“A los dirigentes sindicales nos ven como vividores”

Cristian Peña y Lillo mostró su fuerza en la marcha de protesta que organizó el año pasado contra las agresiones de Evo Morales a los periodistas
Cristian Peña y Lillo mostró su fuerza en la marcha de protesta que organizó el año pasado contra las agresiones de Evo Morales a los periodistas

 

Cristian Peña y Lillo lidera el sindicato más grande del país de una empresa periodística. Son 220 los afiliados a la organización que conduce desde hace dos años. Eso trae ventajas, pero a la vez mayores dificultades, pues es muy difícil lidiar con tanta gente y contentar a tantas personas. Peña y Lillo tiene además el mérito de haber reiniciado después de algunos años de receso la actividad sindical dentro del diario El Deber. Su gestión logró un equilibrio interesante entre las demandas de los trabajadores y los intereses de los propietarios. Nunca hubo una huelga y se disfruta de cierta armonía entre los funcionarios y los dueños del diario. Pero Cristian Peña y Lillo acaba de anunciar la semana que ha terminado que dará paso a otra persona en la secretaría general del sindicato. Su gestión concluye y habrá elecciones el próximo mes. Este joven periodista expuso también ya su informe económico, que deja un saldo positivo con depósitos que llegan a los Bs 10.000. O sea, quien asuma su puesto, tendrá un buen colchón para comenzar. ¿Por qué se va? ¿Qué aprendió? Es lo que nos interesó conocer. Su experiencia merece ser registrada en los espacios de La Calle.

-Acabas de anunciar tu retiro de la secretaría del sindicato de trabajadores de El Deber. ¿Por qué te alejas? ¿sufriste alguna decepción?

– Me alejo principalmente por una decisión personal, que no tiene nada que ver con las críticas o aplausos que recibí durante los dos años de gestión al mando del Sindicato de Trabajadores del diario El Deber. Me retiro para dedicarle más tiempo a mi labor periodística, a mi familia y a mis estudios, que quedaron truncos. Sin embargo, no puedo negar que sufrí decepciones al mando de esta organización. La que más me marcó fue la indiferencia de la gente para emprender acciones en beneficio de ellos mismos.

 -¿Te sentiste agobiado por las críticas? ¿Cuál de ellas te dolió más?

– Agobiado por las críticas no, pero sí agobiado por el poco tiempo para demostrar que las críticas que se hacen no son ciertas y demostrar con hechos que sólo son por desinformación en algunos casos y mala leche en otros. Respecto al dolor, creo que por mucha apertura que uno pueda tener a las críticas, en general todas duelen. En mi caso, en mi función de dirigente, me dolió mucho que la gente dude de la integridad como persona que uno tiene y crean que el dinero que hemos manejado yo y mi equipo de trabajo sirvió para llenar mis bolsillos o, peor aún, los de la gente que me acompañó a lo largo de dos años. 

-Si no hay candidatos y te piden que sigas, ¿continuarías en la secretaría general?

– No lo he pensado en realidad, pero conociendo la apatía de la gente, que mira principalmente, como todos, su realidad e intereses personales, no creo que me pidan que siga. Te repito, de ser así, la verdad no sé qué respuesta daría, aunque ya he jugado mis cartas y el tiempo de transición para la elección de un nuevo directorio con seguridad reforzará mi posición y adormecerá cualquier intención de este tipo.

 -¿Qué aprendiste en tu paso por la dirigencia sindical?

– Mucho, pero principalmente a ser tolerante y a entender las necesidad de mis colegas. Fue bueno saber que uno tiene la opción de hacer cosas por el resto de los colegas, pero fue malo y decepcionante ver que a los dirigentes sindicales nos ven como vividores, bloqueadores o creadores de problemas dentro de las empresas, es un legado que dejaron malos dirigentes en todos los ámbitos.

 -¿Cuál fue tu mayor satisfacción?

– Haberle demostrado a la gente que no es un pecado y menos un delito hablar de sindicato en El Deber y hacerle comprender que en realidad es un derecho que uno tiene. Además fue satisfactorio conseguir, junto a varios colegas valientes, que se instaure en la empresa el sindicato y se convierta, en dos años de vida sindical real, en un referente de los otros sindicatos en Santa Cruz. Somos los más numerosos, los más fuertes y con seguridad, los que mayor influencia podemos ejercer en diferentes ámbitos.

