Entre el gozo y la ansiedad

Varios argentinos han festejado el segundo gol de Sneijder como si fuera de la selección albiceleste. El cabezazo del 10 de “la Naranja”, que marcó otra histórica eliminación del pentacampeón mundial y la clasificación de Holanda a semifinales, ha sido celebrado largamente por los porteños que esperan con ansiedad el partido del sábado de Argentina frente a Alemania, en otra final adelantada en Sudáfrica. Los argentinos gozan con la eliminación de la “verdeamarillo”, no sólo porque ha caído su eterno rival, sino porque el principal candidato para ganar el Mundial quedó a medio camino, como ocurrió en 2006, lo que se ve como otra señal de que la Copa de Sudáfrica parece estar cerca de Argentina. En las calles de Buenos Aires muchos comentan y disfrutan la eliminación brasileña. Un locutor de la televisión local llegó a calificar como ”la noticia del año” la derrota de Brasil, cuando se moría el partido. Mientras en Buenos Aires se gritaron los goles holandeses como si fueran propios, en Sudáfrica Diego Maradona ha optado por no hacer leña del árbol caído y se ha mostrado cortante cuando le preguntaron sobre la eliminación brasileña. El entrenador dice estar con la mente puesta sólo en el partido de su selección y el problema de Brasil es eso,”un problema de Brasil”. Pero así como muchos porteños festejan, otros creen que hay que poner freno al gozo, pues Argentina tiene su propia preocupación que es Alemania. En las tierras argentinas se respeta mucho a los alemanes, por lo que hay un optimismo medido para el partido de este sábado. En las horas previas también se percibe ansiedad, como lo ha manifestado una presentadora de televisión, pues se reconoce en la selección germana una potencia futbolística y una historia que no tienen sus anteriores rivales de este Mundial. En la antesala del juego, la inquietud de la gente se ha enfocado al estado de la salud de Messi, que no entrenó el jueves por precaución. Sin embargo, ha sido el propio Maradona el encargado de devolver la calma al confirmar a la estrella entre los once y al poner un 8 sobre 10 al actual nivel de los 23 futbolistas de la albiceleste. Pero la cautela de los hinchas no detiene una ilusión que ha crecido tras la la victoria ante México. La fiebre por la selección se la siente en las calles con el aumento de la venta de banderas, pósters, afiches, bufandas y vuvuzelas, así como las ofertas de los cafés para ver el partido en pantalla gigante. Clarín, el mayor diario argentino, hizo circular este viernes con su edición una bandera para alentar a la albiceleste. Aunque no está en los cálculos, también se escucha comentar que si Argentina no pasa este sábado lo mejor hubiera sido alentar a Ghana para que Uruguay no supere las dos copas de la albiceleste y Alemania no consiga su cuarto campeonato mundial.

Locura en la tierra de Maradona

Quien no habla de fútbol en Buenos Aires este domingo de clasificación de la albiceleste a cuartos de final es de otro planeta. La avenida 9 de julio y el Obelisco han sido  hasta entrada la medianoche el epicentro de la euforia argentina, que se ha extendido durante varias horas por las plazas y calles de todo el país. Tras el pitazo final del árbitro del partido Argentina-México, miles de porteños se han vuelto locos con el triunfo de su selección. Un taxista subido con su pequeña hija en el techo de su auto y un anciano semidesnudo en el frío atardecer bonaerense, cargando un cartel que reza el texto “Viva Argentina Carajo”, son dos de los testimonios más singulares de esta locura que envuelve a una nación que ama el fútbol y a su mayor símbolo: Diego Armando Maradona.

Caras pintadas de celeste y blanco, bocinazos de camiones y vehículos de todo tipo, vuvuzelas que no paran de sonar, tambores, pitos, sirenas y fuegos artificiales, han vuelto a darle al Obelisco el clima de celebración de otras gloriosas jornadas. Adornado con una gigantesca réplica de la Copa del Mundo y una camiseta inflable con el número 10 de la selección, el tradicional punto de encuentro de las celebraciones argentinas ha recogido el júbilo de fanáticos que saltan y alternan cánticos dedicados a sus mayores rivales, no sólo en el fútbol, sino en otros ámbitos. “Ya lo ve, ya lo ve, el que no salte es un inglés”, ha sido uno de los estribillos más escuchados. ”Hay que saltar, hay que saltar, el que no salte es un alemán”, es otro de los cánticos que brotan de las eufóricas gargantas albicelestes, en directa alusión a los próximos rivales de la selección de Messi, el próximo sábado en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica.

