Empresario chileno pide mar para Bolivia

Rolando Alegría Astudillo es un empresario chileno que vive en Santa Cruz de la Sierra desde hace 34 años. El propietario de la industria Metal Mec lanza una propuesta que reproducimos en su carta pública que se lee a continuación. 

Para que se comprenda bien este artículo de opinión, es necesario hacer notar que soy chileno de 61 años de edad y que vivo desde hace 34 años ( 1975 ) aquí en Santa Cruz y mis hijos y nietos son bolivianos.

Por razones obvias conozco la historia de la Guerra del Pacífico en su versión chilena y boliviana. Existen grandes diferencias entre las dos versiones, sin embargo creo firmemente que Chile debe devolver a Bolivia su cualidad marítima.

Ello es totalmente factible a través de la fórmula ya bastante conocida que consiste en un corredor soberano, paralelo a la frontera de Chile con Perú, cruzando el desierto, desde la cordillera hasta el mar.

Como dato ilustrativo conviene destacar que Bolivia tendría acceso a aproximadamente 30 Km de costa y el largo total del litoral chileno, es más de 4.000 Km.

Sabemos que esta solución requiere pedir la autorización a Perú conforme al Tratado de 1928. Entonces el primer paso que corresponde dar es la firma del acuerdo mediante el cual Chile le cede a Bolivia este corredor soberano con su correspondiente área marítima. Anhelamos que Perú acepte esta propuesta positivamente. Entonces las condiciones estarán dadas para realizar el gran proyecto del “Polo – Desarrollo” que incluya a los tres países de aquella futura frontera: Chile – Bolivia – Perú, con claros beneficios económicos para sus habitantes y entregando un hermoso mensaje al mundo entero: “A través del diálogo y la comprensión es posible superar conflictos y generar crecimiento-beneficio-evolución.”

Por condiciones netamente económicas y pragmáticas pienso que Bolivia deberá seguir usando los Puertos de Ilo, Arica e Iquique, ya que construir un nuevo puerto en la costa del corredor que atienda a barcos comerciales de gran calado, es inmensamente caro, dadas las condiciones topográficas y roqueríos del litoral.

En el pasado ( 1978 ) los militares Banzer y Pinochet no lograron resolver el problema. Ahora es la oportunidad de los líderes demócratas elegidos por el voto. Me encanta soñar que aquí en Santa Cruz y Bolivia muchos de chilenos crearemos un gran coro de potentes voces pidiendo “Mar para Bolivia” tal como ya aconteció en Santiago-Chile en marzo del 2006 en donde miles de chilenos en un estadio gritaron y cantaron esta consigna.

 Me siento muy optimista y confío que con el poder de todas estas voces juntas lograremos hacer conciencia en nuestros gobernantes para que a través de un plebiscito sea el pueblo el que decida ceder el anhelado corredor.

El mundo y especialmente toda latinoamérica mira con mucha atención y quiere ¡ solución ya ! para este centenario conflicto. Soñemos e imaginemos que en un tiempo cercano esta idea será realidad. Bolivia logrará su cualidad marítima, pero además la relación fraterna y de confianza entre nuestros dos países evidentemente habrá crecido enormemente.

Como ingeniero ( 1971 ) y empresario ( 1975 ) mi visión es que las condiciones de intercambio comercial y de desarrollo serán muy favorables para que las empresas chilenas con su tecnología, capitales y sus mercados ya ganados en el mundo entero y especialmente en Asia, sean aprovechados también para explotar las recursos naturales de Bolivia ( minería, hidrocarburos, agricultura, forestal, turismo etc.) generando riqueza y dando trabajo a la mano de obra boliviana.

En ese momento los dos países hermanos habremos logrado un acuerdo del tipo “Ganar – Ganar”. Nuestras economías son absolutamente complementarias y su intercambio altamente positivo será una realidad.

Los empresarios del norte chileno de Antofagasta hasta Arica comprenden muy bien esta situación y sentirán con mayor intensidad el impacto del beneficio mutuo, la amistad y solidaridad entre Chile y Bolivia.

Recordemos que Chile tiene varios miles de millones de dólares invertidos en sus dos vecinos Perú (6.525 millones) y Argentina y lógicamente después de lograr la solución al problema marítimo y generar la confianza mutua entonces llegarán también inmensas inversiones a Bolivia y se incrementarán el intercambio comercial.

Este impulso se engrana perfectamente con la visión de industrializar Bolivia a partir del gas abundante y barato. Para muchos de los lectores es posible que esto sea tan sólo una ilusión, una quimera, sin embargo en el último siglo se han hecho realidad utopías mucho mayores tales como: La independencia de la India con Mahatma Ghandi en 1948, sin disparar una sola bala.

El gobierno sudafricano gobernado por blancos fue traspasado a los negros, con su primer Presidente Nelson Mandela, en 1994. La solución al conflicto de frontera entre Chile y Argentina que evitó una Guerra fraticida (1978 – 1984), con la mediación del Vaticano. La caída del Muro de Berlín 1989. La devolución por parte de Estados Unidos del Canal de Panamá el año 2.000 cuyo acuerdo le concedía a USA el control del Canal a perpetuidad.

La idea que estoy planteando es absolutamente perfectible a través de la crítica y del aporte de todos los ciudadanos chilenos y bolivianos, pero lo más importante es que nosotros el pueblo, presionemos a nuestros gobernantes para que escuchen nuestra voz y busquen la solución con ahínco, apertura de mente, visión de futuro y por sobre todo la mejor buena voluntad.

Llegó el momento de comprender que este antiguo problema es la gran oportunidad que tenemos los bolivianos y chilenos para aunar esfuerzos, generar sinergia y en un grato ambiente de confianza, transformarlo en la solución que genere beneficios económicos, desarrollo humano y mejor calidad de vida para nuestros pueblos.

Somos dos países que nacimos “amarrados geográficamente” , destinados a vivir juntos eternamente y por ello es esencial trabajar insistentemente para llegar a ser buenos vecinos y hermanos. Me siento altamente privilegiado por vivir este doble rol: Hijo en Chile (enamorado de mi querida patria) y Padre y Abuelo en Bolivia (sumamente agradecido de este país generoso y hospitalario).

Estoy absolutamente convencido de que lo que estoy planteando es excelente para todos y por ello me he impuesto voluntariamente la misión de explicar y convencer al máximo de personas para que nos unamos y persigamos este noble objetivo con mucha perseverancia, paciencia y total fe de que muy pronto alcanzaremos la meta anhelada. Todos tenemos la hermosa obligación de trabajar sin descanso, de manera organizada para dejar a nuestros hijos y nietos un futuro mejor, una buena vida con prosperidad, armonía y paz. Dios así lo quiere.

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