¿Empresarios cruceños con el MAS?

Evo Morales ha pedido a los sectores indígenas tener más paciencia y tolerar la presencia de otros sectores sociales en el proyecto del MAS para las elecciones de diciembre. Esa solicitud presidencial apunta a abrir paso a trabajadores petroleros y representantes de gremios profesionales en las listas de candidaturas.

En realidad, el MAS parece haberse dado cuenta de la erosión del apoyo de la clase media, principalmente de Santa Cruz y de otros departamentos de la media luna, que le dio en la anterior elección presidencial una notable votación. Aparentemente, Evo Morales quiere un partido que rompa las fronteras del voto rural-campesino y del popular.

Algo así como una alianza de clases, en la que no estaría ausente el sector empresarial. Se sabe que en los comicios de 2005 Morales recibió no sólo el respaldo simbólico de algunos privados, sino incluso económico, a la campaña. Uno de ellos fue el cruceño Salvador Ric, que ahora trabaja en la diplomacia boliviana en Uruguay.

Como en la etapa preelectoral siempre es mejor tener aliados que enemigos, el MAS aterrizó la semana pasada en Santa Cruz para iniciar reuniones con profesionales y gente de la clase media.

Pero lo más llamativo fue el anuncio que hizo el sábado pasado en San Ignacio de Mojos la ministra de Desarrollo Productivo, Patricia Ballivián. La autoridad gubernamental saludó en el acto de anuncio de un crédito de Lula para la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos, al presidente del ingenio azucarero Guabirá, Mariano Aguilera, y al presidente de Anapo, Demetrio Pérez.

La alianza de Pérez con el Gobierno no es nueva. En realidad, el titular de Anapo llegó incluso a discrepar públicamente con el Comité pro Santa Cruz por críticas que le hicieron al acercamiento del sector soyero a Evo Morales. Pérez la justificó diciendo que sólo busca trabajar por beneficios para los productores afiliados a su institución. Y tiene razón, desde que se acercó al Gobierno, varios proyectos de los soyeros fueron destrabados por el Presidente. ¿Pragmatismo? El tiempo lo dirá. Lo cierto es que Pérez tiene sus razones respetables y ojalá no sea declarado enemigo de Santa Cruz por estos acuerdos, como sucedió con algunos alcaldes.

Al final, la política es política y la economía es economía. El voto es secreto y en las urnas Pérez podrá marcar la papeleta como le dicte su conciencia.

En el caso de Mariano Aguilera, el presidente de Guabirá también ha actuado como empresario, en la búsqueda de que su ingenio siga adelante en una coyuntura de crisis. Se sabe de una alianza productiva de la empresa azucarera que él preside con el Gobierno. No es malo hacerlo, ya que las alianzas ayudan a crecer más la economía. Por eso, no es justo ver cualquier acercamiento privado al Ejecutivo como una traición al sector o a la región, ya que las empresas deben avanzar. La relación del Gobierno con las empresas cruceñas debería ser algo normal.

Lo malo es que el Gobierno intente capitalizar políticamente estos acercamientos, como se lo intentó hacer en San Ignacio de Mojos. Es tiempo de elecciones y será necesario que los empresarios se cuiden más y no se dejen utilizar para la foto que busca el MAS, en procura de mostar al país que tiene un proyecto incluyente y de unidad, cuando hemos visto tres años y medio de permanente confrontación entre el Gobierno y el sector empresarial, sobre todo con duros ataques a los privados de Santa Cruz.

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