 -¿Cuál tu mayor acierto?

– Haber aceptado dirigir el sindicato y conseguir que éste funcione, trabaje y rinda algunos frutos.

 -¿Cuál fue tu mayor frustración?

– No haber conseguido que se haga un aumento salarial para las personas que tienen funcionarios a su cargo y que el Gobierno no los consideró en el incremento establecido el año pasado. Además, quedó un punto pendiente, conseguir una sede para los afiliados.

 -¿Cuál crees que fue tu mayor desacierto?

– Dejarme llevar por la apatía de quienes sólo aparecen para criticar lo que otros hacen, sin poner de su parte para ayudar a conseguir un fin común.   

 -¿En algún momento te sentiste solo en el mando del sindicato?

– Si y no sólo en un momento, sino en varias situaciones.

 -¿Tuviste en estos dos años alguna presión, alguna exigencia de la parte patronal?

– Gracias a Dios no. Junto a mi directorio supimos tender puentes de entendimiento claros entre la parte patronal y la sindical. Cada uno jugó su papel en esta labor y afortunadamente las presiones nunca llegaron.

 -¿Mejoró o no en tu gestión la situación laboral de los trabajadores de El Deber?

– En algunos aspectos sí. Gestionamos accesorios de seguridad para las coberturas de los periodistas, se consiguió elevar los reclamos por el servicio de cobertura de salud a las instancias pertinentes y provocar mejoras, se hizo cumplir las disposiciones legales sobre los salarios dominicales y el pago de las horas extras en los niveles que correspondían. Tal vez parece poco, pero fue lo que se hizo.

 -¿Cómo gastaste los Bs 49.000 que movió tu gestión en el sindicato?

– Primero hay que precisar que no se gastó los más de Bs 49.000 que se manejó en dos años. La mitad, por norma sindical, fue a parar a la Federación de la Prensa y la otra mitad fue utilizada principalmente en gastos para apoyar actividades deportivas, organizar y completar los recursos para las fiestas del primero de mayo, elaborar las credenciales sindicales para los afiliados y ayudar económicamente a trabajadores que pasaron por malos momentos. Lo demás esta en una caja bancaria en el Banco Ganadero.

 -¿Qué ganaste como dirigente sindical?

– Experiencia y la satisfacción de sentir que se hizo algo por los demás. La labor sindical no da dinero, ni patrimonio, cuando el ejercer esta función sólo tiene como intención hacer algo en favor de todos. Para aquellos que utilizan este espacio de servicio con otros fines, seguramente en el futuro les puede dar otros beneficios, pero ese no es mi caso.

 -¿Qué perdiste como dirigente sindical?

– Tiempo para compartir con mi familia y tiempo para dedicarle más a mi pasión, el periodismo. Incluso hubo un momento en que parecía que yo estaba en El Deber por ser dirigente y no por el esfuerzo que puse para ingresar a este medio hace ya siete años.

 -¿Qué opinas de la gestión de Hernán Cabrera al frente de la Federación de la Prensa de Santa Cruz?

-Es una gestión en la que se está tratando de mejorar la situación de los trabajadores de los medios de comunicación. Es una gestión política, donde la credibilidad de la institución se ha visto mermada y el poder de convocatoria opacado. Aún queda pendiente que la institución se purgue internamente para sacar de su interior a la gente que no tiene que estar allí y que únicamente nos hace daño. En fin, no creo que la gestión haya sido buena hasta el momento y lamentablemente los sindicatos, que somos parte de la Federación, también somos responsables de lo que está pasando.

 -¿Cómo ves a las organizaciones de los trabajadores de la prensa en Bolivia?

