El avance del MAS y la Gobernación cruceña

Si el MAS repite su votación del 6 diciembre en este departamento y si la oposición cruceña presenta dos o más candidatos, Evo Morales estará muy cerca de cumplir su sueño de adueñarse de la Gobernación de Santa Cruz. Al controlar la trinchera más importante de sus adversarios, el mandatario tendrá el camino allanado para gobernar sin apuros.

Hay una nueva realidad política en el departamento, después de la última votación. Santa Cruz se encamina a tener el mayor electorado, lo que le dará un peso político determinante en el futuro. A pesar de su rotundo triunfo nacional, Evo Morales sabe que la conquista de la región más importante del país es aún su tarea pendiente y la intentará concluir en abril.

El 6 de diciembre, Morales consiguió que el MAS suba aquí de 207.785 votos a 441.705. Aumentó 7 puntos (de 33 a 40%), sumó otro senador, conquistó cinco de los seis curules uninominales de las provincias y uno de los siete escaños uninominales de la capital.

En sólo cuatro años creció aquí en casi 250.000 votos, siendo su fuerte las provincias, aunque ya tiene respaldo en todas las áreas capitalinas, incluso las céntricas, como lo evidencia el 30% que logró en la C50 y el 21% que obtuvo en la C51. Su votación más baja se localiza en la C52, con el 14%. Estos datos reflejan que el masismo parece haber incursionado ya en la clase media cruceña. Ni qué decir, en zonas populosas como el Plan Tres Mil, donde acapara el 52% de su electorado.

El nuevo escenario muestra a este departamento como el más polarizado del país. En realidad, Morales sigue teniendo un 60% de contrarios en Santa Cruz, pero ha cautivado ya un mercado que posiblemente no baje del 40%. Por eso, su desafío en abril es por lo menos repetir sus casi 450.000 votos del padrón cruceño, y aprovecharse de una inminente división de la oposición regional, que se repartiría por partes unos 600.000 votos.

Si el MAS mantiene su poderosa maquinaria electoral y elige un buen candidato, puede ganar la elección de Gobernador con el voto duro que ya tiene. Por eso es que se insiste en que dos o tres candidaturas fuertes de la oposición regional pueden terminar beneficiando al postulante masista. Si en el mejor de los casos el prefecto Rubén Costas mantiene el resultado de hace cuatro años (299.730 votos) no le alcanzaría para la reelección directa. Menos probable es un triunfo de la oposición si dos o tres candidaturas se pelean el mismo voto, pues se forzará inevitablemente a una definición en segunda vuelta entre el masista y el opositor más votado.

Por ahora Santa Cruz registra un bipartidismo que nunca tuvo, ya que en anteriores elecciones la votación se repartió hasta entre cuatro fuerzas políticas. La pugna aquí es definitivamente entre la izquierda evista y la llamada derecha opositora. La pelea de abril será también entre esas dos visiones diferentes de país.

Anuncios