Donald Trump y Bernie Sanders, como el agua y el aceite

Donald Trump (republicano) y Bernie Sanders (demócrata) son como el agua y el aceite: Dos polos opuestos, con discursos extremadamente diferentes. En EEUU los analistas políticos más conservadores están preocupados por el ascenso de ambos, que acaban de dejar bastante atrás en las elecciones primarias de New Hampshire a Cruz, a Rubio y a Hillary Clinton. Los dos asustan al sistema político.nbc-fires-donald-trump-after-he-calls-mexicans-rapists-and-drug-runners

Trump es un aparente outsiders de palabras enredadas y de posturas muy primitivas. Sanders es un senador socialista ubicado a la izquierda de Obama, al que solo le faltaría proponer nacionalizaciones para encajar en el “Socialismo del siglo XXI” que se proclama en el sur. Mientras que el inventor de la franquicia del Miss Universo ya tiene hasta presupuestado el muro que construirá en las fronteras estadounidenses para impedir la entrada de migrantes ilegales, el compañero de los Clinton promete subir los impuestos a las grandes compañías, garantizar universidades gratuitas, dar cobertura médica a toda la gente, frenar las “estafas” de la industria farmacéutica, poner fin a la especulación financiera en Wall Street y acabar con el papel de EEUU de “policía del mundo”. Sanders asume incluso que su idea de gobierno “es radical” y convoca a negros, latinos, asiáticos, indígenas y homosexuales a sumarse a su utopía socialista.bernie_2

Trump es primario y radical, a su manera. Apelando al ultranacionalismo y al sentimiento de superioridad estadounidense, el hombre del ‘jopo colorado’ dice que como está ahora su país no gana en nada. EEUU no es líder ya en la economía ni es el más poderoso en las armas, según su diagnóstico. Por eso, promete recuperar el poderío militar de USA, para que nadie tenga la osadía de meterse con su nación. Hasta ahora, Trump y Sanders han tenido más éxito con sus discursos que sus rivales en las primarias. Los dos conquistaron al “electorado rebelde”, expresado ante todo en los votantes jóvenes, y son los “precandidatos del cambio”, según la lectura de algunos analistas. A pesar del evidente éxito de ambos, las elecciones están comenzando y el camino que queda por recorrer aún es largo. Sin embargo, el rumbo parece empezar a ser marcado por los dos políticos que aparecen hasta ahora como el “agua y el aceite”.

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