Por qué protestamos

Foto: Jimena Antelo Telchi

Tuffí Aré Vázquez / Periodista

A los periodistas nos gustaría en este momento gastar nuestro tiempo y energías en trabajar. Sería más útil ocuparnos de buscar información sobre las demandas urgentes de la gente y poner al descubierto las falencias de las gestiones del Gobierno nacional, de los departamentales y de las alcaldías del país. Sin embargo, las circunstancias nos han empujado estos días a marchar por las calles de nuestras ciudades e, incluso, a soportar el sacrificio de algunos de nuestros colegas que están en huelga contra los artículos 16 y 23 de la ley contra el racismo.
Siempre he evitado los bloqueos, las marchas y las huelgas. Considero que el diálogo es una condición esencial de las relaciones humanas y el único camino para construir una democracia y una sociedad adulta y madura. Sin embargo, he llegado a convencerme de que ante gobernantes que fingen dialogar pero no escuchan, no queda otra salida que hacerse escuchar de otra manera.
En la plaza de Santa Cruz ayunan Guider Arancibia y Freddy Lacio. Son dos colegas de trayectoria impecable en EL DEBER, que decidieron por voluntad propia sumarse a la protesta contra la aprobación de una norma que avala el cierre de medios. Ningún partido, ningún empresario, ninguna organización extraña ordenó a ambos periodistas arriesgar su salud y sacrificar incluso a sus familias para pelear por la libertad de expresión.
Con Guider y Freddy también ayunan Percy Suárez, Milton Montero, Mirtha Aguilar y Walter Menacho, todos ellos trabajadores de base en los medios.
El martes centenares de periodistas marchamos en Santa Cruz. Ningún cívico, ningún dueño de periódico, ningún partido nos obligó a hacerlo. Nadie nos prometió pegas ni tomó lista para castigarnos si faltábamos. Lo hicimos por convicción y amparándonos en el derecho a la protesta consagrado en la Constitución. No sabemos si todo esto ayudará a que el Gobierno nos escuche. Por ahora parece que no. Sin embargo, nos escuchan quienes más nos interesan: los ciudadanos. Ya van miles de firmas de apoyo y la gente suma en las calles su respaldo a la protesta contra dos artículos que abren el candado para encarcelar periodistas y clausurar medios de comunicación. Es una lucha que vale la pena.

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