-Debido a los constantes ataques del Gobierno, nos hemos convertido en fuente de información y empezamos a llenar titulares de televisión y periódicos. Creo que la verdadera lucha del sindicalismo en los medios está para conseguir que todas las empresas donde hay periodistas cumplan con lo mínimo que un comunicador debe tener para ejercer con plena libertad su labor y generar un verdadero sentimiento de gremio que haga, como ocurre en otros gremios, que salgamos en conjunto de manera fuerte y contundente ante agresiones de aquellos que no quieren vernos en el mapa. Debemos ser una organización fuerte, a la que no le teman. Por el contrario, tenemos que luchar para ganarnos el respeto de la gente y de la clase política gobernante y opositora.

 -¿Acabó ya tu carrera sindical? ¿Postularías a la Federación de la Prensa de Santa Cruz?

– La verdad, no sé. Es algo que evaluaré más adelante, por el momento son otras mis prioridades. Respecto a la Federación, tiempo atrás hubo algunas personas que me propusieron ir al frente de esta organización, no lo acepté por falta de experiencia en ese tiempo y luego decidí participar como parte de una plancha electoral junto a otros colegas. Ahora, con la experiencia ganada en el sindicato y la vida sindical que realizamos en la Federación, me gustaría estar al frente de esa organización, pero para cambiar la forma de hacer sindicalismo, para dejar de lado el sindicalismo político y hacer que todos los periodistas sientan nuevamente como su casa el edificio de la calle Ballivián.


 

“Soy un revolucionario y siempre lo fui”

Hernán Cabrera, periodista y protagonista de la noticia. En una de sus tantas movilizaciones por la defensa de los derechos de los trabajadores de la prensa, en el corazón de Santa Cruz. Inquieto e impetuoso.
Hernán Cabrera, periodista y protagonista de la noticia. En una de sus tantas movilizaciones por la defensa de los derechos de los trabajadores de la prensa, en el corazón de Santa Cruz. Inquieto e impetuoso.

Hernán Cabrera Maraz no cambia. Sigue siendo el fogoso periodista que conocí hace casi 17 años en la entonces pequeña redacción de El Deber. En esos años ambos éramos redactores rasos, aunque Cabrera se perfilaba como “una estrella” porque se ocupaba por encargo de los informes especiales, que comenzaban a ser su fuerte y la apuesta del periódico. Con Hernán tenemos muchas cosas en común, pero también diferencias que más de una vez nos distanciaron. Ambos somos provincianos, ambos somos casados con periodistas. Su hijo menor nació el día de mi cumpleaños. Fue testigo de mi matrimonio y alguna vez caminamos juntos en la lucha por devolverle al sindicato de periodistas de Santa Cruz la dignidad que en algún momento perdió. Apoyamos entonces al inolvidable Antonio Miranda, fallecido el año pasado. Siempre hemos coincidido en promover la inclusión social. Lo que nos diferencia es el temperamento. Hernán es de los que quiere correr y a veces atropella. Yo camino con más prudencia, paso a paso. No obstante, mantengo con él una amistad de largos años. Cabrera es el principal líder de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz. Lleva escrito un libro y está en la plantilla de redactores de El Deber, pero hace tiempo que se acogió al fuero sindical. La Calle lo escogió como el segundo entrevistado de este ciclo y me parece que fue un acierto. Hernán habló como siempre, sin pelos en la lengua (Algunas veces se ha ubicado muy cerca de la delgada línea que separa la sinceridad de la impertinencia). Pero es un periodista interesante y un sindicalista apasionado. Cabrera calienta este espacio con respuestas que pueden levantar ronchas. (No tuve la opción de repreguntar, pues contestó un cuestionario enviado por mail).

 -¿Qué preferís, trabajar en el sindicato o trabajar en el periodismo?

-En las dos cosas, se puede combinar perfectamente. Ahora hice una opción por el sindicalismo y no inviabiliza lo otro. Lo que inviabiliza y es antiético es la opción política que toman algunos periodistas, como en este referéndum, que hicieron campaña por el Sí o por el No. A esos debes cuestionarlos y seriamente, y de esos hay varios que son amigos tuyos y que dicen ser éticos, demócratas, buenos periodistas, etc, etc. En estos tiempos de cambios y revueltas hay que ser periodistas, militantes de la verdad y del oficio, no instrumentos de proyectos políticos. Nunca dejé de ser periodista y a vos te consta.

