Entre el gozo y la ansiedad

Varios argentinos han festejado el segundo gol de Sneijder como si fuera de la selección albiceleste. El cabezazo del 10 de “la Naranja”, que marcó otra histórica eliminación del pentacampeón mundial y la clasificación de Holanda a semifinales, ha sido celebrado largamente por los porteños que esperan con ansiedad el partido del sábado de Argentina frente a Alemania, en otra final adelantada en Sudáfrica. Los argentinos gozan con la eliminación de la “verdeamarillo”, no sólo porque ha caído su eterno rival, sino porque el principal candidato para ganar el Mundial quedó a medio camino, como ocurrió en 2006, lo que se ve como otra señal de que la Copa de Sudáfrica parece estar cerca de Argentina. En las calles de Buenos Aires muchos comentan y disfrutan la eliminación brasileña. Un locutor de la televisión local llegó a calificar como ”la noticia del año” la derrota de Brasil, cuando se moría el partido. Mientras en Buenos Aires se gritaron los goles holandeses como si fueran propios, en Sudáfrica Diego Maradona ha optado por no hacer leña del árbol caído y se ha mostrado cortante cuando le preguntaron sobre la eliminación brasileña. El entrenador dice estar con la mente puesta sólo en el partido de su selección y el problema de Brasil es eso,”un problema de Brasil”. Pero así como muchos porteños festejan, otros creen que hay que poner freno al gozo, pues Argentina tiene su propia preocupación que es Alemania. En las tierras argentinas se respeta mucho a los alemanes, por lo que hay un optimismo medido para el partido de este sábado. En las horas previas también se percibe ansiedad, como lo ha manifestado una presentadora de televisión, pues se reconoce en la selección germana una potencia futbolística y una historia que no tienen sus anteriores rivales de este Mundial. En la antesala del juego, la inquietud de la gente se ha enfocado al estado de la salud de Messi, que no entrenó el jueves por precaución. Sin embargo, ha sido el propio Maradona el encargado de devolver la calma al confirmar a la estrella entre los once y al poner un 8 sobre 10 al actual nivel de los 23 futbolistas de la albiceleste. Pero la cautela de los hinchas no detiene una ilusión que ha crecido tras la la victoria ante México. La fiebre por la selección se la siente en las calles con el aumento de la venta de banderas, pósters, afiches, bufandas y vuvuzelas, así como las ofertas de los cafés para ver el partido en pantalla gigante. Clarín, el mayor diario argentino, hizo circular este viernes con su edición una bandera para alentar a la albiceleste. Aunque no está en los cálculos, también se escucha comentar que si Argentina no pasa este sábado lo mejor hubiera sido alentar a Ghana para que Uruguay no supere las dos copas de la albiceleste y Alemania no consiga su cuarto campeonato mundial.

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Locura en la tierra de Maradona

Quien no habla de fútbol en Buenos Aires este domingo de clasificación de la albiceleste a cuartos de final es de otro planeta. La avenida 9 de julio y el Obelisco han sido  hasta entrada la medianoche el epicentro de la euforia argentina, que se ha extendido durante varias horas por las plazas y calles de todo el país. Tras el pitazo final del árbitro del partido Argentina-México, miles de porteños se han vuelto locos con el triunfo de su selección. Un taxista subido con su pequeña hija en el techo de su auto y un anciano semidesnudo en el frío atardecer bonaerense, cargando un cartel que reza el texto “Viva Argentina Carajo”, son dos de los testimonios más singulares de esta locura que envuelve a una nación que ama el fútbol y a su mayor símbolo: Diego Armando Maradona.

