte
Foto El Deber: En Palacio de Gobierno, amautas procedieron a ahuyentar la mala suerte

Esta crisis de gobierno desnuda ciertos rasgos del gabinete de Morales. Por un lado, la presencia en él de profesionales valiosos, pero también la de otros que solo repiten una forma tradicional de usar el poder. En el primer caso se inscriben la joven exministra de Defensa, Cecilia Chacón, y la exdirectora de Migración María René Quiroga. Las dos exfuncionarias prefirieron renunciar en vez de validar acciones que chocan con sus convicciones.

No es el caso de los otros dos renunciantes, el exministro Sacha Llorenti, y su exviceministro Marcos Farfán. Ambos parecen inscribirse entre los funcionarios que, por seguir en el poder, reciben o dan órdenes sin medir los efectos. Una cosa es la consecuencia y otra la obsecuencia. En un gobierno con vocación democrática nadie puede hacer lo que no quiere o lo que afecta sus principios. Es cierto que en su carta de renuncia Farfán rechaza la represión. Sin embargo, su mensaje es tan ambiguo que genera más confusión que certezas.

En medio de esta crisis, el presidente posesionó dos ministros que más parecen ser  piezas de emergencia o ‘fusibles’. Por el desempeño anterior de ambos, es difícil alentar un aporte cualitativo de ellos a un gabinete que tambalea por el conflicto del Tipnis.

Más allá del relevo de personas, se requiere de un cambio de visión de la cabeza del Gobierno frente a los conflictos. Por el temperamento del presidente, es difícil creer que esté manejado por el flanco duro de su entorno o que ha caído en una trampa de sus colaboradores que quieren desgastarlo, como sostienen algunos analistas.
Hubo estos años en el mandatario un estilo de gobernar distante de la concertación y la tolerancia, aunque proclame que gobierna escuchando al pueblo. También es cierto que cuando Morales ha podido corregir algunas veces sus errores lo hizo, lo que despierta alguna esperanza de cambio.

Esta crisis debería provocar una autorreflexión en el presidente y sus colaboradores. No se puede gobernar como los políticos de antes. La gente en Bolivia ha alcanzado una madurez suficiente en la defensa de los derechos humanos y de la democracia. Por tanto, cualquier abuso de poder siempre tiene un alto costo político.

Evo Morales al Tipnis

Ha cambiado la posición del presidente de Bolivia este mes de movilizaciones indígenas sobre dialogar o no dialogar, y dónde. En principio dijo que no hay nada que hacer respecto a la decisión de que el tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos pase por el Tipnis. Cuando Brasil pidió consenso, el mandatario abrió la posibilidad de diálogo, pero solo entre sus ministros y los dirigentes. Más tarde, cuando le exigieron su presencia en la marcha, adelantó que solo recibiría a los indígenas en La Paz. Enseguida, volvió a decir que la carretera pasará por el parque. Luego aceptó una consulta a todos los que viven en el área de influencia del Tipnis, incluyendo a cocaleros y colonos. Últimamente varió su posición y habla de una consulta solo a los viven dentro del territorio indígena. Al final, decidió estar este viernes en el Tipnis para conversar con quienes dejaron la marcha. Mientras, el acoso y la presión a los marchistas se endurece. Van 30 días de marcha. Los indígenas mantienen su coherencia y firmeza. El Presidente, en cambio, divaga, elude, genera expectativas, retrocede y cambia. No obstante, al final, lo más probable es que imponga su decisión de partir en dos el parque Isibore Sécure.

Foto: FB del álbum "TiPNiS: Respeto a la Vida"

¿Cuántos ricos tiene Bolivia?

España debate estas horas la posibilidad de gravar un impuesto a los ricos para paliar la crisis económica de ese país. La medida es calificada de electoral por el candidato presidencial del PP, Mariano Rajoy. Otros sectores apoyan la iniciativa. Se ha conocido que son 160.000 los ricos españoles. Ellos tienen un patrimonio superior a los 700.000 euros. Para algunos periodistas españoles, la cifra debe ser mayor. Es más, consideran que se debe diferenciar entre ricos y riquísimos. Otros dicen que alguien que tiene 700.000 euros es de clase media alta, en vez de alta.

Con ese parámetro. ¿Cuántos ricos hay en Bolivia? ¿Serán al menos 1.000 los que tienen 1 millón de dólares? Hace unas semanas Evo Morales aseguró que 1 millón de bolivianos pasaron a integran la clase media. Pero, ¿qué se entiende por clase media en Bolivia? Por último, ¿cómo puede caer un impuesto a la riqueza en nuestro país?