 -Algunas personas se han forjado la siguiente imagen de un sindicalista: flojo-vividor-revoltoso ¿Qué opinas de esa percepción?

– Ni lo uno ni lo otro. Son visiones totalmente equivocadas El sindicalismo es una opción de lucha, de compromiso, de desafíos para trabajar por el compañero y la compañera.  Y eso hice, dar la vida por los otros. Así como dice Luis Espinal, “gastar la vida por los demás”.

-¿Sos un sindicalista flojo?

-Es una pregunta sin sentido

-¿Sos un sindicalista vividor?

-Es otra pregunta mala.

 -¿Te consideras un revoltoso?

-Soy revolucionario y siempre lo fui. De eso a nadie le debe quedar la menor duda. Y tú lo sabes, me has conocido, me he enfrentado a los empresarios, y prueba de ello es que siempre luché en El Deber, en La Estrella del Oriente, en El Día, en El Nuevo Día por mis derechos laborales y por mis compañeros. Si esto es revoltoso, bueno ahí vamos.

 -Actualmente vives del sueldo por tu trabajo en el Deber, ¿te alcanza?, ¿tienes otros ingresos?

– Es un derecho que me gané y no es un regalo de los propietarios de El Deber, a quienes les agradezco por cumplir la ley y no provocar mayores problemas por mi decisión. Es el único ingreso, y ojo que mi esposa también trabaja.

 -¿Tienes un buen patrimonio? ¿Auto, casa propia?

– Tengo cosas con el sudor de mi frente, por mi trabajo, por el apoyo de mis padres. Un auto que me regaló mi padre, de la era de los picapiedras, una casa que la pagamos cuota por cuota, mes por mes, y es muy bonita y sencilla, tiene una biblioteca bien equipada, con alrededor de 2.500 libros de filosofía, literatura, política, historia, periodismo, periódicos, revistas. Cuando quieras vas a la casa y te presto el libro que necesites. Te espero. Además de dos perritos blanco muy hermosos.  Mi patrimonio es mi familia.

 -¿Tus hijos estudian en colegios y universidades privadas o estatales?

-A qué viene eso, pero igual te contesto. El mayor en una universidad privada y estudia Ingeniería petrolera y es capo para las matemáticas, se gana sus pesitos enseñando matemáticas, si tus hijos quieren aprender un poco más me llamas y verás que saldrán expertos. El menor en un colegio privado, ambos son mi tesoro, mi luz y mis razones de mi lucha y mis esperanzas.

-Algunos colegas de El Deber se molestan porque creen que vos ganás más que ellos y no estás en el periódico ni siquiera una hora. ¿Qué opinas?

-Te hago recuerdo que hace tres años cuando empecé esta carrera, hubo colegas que buscaron enemistarme con los ejecutivos de El Deber planteándome un despido, un juicio laboral. Afrontamos la situación con la dignidad, porque no  hicimos nada malo. Incluso algunos colegas se prestaron a estas artimañas. Y en una reunión de conciliación en la Dirección Departamental del Trabajo les dije que si no levantaban el juicio laboral, al día siguiente me verían en huelga de hambre al frente de El Deber exigiendo mis derechos sindicales y laborales. Y todo bien hasta ahora. Gano un sueldo acorde a mis capacidades, necesidades y no es regalado, porque cuando estaba en el periódico trabajaba el doble, el triple y muchas veces, muchos meses, muchísimas noches hice de jefe de redacción, de coordinador, de editor, de fotógrafo, de corrector, sin que nadie me diga nada, sino que al contrario, cada vez que había un error me llenaban de carajazos y enojos. Ves que es injusto y nada agradable el ser comprometido, responsable, apasionado por lo que hace, pero bueno, respeto a esos colegas y agradezco a los ejecutivos de El Deber por entender mi situación. Además hice un planteamiento a los ejecutivos de ir a trabajar los fines de semana a tu periódico, pero no quisieron, no sé si vos te opusiste a eso. No me aprovecho de mi situación y respeto a esos colegas que están molestos. También hay muchos pero muchos colegas que me apoyan, me llaman y me dan su aliento, y en las elecciones más de la mitad de ustedes votaron por mí. A todos ellos muchas gracias. Les hago recuerdo que cuando estaba en la redacción el que peleaba por ustedes era este ciudadano, a quienes muchos dicen el comandante, y con nuestro granito de arena logramos que se forme el Sindicato de Trabajadores de El Deber, que ustedes deben cuidarlo, fortalecerlo, animarlo, yo soy afiliado de ese Sindicato y en el futuro puedo ser su dirigente.