Caras pintadas de celeste y blanco, bocinazos de camiones y vehículos de todo tipo, vuvuzelas que no paran de sonar, tambores, pitos, sirenas y fuegos artificiales, han vuelto a darle al Obelisco el clima de celebración de otras gloriosas jornadas. Adornado con una gigantesca réplica de la Copa del Mundo y una camiseta inflable con el número 10 de la selección, el tradicional punto de encuentro de las celebraciones argentinas ha recogido el júbilo de fanáticos que saltan y alternan cánticos dedicados a sus mayores rivales, no sólo en el fútbol, sino en otros ámbitos. “Ya lo ve, ya lo ve, el que no salte es un inglés”, ha sido uno de los estribillos más escuchados. ”Hay que saltar, hay que saltar, el que no salte es un alemán”, es otro de los cánticos que brotan de las eufóricas gargantas albicelestes, en directa alusión a los próximos rivales de la selección de Messi, el próximo sábado en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica.

Entre el “Vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar”, y el “Volveremos a ser campeones como en el 86”, miles de hinchas también le han dedicado cánticos de homenaje a Diego Armando Maradona. A otro entrenador que le han cantado pero para burlarse es a Lavolpe, por sus palabras de aliento a México antes del partido por los octavos de final.

En los cafés, en las librerías, en los restaurantes y hasta en las puertas de los teatros de la capital bonaerense, sólo se habla de la clasificación de la selección. Casi todas las opiniones apuntan que ha sido un partido más tranquilo que todos los anteriores, pero que se necesitan corregir errores desnudados por México en la segunda parte del juego, cuando la albiceleste cedió a favor de los aztecas el control del balón.  Tal vez se debió poner antes a Pastore y Bolatti para que administren mejor la pelota en el medio, comenta un comerciante. Hemos demostrado que Argentina no es sólo Messi, complementa el chofer de un taxi, quien espera que esta semana Maradona resuelva algunos problemas en la defensa albiceleste para enfrentar a rivales con delanteros más peligrosos como los alemanes. Buenos Aires respira a estas horas fútbol en todos sus rincones y volverá a paralizarse antes del mediodía del próximo sábado como ocurrió este domingo, cuando hasta el personal de migración del aeropuerto de Ezeiza relajó sus controles de los viajeros para escuchar por radio el triunfo de su selección.

La “farandulización” de la campaña política

Foto: http://www.eldia.com.bo

A exactamente un mes de una nueva votación en Bolivia, para elegir autoridades en cada región, la campaña tiene un rasgo cada vez más dominante: su farandulización. Hace tiempo que a la política se la comprende como un espectáculo, por lo que la mayoría de frentes y agrupaciones se esfuerzan en realizar un adecuado marketing electoral de sus candidatos, como productos que deben ser colocados en el complejo mercado de los votantes. Por eso deben mostrarlos con los mejores atributos posibles y esconderles sus debilidades. Para lograrlo, no escatiman inversiones en propaganda y evitan someterse al examen de los medios de comunicación que les exigen verdaderas respuestas a los problemas de la región y de la ciudad. En realidad, cuando aparecen, prefieren hacerlo en los espacios en los que encuentran ciertos niveles de condescendencia.

En este momento Santa Cruz tiene dos grupos de candidatos a la Gobernación y a la Alcaldía. Están los que simplemente buscan hacerse conocer, sin la mínima posibilidad de acceder a la función pública, ya que carecen de aparato y de recursos. Son los que se han lanzado a una aventura política y que improvisan su presencia en la competencia, sin siquiera tener un folleto decente de su hoja de vida, y que están condenados a perder sus siglas o recibir una multa. En la carrera electoral sólo meten ruido, por lo que es necesario que en el futuro se apruebe una nueva ley electoral con mayores exigencias para evitar tanta improvisación que le quita seriedad a la pugna democrática. Por el otro lado están los candidatos que tienen reales posibilidades de ganar las elecciones o, al menos, conseguir espacios en la Asamblea Departamental o en el Concejo Municipal, ya que cuentan con estructura y recursos.