Entre el “Vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar”, y el “Volveremos a ser campeones como en el 86”, miles de hinchas también le han dedicado cánticos de homenaje a Diego Armando Maradona. A otro entrenador que le han cantado pero para burlarse es a Lavolpe, por sus palabras de aliento a México antes del partido por los octavos de final.

En los cafés, en las librerías, en los restaurantes y hasta en las puertas de los teatros de la capital bonaerense, sólo se habla de la clasificación de la selección. Casi todas las opiniones apuntan que ha sido un partido más tranquilo que todos los anteriores, pero que se necesitan corregir errores desnudados por México en la segunda parte del juego, cuando la albiceleste cedió a favor de los aztecas el control del balón.  Tal vez se debió poner antes a Pastore y Bolatti para que administren mejor la pelota en el medio, comenta un comerciante. Hemos demostrado que Argentina no es sólo Messi, complementa el chofer de un taxi, quien espera que esta semana Maradona resuelva algunos problemas en la defensa albiceleste para enfrentar a rivales con delanteros más peligrosos como los alemanes. Buenos Aires respira a estas horas fútbol en todos sus rincones y volverá a paralizarse antes del mediodía del próximo sábado como ocurrió este domingo, cuando hasta el personal de migración del aeropuerto de Ezeiza relajó sus controles de los viajeros para escuchar por radio el triunfo de su selección.

“La Bruja” y sus guerreros

Foto: El Deber

Los hinchas rojos admiramos a Lígori desde cuando fue hace unos años el caudillo de la defensa de nuestro querido equipo. Su primera conquista importante como DT acaba de llegar nada menos que con el club que lo hizo grande en el fútbol boliviano: Guabirá. “La Bruja” decidió hace unos meses que la hora de dirigir a los azucareros había llegado este año y ahí está, con el trofeo de la Copa AeroSur del Sur entre las manos. Martín ha permitido que se adelante el carnaval en el norte cruceño y que los hinchas de Guabirá tengamos derecho a soñar en 2010 con un Guabirá protagonista de la Liga. 

Los pilares del éxito de Lígori se notan en la cancha. “La Bruja” ha conseguido en poco más de un mes transmitir a sus jugadores lo que siempre ha pregonado: “tener un equipo de obreros”. Hacía tiempo que no se veía correr tanto a Guabirá para lograr un título.
El Guabirá de este año tiene lo que siempre se le reclamó a este equipo: “garra y mística”. El que entra a la cancha con la roja ahora corre hasta agotarse. Lo hace igual el veterano Cristaldo, de 40 años, como el intrépido lateral Flores, de sólo 18 años. El éxito de Guabirá en la Copa AeroSur del Sur se asienta en la seguridad de su principal caudillo, el “Mono” Galarza, que ha estado monumental en los tres partidos. Lígori ha montado una muralla defensiva, con hombres bien parados y ordenados como Flores, los paraguayos Centurión y Ojeda, y el lateral Jiménez, reforzados por el experimentado Ronald Arana. Corriendo como en sus viejos tiempos, en el medio Cristaldo mete pelotas y las recupera todo el tiempo. Adelante, Gonzalo Acosta y Franklin Becerra molestan incesantemente a los defensores rivales.
Cuando juega Verduguez, las opciones para ganar son mayores. Cuando está bien física y anímicamente, Getulio Vaca Diez es el creador que siempre quiso tener Guabirá. Y si el enganche Matías Arce rinde como se espera, da para soñar.  

Lo de la AeroSur es un gran paso. Los guerreros rojos están listos para dar batalla en los próximos dos torneos, que seguramente serán difíciles. Si se hace un esfuerzo más de contratar un volante de marca experimentado y otro delantero que acompañe a Acosta, da para seguir esperando  nuevas conquistas. Por ahora, tenemos el DT que queríamos tener. Un hombre que ama la roja, que conoce el medio y con la modestia y la prudencia que lo consolidan como el líder de su grupo. Hay también una buena base de jugadores y una dirigencia que está cumpliendo. Queda pendiente que los hinchas y las empresas del norte los apoyemos en serio.  