-¿Perdiste el gusto por escribir? ¿Cada cuánto escribes?

-Escribo mucho, para semanarios, para las páginas web, mis artículos se publican de forma permanente. Incluso uno que titulé “Periodistas, ni por el Si ni por el No”, me valió un editorial mal escrito de El Mundo. He querido tener un espacio de opinión en El Deber que por derecho me corresponde, pero tengo muros que me impiden ello. He mandado más de diez artículos al Director Ejecutivo y nunca salieron publicados. Ya tomaré otras acciones porque la nueva Constitución nos garantiza a los trabajadores de la prensa la libertad de opinión, de expresión, la cláusula de conciencia, el derecho a la réplica y otros derechos. Si cualquier político tramposo, plagiadores, todólogos tienen sus espacios de opinión ¿por qué yo no tendré? Que tengo mucho que hablar, que decir, que explicar, que mostrar, que desnudar, que esclarecer, que ampliar, que compartir. Ya tendrás noticias de lo que haré para exigir mi derecho de opinión. Otra cosa es la cobertura que ustedes nos hacen a las actividades de la Federación de la Prensa, que de veras nos sentimos comprometidos y agradecidos por el permanente apoyo que nos dan en las diferentes áreas.

 -¿Ganaste dinero con tu primer libro?

-Nada, algunos pesos para el vino de honor. Pero gané mucho en cariño, en amistades, en prestigio, en proyección, en imagen.

 -¿Tienes algún otro proyecto de libro?

-Estamos trabajando en dos libros que darán mucho que hablar. Los presentaremos hasta septiembre y octubre. Uno será el periodismo por dentro, las grandezas, miserias, errores y los sueños de los trabajadores de la prensa.

-Hay gente que te vincula con el MAS. ¿Sos masista?

-En Camiri durante la etapa de colegio mi corteja hacía masita y yo la ayudaba en su casa. Además eran masitas muy lindas, que en cada dos de noviembre comíamos hasta peernos a gusto. Comíamos y vendíamos masita.

 -¿Has tenido problemas en tus labores por esta sindicación de que sos masista?

-He tenido problemas de impostores, cobardes, intolerantes, anónimos que hicieron circular panfletos, y tú sabes quiénes han sido, son tus amigos y del gremio, porque también comprometieron injustamente a varios colegas de tu periódico. Nos dijeron traidores y enemigos de Santa Cruz, y esto es también una violación a la libertad de expresión, al derecho a disentir. He recibido amenazas duras, hay algo que nunca salió a la luz pública, pero lo sabe mi directorio y mi familia. Un 25 de septiembre de 2007, a las 8:30, ingresan dos jóvenes a mi oficina, mi secretaria fue a traerme un café, y me increpan, me preguntan si yo soy Hernán Cabrera, sí les dije. Mire, me dijo un gordito. Mientras hablamos fui sospechando que querían algo. Yo los fui empujando para el corredor de mi oficina, porque al fondo había gente. Llegamos hasta el corredor, y me dijeron “hemos venido a pegarle, tenemos órdenes de hacerle daño, mire mi revólver”, y el otro mostró una manopla. Estaban nerviosos, me dijeron que “les mandaban gente poderosa para hacerle daño, pero no le haremos nada, cuídese”. Incluso me dijeron que tenían que ir a Guarayos, porque una semana antes yo estuve en Ascensión de Guarayos en las I Olimpiadas de la Prensa “Antonio Miranda”, y ahí tenían que “sacarme la mierda”. No pasó nada, se fueron corriendo y en las esquinas habían dos vehículos con vidrios ahumados y de las caras, y se hicieron humo. Esto está registrado en la Fiscalía del Distrito. Luego tengo llamadas telefónicas. Amenazas, insultos. A casa llaman siempre, pero me dirás porqué no denuncio, no porque muchos impostores han hecho de estas amenazas su instrumento de figuración y de hacerse conocer y aparecen como víctimas y los medios los hacen mártires. Así nomás compañerito. Pero no me hacen temer para nada estos impostores, cobardes, intolerantes, falsos cruceños.

