Luis Arce Gómez fue un tonto útil de los narcos, según su hermano

Armando Arce Gómez, el ingeniero, único hermano de Luis Arce Gómez Foto: Rolando Villegas (El Deber)
Armando Arce Gómez, el ingeniero, único hermano de Luis Arce Gómez / Foto: Rolando Villegas (El Deber)

La primera llamada que recibió desde la cárcel de Chonchocoro no fue la de su hermano, sino la de El Tigre, a las 16:20 del jueves pasado. Armando Arce Gómez, único hermano de Luis Arce Gómez, está pendiente del ex ministro del Interior del régimen garciamecista desde que se enteró de su retorno, al filo de la medianoche del miércoles, cuando ya volvía de EEUU a Bolivia en un avión de American Airlines. El jueves en la tarde el ingeniero metalurgista nos recibió en su atractiva casa, de la zona norte de la capital cruceña. Roberto Navia (periodista), Rolando Villegas (fotógrafo) y mi persona (jefe de redacción de EL DEBER) estuvimos con él durante más de dos horas en el estudio de su vivienda. Pudimos hablar más, pero afuera esperaban varios reporteros de canales de televisión.

Fue una conversación agradable, espontánea, interesante, como las que ya tuvimos hace años con don Armando, uno de los ingenieros top que ha tenido la minería boliviana y que hoy está delicado de salud. Lo conozco desde hace más de 15 años, cuando lo entrevistaba con frecuencia sobre temas de su especialidad, la minería. Hablamos varias veces entonces de cómo desarrollar Mutún, su sueño, su proyecto emblemático. “Hay dos temas para los que me busca siempre la prensa. Mutún y las travesuras de mi hermano Lucho”, nos dijo, con su estilo cargado de humor y optimismo.

La conversación era para EL DEBER otra vez, pero sobre su hermano que acababa de ser deportado de EEUU. Ya antes yo le había pedido que me gestionara un contacto con él en Miami, pero no se pudo hasta ahora. Sin embargo, nunca antes tuvimos una charla tan esclarecedora y apasionante como la del jueves pasado. El Diario Mayor difundió la parte central del diálogo. Sin embargo, por falta de espacio y por edición no pudo difundirla completa. Con el permiso del otro actor de la charla, mi colega Roberto Navia, y del periódico en el que trabajamos, difundimos en este espacio de La Calle la entrevista, sin recortes, y como nos la dio. Que sirva para esclarecer parte de la verdad.

-¿Habló ya con su hermano? ¿Cómo está la salud de Luis Arce Gómez?

-Un señor Tigre, Sergio Arroyo, me llamó para decirme que Lucho necesitaba una estufita, ropa gruesa, y que estaba con él. Mi padre nos educó de tal forma que decía que los enfermos y los cobardes deben morirse. Nosotros toda la vida tratamos de aguantárnosla como podíamos. Yo creo que todo eso ha influido mucho en el carácter de Lucho, de ser así tan atolondrado, tan arrofaldado. Pero esta madrugada lo he visto un ancianito, ¿será que uno no se da tiempo para darse cuenta que el tiempo envejece, no? 

 Hace seis meses lo intervinieron por lo de la próstata. Yo pensaba que era un invento de su abogado. No notaba que estaba enfermo en su tono de voz.

-¿Cuando él estaba en EEUU usted lo vio alguna vez?

-No lo vi porque nunca quiso. Me dijo que yo me preocupe de sus hijos y de mi madre. No es necesario que vaya. Otra pose más de que no quería que se lo vea preso. Como todo hermano siempre hemos tenido antagonismo, quién era el más machote, el triunfador, el exitoso. Es decir, la misma mierda en todas las familias.

Yo le decía, puta, los militares no han inaugurado su cerebro, qué mierda me vienes a hablar vos aquí, que inauguran su cerebro recién a los 70 años. Un día fui al ministerio y le dije: puta esto no me gusta, es puro delincuentes, malandros. Él me dijo aquí no se da la primera comunión cojudo, esto es el ministerio de la represión. Tenía sus conceptos bien formados. Claro, a mí me chocó ver a tipos tan ordinarios, tan agresivos, tan malcriados.

-¿Usted se considera diferente a Luis Arce?

-Sí, todos dicen eso, dicen que el ingeniero es diferente.

-¿Y son también diferentes en la  línea ideológica?

-No, yo creo que los dos comulgamos ideológicamente. Pero lo que no comulgamos era la prepotencia militar.

-¿Cuál era la ideología de su hermano?

-Anticomunista. Un día me preguntaba un periodista de la tele que si creía yo que el coronel se había arrepentido… qué se van a arrepentir si a estos cojudos desde niños le dijeron que había que acabar con los comunistas, que los comunistas son unos hijos de puta. La consigna en los 80 era cagar a los comunistas. Acuérdense de Pinochet y de su pandilla, de la junta militar en Argentina contra los guerrilleros, de Uruguay, los montoneros, en Perú, lo de Sendero Luminoso. Toda Latinoamérica estaba convulsionada.