A este segundo grupo se le debe exigir con mayor rigor una explicación clara de sus propuestas y programas en lo que queda de este corto proceso electoral, que hasta el momento ha sido pobre, pues los frentes han concentrado sus actividades en la propaganda. Es decir, el esfuerzo mayor se ha dirigido a posicionar slogans, reforzar consignas, armar grandes caravanas, inundar la ciudad de banderas y conseguir el mayor impacto mediático con llamativas alianzas jamás pensadas. En la campaña local se vuelve a repetir la preocupante tendencia de incurrir en la apología del transfugio y la frívola actitud de exponer adhesiones de personajes de la farándula. No prevalece ahora la mejor idea o la propuesta más seria, sino qué candidato tiene la caravana más larga, la música más atractiva o la miss más linda. La otra consigna es quién suma a sus filas al mejor activista promovido por algún programa de televisión.

La campaña requiere un giro de 180 grados. Para que la democracia se enriquezca y la política local gane algo de jerarquía, hay que exigir a los candidatos más información que propaganda. El elector requiere con urgencia saber qué político es el más creíble y si hay o no un proyecto coherente de gobierno de su región y de su ciudad. Sólo así se podrá votar usando la cabeza y no el corazón o el hígado.

Qué se viene para los periodistas

Morales y el Periodista Raphael Ramírez (La Prensa) en Palacio

Uno de los temores que se escuchan estos días surgen de las bocas de los propios periodistas. Después del 6 de diciembre, agarrate Catalina, dicen algunos colegas, ante la posibilidad de que Evo Morales sea reelecto con una votación superior al 60%, que le puede dar fácilmente los dos tercios en la Asamblea Plurinacional.

El nerviosismo se fundamenta en algunos hechos puntuales. El Presidente ha calificado a los medios de comunicación  no oficialistas como sus principales enemigos, sus opositores. Un día en Palacio de Gobierno humilló a un periodista de La Prensa. Durante su primera gestión, hubo ataques de los movimientos sociales a periodistas y a edificios de medios. Hay un juicio del Presidente contra un diario. Hace unos meses les puso el adjetivo de “pollos de granja” a los comunicadores. El año pasado, desistió de hablar con la prensa nacional y decidió hacerlo sólo con corresponsales extranjeros. Ha fundado varios medios oficialistas que deben hablar sólo bien de su gobierno. Por si fuera poco, el canal Unitel sufrió un atentado del que se acusa a un militar cercano al Palacio de Gobierno, y que quedó libre.

También hace un par de meses, el mismo policía que desbarató la banda de Rózsa, encabezó un ataque a bala contra un equipo de prensa de Unitel. Ese mismo agente, se accidentó ebrio y elude las citaciones de la justicia. Los últimos días de noviembre y en plena campaña, dos comunicadoras mujeres de la red PAT también fueron baleadas por policías del grupo Delta. La ANP informó que de octubre a noviembre se denunciaron 34 agresiones a periodistas.

Como se ve, hay razones suficientes para que el gremio se inquiete por lo que puede venir después del 6 de diciembre, porque también hay antecedentes de acciones tomadas contra los medios por gobiernos como el de Hugo Chávez, Rafael Correa y Cristina Kirchner, que influyen mucho en el estilo del hermano menor que gobierna Bolivia. Si con el poder que tiene ahora Morales hace lo que le hace a los periodistas que no le sirven, imagínense qué haría con más poder desde el próximo mes.

Lo último que acaba de hacer es pedirles a los periodistas que se rebelen contra sus jefes de prensa o contra los propietarios de los medios privados que sustentan a los neoliberales. Su solicitud se ha transformado también en la oferta de empleo en los medios del Gobierno, que seguramente seguirán multiplicándose. Esto ya es inédito.

Inquieto con la situación, el domingo pasado le pregunté en el programa Usted Elige-Día V al vicepresidente García Linera qué pasaría con los periodistas y si esta situación tan compleja cambiaría luego del 6 de diciembre. Su respuesta fue más que llamativa. “La mayoría de los medios privados hacen política, suplantan a los partidos, son opositores”, remarcó. ¿Y el Gobierno acaso no hace política con los medios estatales? Le repregunté. “Es que de alguna manera tenemos que defendernos de los privados”, contestó. Gran confesión. Los medios estatales están para defender de los medios privados al Gobierno. Novedosa función.