Bolivia al mundial, así tituló Olé

 En los 3.600 metros de La Paz, donde le había metido seis goles a la Argentina, ahora el local volteó a Brasil y le cortó una racha de 11 triunfos al hilo. Le ganó 2-1 con goles de Olivares y Moreno Martins, mientras que Nilmar descontó para los de Dunga. ¿No merecía un lugar en Sudáfrica? Lástima que ya no tenía chances.
 
 
Foto: www.eldeber.com.bo
Foto: http://www.eldeber.com.bo

Si Bolivia jugara de local como lo hizo contra Argentina (histórico 6-1) y Brasil (2-1), hubiese tenido buenas chances de pelear por un lugar en Sudáfrica 2010. Pero no, la realidad es otra.

Hoy por lo menos, la gente pudo terminar las Eliminatorias festejando una victoria ante el quíntuple campeón mundial, que fue a La Paz con varios suplentes. Erwin Sánchez y sus dirigidos no iban a dudar en salir a ganar esta anteúltima fecha de las Eliminatorias, justo ante su gente y a Brasil.

El cabezazo de Edgard Olivares y la gran ejecución en el tiro libre de Marcelo Martins pusieron arriba a Bolivia, luego de treinta minutos jugados. Después en el segundo tiempo, apareció Nilmar, que viene metiéndola seguido, para descontar cuando el reloj marcaba 24 ST.

Fue ésta la rotura de once partidos ganados al hilo por parte de la verde amarilla, que logró su clasificación al Mundial, en la goleada 3 a 1 a la Selección de Diego en el Gigante de Arroyito. Ahora, Bolivia le puso un freno, que lo deja compartiendo la punta de la tabla con 33 unidades junto a Paraguay. En la fecha 18, Dunga y compañía reciben a Venezuela.

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El gran mérito de un luchador: “Copito” Andrada

Lo conocí personalmente hace poco tiempo como rival en la linda competencia futbolística. Víctor Hugo “Copito” Andrada, gran ex futbolista y ahora exitoso entrenador de fútbol, acaba de llevar a la final del torneo Clausura al hasta hace unos meses deshauciado Blooming. La hinchada académica festeja por doble motivo: son finalistas de un torneo liguero una vez más y acaban de eliminar en uno de los clásicos más importantes de la historia a su tradicional rival, Oriente Petrolero.

Estoy seguro a estas alturas de que el gran mérito de esta conquista lo tiene el DT celeste “Copito” Andrada. Sencillo, batallador, inteligente, el entrenador académico fue mejor en la casamata que su colega orientista Pablo “Vitamina” Sánchez. Puso más cabeza y demostró que, a pesar de no tener aún una amplia experiencia como entrenador en la Liga, tuvo más aciertos al momento de las decisiones estratégicas.

Pocos creían en la capacidad de “Copito”. Debo ser uno de los que confié en él, pues desde que supe que negociaba su incorporación en Blooming crucé los dedos e hice fuerzas para que la dirigencia académica le dé una oportunidad. Conocí al joven entrenador argentino cuando yo era presidente de Guabirá y nos encontramos en la final de la Copa Simón Bolívar en el año 2007, cuando él era DT de nuestro rival en las finales, Nacional Potosí.

En la lucha por el ascenso a la Liga, se veía ya la mano de “Copito” en el campeón potosino, que buscaba como Guabirá ascender a la categoría profesional. Nos hizo sufrir en el primer partido en Montero, cuando le ganamos apretadamente en la Caldera del Diablo a Nacional Potosí 2-1. Terminamos en nuestro arco y debíamos visitar el domingo siguiente la Villa Imperial.

En ese primer partido, Nacional jugó bien y, sobre todo, Andrada mostró su oficio al calentar el juego fuera de la cancha, apelando a la provocación del adversario y a elevar la autoestima de sus jugadores. Casi nos empatan, lo que hubiera sido fatal. Ya en Potosí, su equipo nos ganó 2-0, cuando nos alistábamos a dar la vuelta olímpica y a festejar el ascenso. En ese partido, el árbitro Iván Gamboa puso su parte para dejarnos casi diezmados para la tercera final en cancha neutral, ya que sacó tarjetas a casi medio Guabirá.

