Otro loco peligroso en el Tahuichi

Foto: Fuad Landivar, Diario El Deber
Foto: Fuad Landivar, Diario El Deber

Hace unos 15 días fue un chico llamado Juanito. El violento muchacho saltó el enmallado de la curva naciente del Tahuichi y preso de su furia atacó a un jugador del uruguayo club River Plate. No hubo policía que se percate del peligroso hincha celeste que obligó a la suspensión del partido de la Copa Sudamericana y a un castigo a su equipo, que deberá pagar 10.000 dólares y afrontar con un resultado adverso de 0-3 el juego de vuelta en Montevideo.

Juanito estuvo preso unas horas. La sacó barata, pues los jueces dispusieron que sea llevado a un centro de salud mental para que reciba ayuda médica. Jóvenes violentos hay por todas partes y no sólo en el estadio. El problema es que la seguridad de los escenarios deportivos es muy vulnerable.

Con ese antecedente llegó un nuevo clásico cruceño. Se anunció casi 1.000 personas en el sistema de seguridad para controlar cualquier pasión desenfrenada en un siempre caliente duelo. Pero esta vez no fue un hincha el que desató un nuevo escándalo. Le tocó a los jugadores. Sergio Jáuregui es el protagonista de un lamentable suceso, que no sólo le puede costar una dura sanción deportiva sino también un castigo judicial. El violento defensor de Blooming se vio envuelto en un acto casi criminal.

El cronómetro marcaba el minuto 42 del primer tiempo. Oriente ganaba cómodamente con goles de Jhasmany Campos y Medina. Venía un nuevo ataque albiverde. Jáuregui saltó a despejar un peligroso centro y recibió un manotazo casi imperceptible pero fuerte en la cara, que lo derribó dentro de su arco. Se levantó, identificó a su agresor, correteó y lo empujó hasta tumbarlo al suelo. Era el delantero uruguayo Medina. Tumulto, roja para Jáuregui, doble amarilla para Medina y los dos expulsados de la cancha.

Apenas se renaudaba el caliente partido cuando Jáuregui decidió esperar al otro actor del duelo, cerca del camarín orientista. Nadie intentó impedir un ataque premeditado del defensor celeste, que se veía venir. Desde las repletas graderías se presentía que ocurriría algo grave. Se acercó Medina al túnel y Jáuregui saltó para propinarle un criminal planchazo en el cuello del uruguayo. Bochorno total.

Nuevo tumulto y un muchacho con la camiseta de Oriente intentando vengar al delantero herido de su equipo. Camilla y gran susto para los colegas de Medina, que de inmediato fue trasladado a un centro médico. Jáuregui lo pudo matar. Agresión con saña y alevosía. Se supo luego que la Fiscalía buscó en el entretiempo al defensor bluminista en el camarín para aprehenderlo por semejante delito, pero ya se había escapado.

Jáuregui no sólo tendrá que aparecer para responder ante la justicia deportiva. Su falta es tan grave que raya en un delito penal. Este lunes seguramente los fiscales lo volverán a buscar y ya no bastará con que lo califiquen de loco, como al hincha Juanito. Ahora tendrá que responder por su criminal patada ante su club, ante la justicia ordinaria y ante la justicia deportiva.

Es que no se puede tener correteando por las canchas del país estos jugadores que en cualquier momento ponen en riesgo las vidas de sus propios colegas. Hay que esperar esta vez un castigo realmente ejemplarizador y que siente precedente en el fútbol boliviano. Pero hay que también tomar en cuenta que un nuevo escándalo en los estadios tiene causas como los malos arbitrajes y el escaso control del escenario. Nuevamente volvió a fallar la gente que debe estar concentrada en su tarea para evitar desmanes fuera y dentro de las canchas.

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Un comentario en “Otro loco peligroso en el Tahuichi

  1. Concuerdo plenamente. No entiendo porqué Blooming llevó a Jauregui al Uruguay y se pretende dejar que juegue. ¿Acaso aprueban el comportamiento de su jugador? ¿Es Blooming un club sin principios ni espíritu deportivo? Los dirigentes celestes deberían tener presente que los actos definen a las personas y a las instituciones.

    Remy Orgaz

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