Lo que puede tranquilizar algo es la promesa del Vicepresidente de que se exigirá sólo la autorregulación a los medios privados y que de ninguna manera se buscará una regulación unilateral o un control desde el Gobierno. Habrá que cruzar los dedos para que esta otra promesa electoral se cumpla luego del 6 de diciembre.

Los empresarios y las elecciones

Hace unos meses el vicepresidente Álvaro García Linera opinó que los empresarios deberían dedicarse a los negocios y dejar que los políticos hagan política. Lo dijo a manera de cuestionamiento casi directo al sector privado cruceño, que es señalado de actuar corporativamente en los últimos años contra Evo Morales. La interpelación vicepresidencial apuntó, sobre todo, a algunos empresarios que fueron vinculados por un fiscal al grupo de Eduardo Rózsa.

Desde entonces se ha notado una llamativa cautela de una parte de la dirigencia empresarial cruceña, que redujo sus críticas al Gobierno y optó por un evidente silencio institucional en el periodo electoral, propio de una línea de neutralidad. Es cierto, sin embargo, que en anteriores comicios las instituciones empresariales nunca proclamaron abiertamente su apoyo a algún candidato. No obstante, tuvieron un rol protagónico en la promoción del debate político, sobre todo, en el tema económico. En la actual coyuntura, su rol es pasivo, ya que ni siquiera realizarán los tradicionales foros con los aspirantes a la Presidencia.

En ese contexto, las dos últimas semanas han sido importantes por algunas llamativas señales de lo que puede estar sucediendo en el sector empresarial, particularmente el cruceño, de lejos el más poderoso del país por su tamaño y dinámica.Tales señales están motivadas por el intento de acercamiento del MAS a un sector al que combatió con dureza durante casi toda la gestión de Morales, incluso con trabas a las exportaciones de productos fundamentales.

Se sabe de reuniones en plena etapa preelectoral del propio García Linera con empresarios. El Comité pro Santa Cruz interpretó esos encuentros, supuestamente ‘secretos’, como una nueva actitud desleal y acusó a algunos privados de financiar la campaña del MAS.

 Que hay empresarios con el Gobierno desde el inicio de su gestión, es una realidad probada, sobre todo en el occidente del país. Que el MAS busca publicitar adhesiones de figuras empresariales, especialmente cruceñas, para aparentar apertura e inclusión, también es evidente. Que hay algunos empresarios pragmáticos que prefieren un pacto de convivencia en los próximos años con Evo Morales, ante su inminente victoria, es más que una certeza. Que el Gobierno necesita ahora tener apoyo empresarial para conseguir su objetivo de un contundente triunfo electoral, es otra realidad incuestionable.

Por eso no debe extrañar que se estén dando estos ‘matrimonios por conveniencia’ ni que los empresarios sigan en la actividad política, pese a la reflexión inicial de García Linera de que se dediquen sólo a los negocios. Al parecer, las opiniones cambian en función de las circunstancias.
De todas maneras, no se puede negar que el Gobierno ha logrado mermar la fuerza de la actuación corporativa del empresariado en la política. Las actuales dubitaciones de un sector tan influyente llaman, al menos, la atención ciudadana.

 

A quién ayuda el voto en blanco

j0438842De Tuffí Aré Vázquez para la edición de Usted Elige, del lunes 26 de octubre, en EL DEBER

“Como está ahora la campaña, da ganas de votar en blanco”. Esta frase de una periodista sintetiza el sentimiento de decepción de un considerable segmento de los electores con la calidad de la oferta de los ocho binomios. No menos son los que piensan anular su voto o los que prefieren no asistir a las urnas para castigar a los políticos que derrochan sus energías en el desprestigio recíproco. Entre un 10 a 15 por ciento de los votantes tendría decidido no apoyar a alguno de los ocho candidatos presidenciales, según las encuestas. Si se suman éstos al promedio de ausentes de las elecciones, cerca de un millón de votantes rechaza a los políticos que buscan su apoyo.