Pero estábamos convencidos de que la furia roja podía ascender y llegamos a la tercera final de Cochabamba con la fe intacta. Pese a estar diezmado, Guabirá se mostró firme ante el buen juego de Nacional Potosí, que nos dominó casi todo el partido. Nuestro entonces arquero Yadín Salazar ahogó varios gritos de gol de los potosinos, forzando al desempate en los penales. Llegó esa instancia y la figura gigante de Yadín bajo los tres palos frenó los tiros penales de Nacional. Guabirá ascendió entonces a la Liga y recuerdo como si fuera hoy el momento en que “Copito” se me acercó y me dijo: “Felicidades presidente”. Todo un caballero el entrenador argentino, a quien devolví de inmediato la gentileza con un deseo sincero: “Ojalá que el indirecto sea de ustedes”, le respondí. Ese año no lo pudo conseguir.

Desde aquel día nunca más vi a “Copito” en persona. Al año siguiente, fui testigo por televisión de su felicidad cuando consiguió el ascenso con Nacional Potosí. Ya a comienzos de 2008, pensamos en algún momento en llevarlo a dirigir a Guabirá en la Liga. Cómo nos hubiera ayudado a no cometer los errores que cometimos. A medio año, desesperados por la situación del inminente descenso rojo, lo llamamos para invitarlo a ser entrenador de nuestro equipo, pero no aceptó porque estaba enchufado en el proyecto del posible ascenso de Nacional. Y evidentemente, lo consiguió.

Su capacidad quedó en evidencia este 2009 en la primera parte del torneo de la Liga, cuando puso a Nacional en el primer lugar del torneo, nada menos que en el debut del “benjamín”. Contradictoriamente, pugnas con la dirigencia del equipo al que ascendió motivaron su renuncia. “Copito” se fue para volver a escribir otra gloriosa página de su corta historia como entrenador liguero. Entre tanto, el club potosino caminó de tumbo en tumbo tras su salida, a tal punto de perder la categoría.

Costó que la dirigencia de Blooming lo contrate como DT. Alguna vez les dije a algunos colegas periodistas que Andrada terminaría siendo el DT de los celestes y así ocurrió. Se percibía cierta desconfianza en el trabajo de “Copito”, posiblemente por su supuesta inexperiencia liguera, sobre todo con un equipo pesado como la academia cruceña.

Blooming, que no ganaba nada, primero con el “Bigotón” Sergio Apaza y luego con el uruguayo Repetto, comenzó a subir de a poco con Andrada. Y comenzaron los triunfos, hasta llegar donde llegaron los celestes este último miércoles de septiembre.

¿Quién cambió a Blooming? Seguro que “Copito”. Y el cambio se dio en la actitud del equipo. El DT supo generar un ambiente de confianza, donde prevalecía hasta antes de su llegada la inseguridad. “Siempre he proclamado que hay que mirar hacia adelante y nunca para atrás”, dice. Y se lo compróbó en Blooming. Hasta en la adversidad, los celestes casi siempre miraron hacia el frente. “La clave de esto han sido los jugadores, que decidieron dejar el pozo y salir adelante. Mucho ayuda el tema humano, ya que formamos un gran grupo. Hay una gran familia entre los jugadores, los dirigentes y los hinchas. Siempre me trataron bien. Nunca me abuchearon. Además, en la parte dirigencial, te dan todo. Este es un club muy bien organizado, dos o tres escalones más arriba que otros”, explicó en el programa No Mentirás.

“Copito” está feliz y lo merece por su humildad y seriedad. Blooming está en la final y le puede dar este año un campeonato a Santa Cruz después de varios años. Gran mérito de Andrada, un hombre de la casa para la hinchada celeste. No será fácil porque tendrá como rival a Bolívar, con otro gran DT como Gustavo Quinteros. “Copito” celebra, pero sabe que ahora tiene otra vez que mirar hacia adelante, con la meta del campeonato, ya que la clasificación quedó atrás. Y en el otro lado, gran decepción de Oriente, que ya se sentía ganador y que pecó de un exagerado exitismo que siempre es peligroso, como se lo acaba de comprobar.

En Blooming debe reconocerse también la paciencia dirigencial, que ayudó a eludir los malos momentos de este año sin perder la calma para llevar otra vez a la Academia a una nueva final. El 2008 no pudo ser en la final frente a otro celeste, Aurora. Ojalá que este 2009 se dé y que Santa Cruz vuelva a tener otra vez la Copa Libertadores. Que así sea por el bien del fútbol de esta región y por “Copito”, que ha dado una lección de humildad, trabajo y convencimiento, especialmente a quienes lo menospreciaron y no confiaron en su capacidad. Segundo año seguido de finales celestes. Enhorabuena.