 -¿Es cierto que esa sindicación le ha perjudicado a tus hijos, a tu esposa Mabel en su empleo en Infocal?

-Sí ha habido algo de ello, pero prefiero no meter a mi familia para nada.

 -¿Cuál es el mejor diario y el peor diario del país?

-El Deber es el mejor diario del país. El peor El Diario.

-¿Cuál es la mejor y la peor emisora radial del país?

-Hay más de 50 radioemisoras y para calificar lo que tú planteas tienes que haberlas escuchado a todas y hacer una evaluación, no las escuché a todas. Yo siempre escucho Radio Santa Cruz, FIDES, Oriental, Nuevo Milenio, Noticias y Marítima.

 -¿Cuál es el mejor y el peor canal de televisión del país?

-El peor por la violación a los derechos laborales, por sus informativos, por sus presentadores y por sus dueños es Sitel, Canal 57.

 -¿Cuál fue la última película que viste?

-El Che I

-¿Qué libro estás leyendo ahora?

-Bueno yo leo tres o cuatro libros a la vez, depende del estado de ánimo y son éstos: Moby Dick de Herman Melville; El Tambor de Hojalata de Gunter Grass; El Hombre unidimensional de Hebert Marcuse y releyendo La Odisea de Homero.

 -¿Votaste por el Sí o por el No? ¿Por qué?

-Tengo 46 años y por primera vez he participado en la decisión del futuro del país, por primera vez me consultaron sobre la Carta Magna y te aseguro que no me equivoqué con mi voto.  

 -¿Votarás por Evo Morales en diciembre?

-Dime primero tú por quién votarás.

 -¿Qué político puede hacerle frente a Evo Morales en diciembre?

-Están pensando seriamente en Cárdenas, dicen que al igual que Evo es un indio, pero más educado, más capacitado, más leído, “más demócrata”, es el candidato de la derecha. Así tendrán su pongo o su indio a su servicio.

 -¿Qué opinas de los candidatos a la presidencia del Comité Cívico?

-El Comité Cívico perderá fuerzas, porque los tres candidatos no son los adecuados para el momento que vive el país y la región, y mucho más cuando la política partidaria se inmiscuyó en las lides cívicas.

 -¿Te atrae ser alguna vez autoridad? ¿Qué quisieras ser en el futuro?

-Claro que sí, pero quiero ser una autoridad electa, y tener un rol preponderante, no quiero ser colgandijo, ni ser designado al dedillo.

 -¿Te gustaría ser dueño de un medio de comunicación?

-Sí es un sueño importante, y además haríamos un poderoso medio alternativo, pluralista, democrático y responsable.

 -¿Viste el periódico Cambio? ¿Qué opinas de él?

-Sí, es una propuesta más, pero no tendrá la suficiente credibilidad. Es un contrapeso al resto de los periódicos privados.

 -¿Cuál es tu mayor logro en la Federación de la Prensa?

-El haber gravitado en varios escenarios y recuperar una Federación de la Prensa digna, sin mordazas ni dueños, y que no esté al servicio ni del Gobierno ni de la Prefectura, ni de los empresarios de los medios de comunicación. Y también nuestra lucha por los derechos laborales, prueba de ello es que los medios de comunicación ya empiezan a respetar estos derechos.

 -¿Cuál ha sido tu mayor desacierto en la Federación de la Prensa?

-Una carta a Canal 11-Tv Universitaria, que fue aprovechada por mis opositores, no obstante que pedí disculpas públicamente.

 -¿Volverás al periodismo? ¿Cuándo dejarás la Federación?