¿Se justifica este hastío? ¿A quién beneficia el voto en blanco o el nulo? ¿Se puede revertir la percepción de los ciudadanos que piensan que los candidatos no merecen su respaldo? Ensayaremos algunas respuestas.

En primer lugar, es cierto que pese a que en Bolivia se respira política casi todos los días, un importante sector de la población está ya cansado de la confrontación. La falta de renovación de la clase política es otra causa del hastío. El bombardeo propagandístico gubernamental provoca más desorientación que claridad. La oposición tampoco seduce, por su falta de convicción y por la carencia de estrategias para revertir la sensación de que ésta es una elección prácticamente resuelta a favor del Presidente. En conclusión, es una campaña monótona, con pocas variantes, e indiscutiblemente mediocre. Para ser más concreto: al oficialismo le sobra proselitismo y a la oposición le falta.

Es cierto que muchas veces se ha votado contra alguien en vez de a favor de alguien. Los próximos comicios no serán la excepción. Muchos pueden votar más por lo que transmite  el corazón que por lo que recomienda el cerebro. Es por eso que los principales candidatos no dudan en identificar a sus mayores adversarios y en descargar su artillería sobre ellos. Lo peligroso es que vaya creciendo la sensación de bronca ciudadana y que se termine castigando a todos.

Evidentemente, votar en blanco o nulo es una opción más que ofrece la democracia. Es el recurso que usan los descontentos para expresar su protesta contra la pobreza de la oferta electoral y contra el sistema. Algunos creen que no concurrir a las urnas o no votar por alguien son recursos que descargan en otros la culpa de una mala elección. Sin embargo, es cómoda la posición de dejar a los demás la responsabilidad de las decisiones políticas.

Si bien un elector tiene el derecho de no votar por alguien, debe saber que esa opción al final resulta beneficiando al que obtiene el primer lugar, ya que el sistema de escrutinio sólo contabiliza los votos válidos. No obstante, si la cifra de los descontentos es alta también servirá para transmitir a los próximos gobernantes y asambleístas el mensaje de que no se sienten representados.

Sin embargo, se puede revertir este sentimiento de bronca hacia la campaña y los candidatos. A más guerra sucia mayor desilusión del electorado. Por eso, la primera acción debería apuntar a abandonar paulatinamente este recurso. Otra urgencia es la del debate programático. No se pude seguir insistiendo sólo en el bombardeo propagandístico unilateral, ya que la población necesita recibir información clara y descontaminada. Obviamente que estas dos propuestas parecen inalcanzables, ya que a algunos candidatos les conviene más mantener sus ofertas entre las sombras que transparentar la discusión de sus propuestas, si es que las tienen.

¿La Burguer con productos orgánicos?

BK_MealEl domingo pasado, en el programa Usted Elige Día V, del Grupo Líder y la red Uno, el candidato presidencial por UN, Samuel Doria Medina, fue soprendido por el conductor del espacio televisivo, Jhon Arandia, que le obsequió una hamburguesa, nada menos que con el sello Burguer King.

El empresario cementero, que también es hamburguesero, se defendió bien cuando le preguntaron si los insumos de su producto son orgánicos, es decir procesados sin químicos, ya que podría parecer una contradicción que su oferta electoral tenga como base el aprovechamiento de los productos orgánicos de Bolivia para generar empleos y él use algunos procesados con químicos.

Samuel asegura que tanto las verduras como la carne y la papa empleada en la cocina de sus restaurantes son orgánicos. Ojalá sea así, pues, resultaría desagradable detectar en algún laboratorio de análisis químico que Doria Medina mintió. Por ahora hay que confiar en la palabra del candidato y su confesión de que la papa que acompaña a la hamburguesa procede de Argentina, pese a que su programa de Gobierno da prioridad a la producción nacional para la exportación. Ojalá pronto se anime a usar papa boliviana, que abunda en el mercado.