La Fiscalía y sus idas y vueltas con el fútbol

Foto: Diario El Deber
Foto: Diario El Deber

Hace dos semanas el Fiscal del Distrito, Jaime Soliz, denunció un supuesto complot contra Blooming. Lo hizo posiblemente para salvar la responsabilidad de los organizadores y de los encargados de la seguridad del primer partido por la Copa Sudamericana entre la Academia cruceña y el equipo uruguayo de River Plate. Su afirmación sonó poco seria. La supuesta prueba de semejante hipótesis de la primera autoridad del Ministerio Público era un correo electrónico que recibió de alguien anónimo, que atribuyó el escándalo del golpe de un hincha a un futbolista uruguayo a una iniciativa de algún extranjero que llegó al estadio para instruir que se perjudique a Blooming.

La conjetura del Fiscal incluso tocó la imagen de River Plate, por la sospecha que se alimentó inicialmente desde algún medio de comunicación sobre este club. Tampoco se descartó que el probable complot que imaginó Jaime Soliz venga de algún rival de los celestes. Fue tan poco seria su revelación, que se cayó al corto tiempo. Se derrumbó apenas unas horas o días después de conocerse de la multa de $us 10.000 a Blooming y de la reclusión del joven hincha Juanito Rivero en un centro de salud mental.

Superado el bochorno, se aflojó el debate de este problema de inseguridad en el estadio, sin responsables en la Fiscalía ni en la Policía, y el problema pasó al olvido hasta el último clásico entre Oriente y Blooming.

Sobrevino entonces un nuevo escándalo en el principal estadio departamental, con el planchazo criminal que le propinó Sergio Jáuregui a un jugador de Oriente Petrolero, cerca de uno de los camarines. El defensor bluminista huyó del Tahuichi apenas se enteró de que los fiscales lo estaban buscando. Algo pasó horas después para que la gente del Ministerio Público afloje su inicial firmeza en la búsqueda del jugador.

Sergio Jáuregui logró con su presencia en los medios de comunicación y en el hospital donde estaba la víctima de su patada cambiar a su favor parte de la opinión pública y, también, posiblemente la actitud inicial de la Fiscalía. No se sabe si al final el Ministerio Público lo citó o no a declarar en el marco de la denuncia en la justicia ordinaria planteada por la dirigencia de Oriente. Lo cierto es que el jugador agresor parece haber arreglado por el momento esta situación desfavorable con una disculpa y una visita la tarde del lunes pasado a la Policía y a la Fiscalía. Según las versiones de prensa, se presentó voluntariamente y se abstuvo de declarar. Otras versiones indicaban que había sido citado por el caso para que esté el martes. Lo cierto es que Jáuregui no sólo se fue de Bolivia, sino que integra la delegación oficial de Blooming que jugará el jueves con River Plate en Uruguay.

Pero lo que llama la atención en este tema son las idas y venidas de la Fiscalía, independientemente del debate acerca de si este caso se tiene que tratar en la justicia ordinaria o en la deportiva.

Fueron sorprendentes las declaraciones del fiscal Joadel Bravo que, después de haber buscado a Jáuregui en el estadio el día de la agresión, se mostró manso como una paloma 24 horas después. “El acto de Jáuregui de disculparse muestra su caballerosidad”, le dijo a los canales de TV, a tiempo de señalar que no correspondía su detención pues estaba acusado de lesiones leves contra el jugador Medina, que tiene 12 días de impedimento. Alguien comentó en tono irónico que el fiscal Bravo hasta parecía el abogado defensor de Jáuregui y no la parte acusadora.

Pero más sorprendente es la declaración última del fiscal Soliz en el progama No Mentirás. En una línea diferente a la de su subalterno, la máxima autoridad del Ministerio Público dijo que se debió imputarle a Jáuregui el delito de tentativa de homicidio, es decir, una acusación por la que hay cárcel casi segura. ¿Qué puede decir ahora el fiscal Joadel Bravo ante semejante afirmación de su superior? Habrá que esperar.

Pero Soliz no se quedó sólo ahí. Denunció graves fallas de seguridad en el clásico, con el fomento de actos vandálicos entre las barras bravas y con la sobreventa de entradas por parte de los organizadores. O sea, ¿los fiscales que fueron asignados al estadio para el partido de alto riesgo del pasado domingo no pudieron intervenir para evitar estas irregularidades? El hombre fuerte del Ministerio Público no sólo está alertando sobre anormalidades después de los hechos, sino que admite la propia ineficiencia de su personal y del que cuida la seguridad de hinchas, espectadores y futbolistas.