-Mi gestión concluye el 10 de mayo de 2010, y ni un minuto más seguiré en la dirección sindical. Volver el periodismo, difícil, porque entiendo que las puertas se me cerraron ya, por mi lucha por los derechos laborales. Además, con la nueva Constitución si El Deber me quiere retirar tendrá que esperar un año más para eso. Pero vamos a conversar amigablemente contigo como mi jefe inmediato, charlaremos el próximo año. Pero hay otros proyectos personales, no te preocupes.

 -¿Alguna vez pusiste dinero de tu bolsillo para sostener a la Federación?

-Para mi transporte, para mi teléfono, para los viajes, para algunas emergencias de los afiliados he puesto dinero, muchas veces. Y además para algunas cervecitas, que siempre es bueno compartir con los amigos, y contigo hace tiempo que no le brincamos a los tragos.

 -¿Quién sería un buen sucesor tuyo en la Federación?

-Tuffí Aré.

 -Califica del 1 al 10 al periodismo cruceño.

-Siete.

“Los medios del Gobierno son un remedo de periodismo”

los medios
Al ‘flaco’ Navia le faltan kilos pero le sobran premios en periodismo. Hizo una pausa con el teclado y habló de su mayor pasión: los medios de comunicación.

Siempre es agradable conversar con los amantes de la tertulia. Uno de ellos es Roberto Navia Gabriel, un apasionado de la buena lectura, un talentoso escribidor. Navia sigue siendo un periodista de calle, se puede decir que uno de los niquelados. En el año 2007 se convirtió en uno de los ganadores más jóvenes del prestigioso premio Ortega y Gasset. “Esclavos made in Bolivia” fue el título del trabajo periodístico que le permitió ganarse $us 20.000, viajar a España y estrechar entonces la mano del desaparecido y mítico propietario de El País de Madrid, Jesús Polanco, el prestigioso periódico que creó uno de los galardones más apetecidos por los redactores de América Latina. “Esclavos made in Bolivia” es una investigación publicada por El Deber sobre la explotación a la que son sometidos cientos de bolivianos en Argentina. Pero no es lo único que Roberto Navia ha conseguido en su aún corta carrera de periodista. El camireño también ha sido reconocido por la Asociación de Periodistas de La Paz con uno de los esperados premios a los mejores reportajes periodísticos del año. Navia también escribió junto a Darwin Pinto (otro reconocido periodista de provincia), el libro “Un tal Evo”, que representa una de las primeras biografías del presidente Morales, elaborada por la prensa libre. Con todos estos antecedentes, nadie mejor que Roberto Navia para hablar con autoridad sobre periodismo. Pero también nadie mejor que él para inaugurar los espacios de entrevistas a quemarropa que ofrecerá La Calle. Sentado en su trono de redactor de El Deber, donde prepara algunos de los reportajes de fin de semana de este diario, Navia dejó de teclear, puso sus dedos en las llagas y disparó sus ideas.

-¿Cuántas horas por día trabajas?

-Un promedio de 10 horas cuando estoy en la redacción. En los viajes el ritmo es diferente. En esos casos uno es periodista hasta cuando duerme.

-¿Somos los periodistas bolivianos explotados?

– Son explotados a nivel mundial. Bolivia está dentro de ese nada envidiable grupo de periodistas vulnerados. Claro, esa vulneración también tiene sus orígenes en la profesión misma.

 -¿Cuánto deberíamos los periodistas trabajar por día?

– Lo suficiente como para tener tiempo para disfrutar la vida, para leer, para educar a sus hijos, pero especialmente para meditar, para pensar y reflexionar. Una mente cansada no produce bien. Este oficio necesita gente que no sólo escriba, sino que también piense.

 -Del 1 al 10, ¿qué nota le pones al periodismo boliviano?

-Si lo veo con ojos de lector, un 4. Pero si lo analizo como periodista que está metido en las entrañas del oficio, un 10, porque hay que ser muy cuerudo, apasionado o necesitado económicamente para soportar el ritmo del trabajo.

 -¿Es mejor el periodismo cruceño que el paceño?

– El periodismo paceño arrastra la fama que se hizo en la época de las dictaduras y es verdugo de Palacio de Gobierno. El de acá, al no tener a las fuentes oficiales respirándole en la nuca, ha tenido que explotar otros escenarios de la sociedad para crecer.

