Un ‘árbitro’ desportillado

Toda la credibilidad conseguida por el organismo electoral boliviano puede terminar rifada si siguen los errores en elproceso de votación judicial.  Los opositores y las propias autoridades del Tribunal Supremo Electoral aportan a su modo en la aparición de sombras. Por el lado de los primeros se presentan denuncias a veces ligeras y malintencionadas. Por el lado de los segundos, incurren en fallas y contradicciones alarmantes.

La confianza que construyeron con mucho esfuerzo y desprendimiento algunos expresidentes electorales, de la talla de Huáscar Cajías (+), Luis Ramiro Beltrán y el propio Antonio Costas,  está últimamente desportillada. Tales personajes trabajaron incansablemente por la independencia del órgano clave de la democracia, es decir el que cuida cada voto ciudadano. Se los puso al frente de la exCorte Nacional Electoral por estar alejados de las tentaciones del poder y de los intereses políticos, que tradicionalmente intentaron inclinar el apoyo ciudadano a su favor por la vía de la seducción o por el camino de la manipulación y el fraude.

Se supone que una condición indispensable para una elección transparente de autoridades es la imparcialidad del árbitro. Solo la solvencia moral puede darle a una persona autoridad. En este caso, también se requiere de firmeza y autonomía para resistir las presiones del poder. En cambio, si una autoridad electoral debe su cargo a algún partido o al gobernante de turno, difícilmente podrá garantizar la independencia de sus actos.

En el caso de la votación judicial, hay actitudes llamativas, nada menos que del propio presidente del TSE. Inicialmente la autoridad se enredó con las intenciones de limitar el derecho a la libertad de expresión en la campaña judicial.

Casi enseguida acompañó al mismo presidente Morales en un acto con guirnaldas en Chapare. Posteriormente la oposición mostró fotos con su imagen, en  un acto proselitista del MAS, antes de que fuera nombrado en el TSE. Hace unas días desautorizó a la vicepresidenta del órgano electoral, cuando esta anunció un proceso al partido de gobierno. Finalmente, hace unas horas una vocal renunciante de Oruro lo acusó de cometer irregularidades en la designación de notarios electorales y cuestionó la forma en que este asumió su cargo sin dimitir en el tiempo dispuesto por ley. Ante estas dudas, la respuesta del aludido ha sido la evasión del tema. Con este panorama, la confianza de la autoridad está en crisis. Solo una actuación responsable e independiente en estos días cruciales pueden devolverle la indispensable credibilidad.

Foto: El Deber ¿Dónde están? Elecciones. Al problema de la información insuficiente sobre los candidatos a los cargos judiciales se sumó su ausencia en las presentaciones. Ayer solo se vio a 18 en Santa Cruz

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