Un combustible para la democracia

Hernán Cabrera M.

Que puede arder, que arde con facilidad. Eso significa la palabra combustible. Y eso tuvimos el domingo 6 de diciembre: la democracia se expandió como se expande el fuego, la democracia nos llegó a todos, a los ciudadanos, a los falsos demócratas, a los políticos, a las autoridades, a los incrédulos. 92% de participación electoral en los comicios pasados. Histórico, importante y altamente revitalizador. ¿Si esto no es democracia, entonces qué será? Los hay todavía aquellos que siguen con la cantaleta del fraude, de los fantasmas venezolanos, y se tapan los oídos y los ojos para no leer la realidad y a sus protagonistas.

Pero también este combustible debe hacer arder los miedos del pasado y las bravuconadas del gobierno del MAS, porque el pueblo decidió y siempre lo ha hecho así resolver sus problemas por la vía democrática. Ni la violencia, ni el enfrentamiento, ni la guerra civil, ni el separatismo, ni el racismo. La fuerza y la alta legitimidad del presidente Evo Morales deben volcarse a la premisa de hacer una gestión gubernamental para todos, sin duda favoreciendo a los más pobres, a los marginados, a los explotados, a los humildes. Ya lo decía Gualberto Villarroel que era más amigo de los pobres que de los ricos. Son tiempos de cambios y hay que acompañar estos procesos. Hoy el ciudadano exige sus derechos, está presente en las manifestaciones, en los cabildos, va a las urnas y vota, interpela a sus autoridades departamentales y nacionales, no se deja engañar tan fácilmente, se inquieta, se preocupa y se cuestiona. Grita y busca su espacio. Opina y se hace sentir a través de los medios informativos. Es un sujeto social que va construyendo su propia ciudadanía. Históricamente la sociedad boliviana no ha mirado de palco pasar los hechos históricos, sino que ha sido parte activa.

¿Por qué esto del combustible? Permítame, amable lector, invadir su espacio para algunas confidencias personales, aunque la introducción nos ubicó en un lugar y un tiempo determinado, como el que ahora estamos viviendo, a 14 días de que concluya el presente año, durante el cual tuvimos la oportunidad de pensar, de repensar y de provocarnos a la reflexión y a la autocrítica sobre lo que estamos haciendo los cruceños, aquejado por una serie de males, dolencias, enfermedades y locuras, y fruto de estos esfuerzos es mi tercer libro: “Combustible filosófico para la vida”, que cumpliendo los estándares de calidad narrativa, interés y de compromiso social es que Editorial La Hoguera lo está lanzando al mercado nacional. “Se trata, de provocarnos a mirarnos por dentro, ver nuestros errores, sentir nuestras debilidades, tocar fondo, levantarnos y mirar de frente, y resurgir como el Ave Fénix. También consiste en ponernos a prueba frente a los miedos, a los tormentos, al dolor, a la muerte, a los prejuicios, a las presiones, a los chantajes, a las cobardías, a las carencias, a las crisis de locura, porque como decía Séneca: “El oro se prueba por el fuego, el valor de los hombres por la adversidad”. Es la propuesta de este aporte, que a partir de mañana estará en las librerías de la ciudad, esperando que usted lo pueda adquirir, el mismo que generará polémicas, rechazos, apoyos, odios, amores.

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