 -¿Es bueno que el Gobierno genere nuevos medios?

– Los medios del Gobierno son un remedo de periodismo, una especie de boletines oficiales que adulan al poder. Carecen de credibilidad.

 

-¿Cómo has visto al periódico gubernamental Cambio?

– La misma vergüenza que es el Canal 7 y la agencia ABI. Le hacen la corte al Presidente y a su séquito de Palacio Quemado.

 -¿Te sientes libre en el ejercicio del periodismo?

– Si te refieres a la libertad en el sentido de que el dueño del diario no me pone una mordaza ni me obliga a escribir lo que no quiera, soy bastante libre. Nunca nadie me dijo que quite o ponga una coma de más o de menos. Pero soy esclavo de otras cadenas: de la falta de visión de editores y jefes para presentar a los lectores reportajes que vayan más allá de la coyuntura y de ser caja de resonancia. Las historias están más allá de las fuentes oficiales. Nos hemos olvidado de los héroes anónimos… También me siento esclavo de la pobreza de Bolivia que impide que los medios apuesten a reportajes de gran envergadura. Me siento esclavo de la mediocridad, de la falta de lugares y de gente para conversar sobre la verdadera esencia del oficio. Hay muchos periodistas pero son pocos con los que se puede tertuliar. No los culpo, somos esclavos del tiempo. 

-¿Quisieras ser algún día dueño o empresario de medios?

– Me gustaría. El problema de muchos propietarios es que ven a los medios sólo como empresa y no como un medio de servicio a la gente. Me gustaría ser dueño de un medio pero no meterme en un escritorio. El escritorio es un muro entre el periodista y la gente, aísla, engorda.

 -Si incursionas en la propiedad de medios, ¿en qué rubro lo harías?

-Prensa escrita, una revista quizá. La revista es menos salvaje que un diario.

 -¿Eres un periodista bien pagado?

-Gano bien, pero si hubiera nacido en Europa o EEUU quizá ya hubiera sido millonario. En Bolivia triunfar tiene su costo. Hay gente que te quiere lejos, abajo, para que no sigas, para que no crezcas más.

 -¿Qué bienes tienes?

-Un jepp del siglo pasado que parece nuevo, y unas mudadas de ropa.

 -¿Cuánto le pagarías a un periodista si te conviertes en un empresario de medios?

– Un periodista minimamente debería ganar 1.300 dólares. Ahora no sólo debe preocuparse por asegurar la comida en su casa, sino que debe ganar para pagar Internet, tv cable, comprarse libros. Está obligado a conectarse con el mundo para no desaparecer.

 -¿Cúanto tiempo más seguirás como periodista en El Deber?

-Qué se yo. Llevo 10 años ya.

 -¿El 25 de enero votaste por el Sí o por el No?

-No voté. El día del sufragio estuve en San Antonio de Lomerío.  

-¿La nueva Constitución Política del Estado pacificará al país?

-Bolivia cada vez se nos muere. Se murió en la guerra del agua, en octubre negro, en el 11 S. Después de dar de beber su sangre a la tierra llega una calma y después vuelve a la carga. Ahora estamos en una paz pasajera, la CPE no garantiza nada.

 -¿Crees en la tesis del empate ideológico en Bolivia?

-Hay un empate ideológico sólo en los medios de comunicación. Lo que hay en Bolivia es un desempate de los bienes y de los alimentos.

 -¿Votarás por Evo Morales en las elecciones de diciembre de este año?

– No. No hay razones para hacerlo. 

 -¿Qué político boliviano es una buena alternativa para diciembre?

-Analizo la madurez de Víctor Hugo Cárdenas.

-Cómo te imaginas a Bolivia en el año 2020?

– Un quilombo. A Bolivia no se la está pensando a futuro. Es como un niño chico al que se lo deja jugar en las calles salvajes. La migración, el desempleo, la corrupción, la falta de educación ciudadana y la miseria de los políticos pasarán cada vez más gruesas facturas.

-¿Cómo imaginas a tu persona en el año 2020?

– En Bolivia es un privilegio llegar a viejo. Me imagino libre de mis cadenas.