Por si fuera poco, en las últimas horas el jugador de Oriente Marcelo Aguirre fue identificado como uno de los futbolistas verdolagas que atacó violentamente a un joven hincha de Blooming y Soliz anunció que intervendrá de oficio para castigar semejante abuso que tiene prostrado en el hospital al afectado.

La gota está rebalsando el vaso. La violencia en el fútbol y la falta de sanciones amenazan peligrosamente con provocar un descontrol absoluto. El problema se complica más con la conducta poco firme de las autoridades, que reaccionan sólo por la presión de la opinión pública y que cambian fácilmente de postura, como se lo ve en estos hechos recientes.

Otro loco peligroso en el Tahuichi

Foto: Fuad Landivar, Diario El Deber
Foto: Fuad Landivar, Diario El Deber

Hace unos 15 días fue un chico llamado Juanito. El violento muchacho saltó el enmallado de la curva naciente del Tahuichi y preso de su furia atacó a un jugador del uruguayo club River Plate. No hubo policía que se percate del peligroso hincha celeste que obligó a la suspensión del partido de la Copa Sudamericana y a un castigo a su equipo, que deberá pagar 10.000 dólares y afrontar con un resultado adverso de 0-3 el juego de vuelta en Montevideo.

Juanito estuvo preso unas horas. La sacó barata, pues los jueces dispusieron que sea llevado a un centro de salud mental para que reciba ayuda médica. Jóvenes violentos hay por todas partes y no sólo en el estadio. El problema es que la seguridad de los escenarios deportivos es muy vulnerable.

Con ese antecedente llegó un nuevo clásico cruceño. Se anunció casi 1.000 personas en el sistema de seguridad para controlar cualquier pasión desenfrenada en un siempre caliente duelo. Pero esta vez no fue un hincha el que desató un nuevo escándalo. Le tocó a los jugadores. Sergio Jáuregui es el protagonista de un lamentable suceso, que no sólo le puede costar una dura sanción deportiva sino también un castigo judicial. El violento defensor de Blooming se vio envuelto en un acto casi criminal.

El cronómetro marcaba el minuto 42 del primer tiempo. Oriente ganaba cómodamente con goles de Jhasmany Campos y Medina. Venía un nuevo ataque albiverde. Jáuregui saltó a despejar un peligroso centro y recibió un manotazo casi imperceptible pero fuerte en la cara, que lo derribó dentro de su arco. Se levantó, identificó a su agresor, correteó y lo empujó hasta tumbarlo al suelo. Era el delantero uruguayo Medina. Tumulto, roja para Jáuregui, doble amarilla para Medina y los dos expulsados de la cancha.

Apenas se renaudaba el caliente partido cuando Jáuregui decidió esperar al otro actor del duelo, cerca del camarín orientista. Nadie intentó impedir un ataque premeditado del defensor celeste, que se veía venir. Desde las repletas graderías se presentía que ocurriría algo grave. Se acercó Medina al túnel y Jáuregui saltó para propinarle un criminal planchazo en el cuello del uruguayo. Bochorno total.

Nuevo tumulto y un muchacho con la camiseta de Oriente intentando vengar al delantero herido de su equipo. Camilla y gran susto para los colegas de Medina, que de inmediato fue trasladado a un centro médico. Jáuregui lo pudo matar. Agresión con saña y alevosía. Se supo luego que la Fiscalía buscó en el entretiempo al defensor bluminista en el camarín para aprehenderlo por semejante delito, pero ya se había escapado.

Jáuregui no sólo tendrá que aparecer para responder ante la justicia deportiva. Su falta es tan grave que raya en un delito penal. Este lunes seguramente los fiscales lo volverán a buscar y ya no bastará con que lo califiquen de loco, como al hincha Juanito. Ahora tendrá que responder por su criminal patada ante su club, ante la justicia ordinaria y ante la justicia deportiva.

Es que no se puede tener correteando por las canchas del país estos jugadores que en cualquier momento ponen en riesgo las vidas de sus propios colegas. Hay que esperar esta vez un castigo realmente ejemplarizador y que siente precedente en el fútbol boliviano. Pero hay que también tomar en cuenta que un nuevo escándalo en los estadios tiene causas como los malos arbitrajes y el escaso control del escenario. Nuevamente volvió a fallar la gente que debe estar concentrada en su tarea para evitar desmanes fuera y dentro de las canchas.