Pando, “la joya de la corona”

Si Evo Morales arrasa el próximo 6 de diciembre en La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba no será sorpresa. Las encuestas coinciden en otorgar al Presidente un triunfo contundente en los tres departamentos del altiplano y en el corazón del país. La variante importante de los próximos comicios se podría dar en los distritos de la “media luna” y en Chuquisaca, que le dieron una dura pelea al mandatario en el referéndum revocatorio y en el constitucional. Morales perdió en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, encontrando además resistencia en la capital de la República, Sucre.

Consciente de su poco éxito en la llamada “media luna”, el Presidente parece haber concentrado la campaña en los tres departamentos del oriente y en Tarija, pues sabe que si conquista el voto de los bastiones opositores su proyecto de poder estará prácticamente consolidado por varios años. Eso hace entender por qué el MAS enfoca su energía, sus recursos, su tiempo, su aparato en Santa Cruz, Beni y Tarija, pero, sobre todo, en Pando, el departamento del que ahora es su mayor opositor, Leopoldo Fernández.

De acuerdo a las encuestas, la estrategia electoral masista comienza a dar resultados en Tarija, donde el avance oficialista es evidente. La última consulta de Equipos Mori le da a Evo Morales una victoria relativamente segura en el departamento sureño. En Beni el MAS también pugna por el primer lugar, en tanto que en Santa Cruz no logra aún romper el techo del 30% que tuvo en anteriores comicios, pese a la impresión de que el MAS crece aquí con las diarias adhesiones de la disidencia autonomista. En Chuquisaca, a Morales parece quedarle resistencia sólo en la capital, ya que su victoria en el departamento estaría casi garantizada, según la consulta de Mori. En conclusión, si persiste la actual tendencia en la intención de voto, el Presidente sólo perderá en Santa Cruz y Pando.

Lo que resulta emblemático es lo que pasa en Pando. Si se consolida el 57% de la intención de voto actual a favor del binomio Manfred-Leopoldo, la mayor fuerza de la oposición a Evo Morales estará en el departamento más pequeño del país. En definitiva, no será bueno para el MAS perder por tercera vez consecutiva en la rebelde tierra pandina, ni será políticamente digerible que el Gobierno tenga tantas dificultades para controlar a su antojo al electorado cuantitativamente más chico de Bolivia, pese a que allí ha instalado hace tiempo lo que parece su mayor cuartel de campaña.  Que un gobierno tan fuerte termine derrotado por el departamento electoralmente menos pesado del país, será un durísimo mensaje al MAS.

Por eso se entiende que el Gobierno haya desplazado a Pando a su principal operador político, Juan Ramón Quintana, y que envíe refuerzos como Esther Morales, la hermana del Presidente. Pando es la joya de la corona del MAS, pero al mismo tiempo la punta de lanza de la oposición.

Nunca antes una elección fue tan simbólicamente importante en Pando como lo será la del próximo 6 de diciembre. Los 40.000 votos de ese departamento tienen un valor especial. Servirán para estrujar en la cara una derrota a tanto despliegue de poder o para terminar de liquidar lo que queda de la resistencia a la más aparatosa movilización de recursos de los últimos tiempos.

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Un comentario en “Pando, “la joya de la corona”

  1. Hola Tuffi. La joya de esa corona ha desatado una movida política diferente a lo que se vive en las otras capitales. Allá, en esa Cobija alejada de donde se concinan el presente y el futuro de la Patria, la oposición y el Gobierno miden una fuerza pecho a pecho. He visto de cerca cómo el MAS mira a sus oponentes y se mira a si mismo; y a un ministro de la Presidencia que ha hecho de ese lugar su cuartel de operaciones. También he visto a los familiares de Leopoldo Fernández conversar con personas del occidente pidiéndoles un voto de oro.
    Qué diferente se ve al país desde aquel llugar. Tan lejos, tan pequeño, pero del que ahora no sólo se habla, sino, al que también el Poder aterriza más a menudo y la oposición hace su campaña amparada en la sombra de un Fernández que mueve los hilos desde la cárcel.

    Roberto

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