De militares “neoliberales” a militares “socialistas”

Que Evo Morales necesita de los militares para sostener su proyecto de poder no es un secreto. Tampoco lo fue cuando los llamados gobiernos neoliberales sustentaron varias de sus medidas en los aparatos de coerción. Desde el inicio de su mandato, el presidente ha sido consciente de lo imprescindible que son las FFAA. Primero, para no caerse, y, después, para reproducir y expandir el poder. Por eso es que su primera medida en el poder fue depurar y mandar a la jubilación a las promociones castrenses que supuestamente podían poner en riesgo el proyecto del llamado nuevo Estado Plurinacional con horizonte “socialista-comunitario”.

Para tener de su lado a los militares, Evo Morales encaró un plan de beneficios para la institución castrense, como la dotación de infraestructura y material bélico. Para sellar el matrimonio, los involucró como protagonistas en la nacionalización de los hidrocarburos y en la logística del pago de beneficios como los bonos Juancito Pinto y Dignidad. Se desconoce si en la pasada gestión el MAS terminó la conquista de las FFAA con otros privilegios adicionales.

Lo cierto es que la lealtad militar a su Capitán General parece sólida. La mayor prueba a la que fue sometida fue cuando arreció la confrontación entre masistas y autonomistas y cuando se dijo que las oligarquías de la media luna buscaban el separatismo de cuatro departamentos. En esta etapa, el rol militar fue clave para mantener a Evo Morales en el poder y no se llegó al extremo de una temida “guerra civil” porque las FFAA mostraron una unidad monolítica y una subordinación firme al presidente constitucional. Con la posición de los mandos militares en esos momentos críticos, se disolvió el temor y la tesis de que “sólo hay guerra civil cuando se dividen los soldados”. Y en Bolivia, las FFAA o, sobre todo, sus mandos, están con Evo.

Lo que llama la atención en este momento es lo que dijo Morales el día de jurar por segunda vez como Presidente. Evo dijo entonces que todavía habían militares que siguen adoctrinando a soldados contra el comunismo y que más bien deberían estar a tono con el proyecto socialista del Gobierno y enseñar los defectos del capitalismo.

Lo dicho por el mandatario no puede pasar desapercibido, como también es llamativa la línea del nuevo Alto Mando Militar, posesionado este domingo. Evo quiere militares socialistas y los nuevos jefes castrenses están dispuestos a obedecerle, mucho más después de que el líder masista les confesó su arrepentimiento por haber dicho, cuando era dirigente sindical, que deberían desaparecer.

Si bien siempre se ha insistido en que las FFAA deben acatar el principio de la CPE que les impide deliberar, en la práctica los militares han sido clave para sostener o debilitar a un gobierno. Es más, la ideología castrense ha sido igual de pendular que la ideología del país. Cuando mandó la derecha, las FFAA estuvieron con la derecha. Ahora que gobierna la izquierda, sus mandos son de izquierda.

Por si fuera poco, el nuevo comandante en jefe ha dado un paso más adelante que sus antecesores en su propósito de garantizar lealtad y subordinación al Gobierno Plurinacional. El mando militar acaba de anunciar que para estar a tono con el cambio, la CPE y el Estado Plurinacional cambiarán su doctrina actual y tratarán de aplicar uno nuevo en la formación de los futuros oficiales y soldados. ¿Qué quiere decir esto? Lo que se puede entender es que llegó también el momento de que el neoliberalismo salga de la institución castrense y que el socialismo sea la nueva doctrina a defender. Sería bueno saber qué está pasando bien adentro de las FFAA con este nuevo mandato y este giro doctrinario tan significativo, pese a que se dice que los militares no deliberan. También sería oportuno descubrir a cambio de qué los uniformados aceptarán la nueva misión que les acaba de encomendar el Gobierno socialista-comunitario de Evo Morales.

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