Cuando hablan del Plan Cóndor se ruborizan. El Plan Cóndor era la unión de las Fuerzas Armadas para sacarles la mierda a los comunistas, eso era todo. Eso era lo más común con la venia y aprobación de la Santa Iglesia y todo el mundo. Ser comunista era tan mala palabra como decir maricón. Ahora han cambiado las cosas, ser maricón, ser puto, es un estatus social.

Los militares pensaban que su misión sobre la tierra era sacarles la mierda a los comunistas y los otros, los de la oposición, pensaban que eran unos héroes al ser guerrilleros. Tanto es así que hasta un Vicepresidente de la República guerrillero se cree héroe, el cojudo. Son momentos históricos, pero ahora ellos se creen héroes, antes eran excomulgados de la sociedad.

-¿Y cuál era la ideología de su padre?

-Mi papá era de derecha, pero con más intelecto, mi padre era muy culto. A mis compañeros ingenieros de Catavi les encantaba charlar con mi padre porque decían que hablaba de metalurgia, de minería, de radiación atómica y todo lo entendía. Capo, un hombre culto. En cambio, Lucho era un militarote, sin piense, pues. Yo he notado una diferencia sustancial. El uno era un intelectual, fino, jugaba ajedrez, bailaba el vals. El otro era un burisero de mierda, mal hablado.

-¿Eran todos de La Paz?

-No, mi padre era chuquisaqueño, mi madre era cruceña. Yo nací en Sucre, Lucho nació en Santa Cruz, en Lagunillas. Nos criamos en Portachuelo. Cuando alguna vez dije que nací en Sucre los portachueleños se enojaban. Lo que pasa es que yo llegué a los dos años.

-¿Es cierto que Luis Arce Gómez estuvo con los gobiernos de Barrientos y Ovando?

-Estuvo. Con el que rompió lanza fue con Banzer. Paradógicamente Lucho es graduado en los EEUU, en el servicio de inteligencia militar de Panamá. Estudió en España, en el Estado Mayor. Fue compañero de curso del Rey Juan Carlos.

-¿Es cierto que su hermano fue expulsado de las FFAA?

-Sí, porque le pegó a un brigadier. Éste ha dado canela desde que nació. Mi padre era comandante en jefe de las FFAA. Para vergüenza de mi padre.

Esta generación de Tinino Rico Toro, Luis Arce Gómez, Gary Prado, toditos han sido prohombres, para bien o para mal, pero siempre han resaltado en algo.

-¿Qué militares eran compañeros de él, de esa generación?

-Tinino Rico Toro, Gary Prado.

-Se comenta que alguna vez Arce Gómez llamó a Gary Prado a su despacho para decirle que estaba conspirando y lo amenazó…

-Es que Gary era medio zurdelio, y eso no se perdonaba a nivel militar. Tinino, Gary y Gremiger, eran medio zurdelios. Lucio Añez es de otra generación, de dos cursos superior a Lucho.

-¿Gary Prado era de su generación?

-Claro, era su fantasma, porque mi madre le decía: ¿por qué Garicito es el primer alumno del curso? Entonces Lucho no lo podía sentir porque lo ponían de ejemplo. Yo creo que decía por qué no se morirá el cojudo éste. Era su pesadilla.

-¿Por qué Luis Arce Gómez no participó en el gobierno de Banzer?

-Hubo desaveniencias, no sé cuál es el origen de ellas. Pero lo sacaron exilado injustamente. Yo llegaba de hacer mi masterado en Inglaterra y obviamente subieron al aeropuerto mis padres en la movilidad con Lucho y en la noche lo tomaron preso diciendo que lo vieron en el aeropuerto conspirando y los sacaron a la Argentina exiliado. Tuvo que mediar mi padre, que era una especie de patriarca en las FFAA, porque Banzer lo respetaba muchísimo. Siempre decía que su ejemplo para él era mi padre por lo correcto que era. Mi padre le dijo mire Hugo, usted está equivocado. Entonces reincorporaron a Lucho a regañadientes. ¿Qué cagada le hizo Lucho a Banzer? No sé, pero algo hubo que lo distanció fundamentalmente, siendo que Banzer y Lucho eran de la misma línea de ultraderecha dura, duro, duro.

Si ha habido un presidente más represivo en la historia de Bolivia ha sido el general Banzer. Yo era ingeniero junior en las minas y sabía que desaparecían como bizcocho los dirigentes sindicales. Pero él no hacía alarde. No decía anden con el testamento bajo el brazo, no era pelotudo Banzer. Hacía desaparecer sin armar mucho relajo. Yo le decía: mira Lucho, vos tienes una boquita de puta que te va a traer problemas en la vida, hay cosas que se hacen y no se dicen, aprendé de Banzer, tomá un curso con Banzer. Ha matado harta gente pero nunca decía un carajo. Estaba yo 11 años en las minas, había tipos que habían desparecido y nadie sabía dónde mierda estaban.

-¿Usted qué le dijo a su hermano cuando dijo que anden con su testamento bajo el brazo?

-Me causó risa porque era muy propio de Lucho, era un resfriado emocional y lo bueno que tenía era que era muy valiente. Era vivo, en el sentido de tener viveza criolla, pero cerebral ni cagando, ni cagando, no era cerebral. Por eso dicen que mientras el ingeniero es cerebral, piensa lo que dice, Lucho es un resfriado, un trasnochado. ¿Cómo pues va a decir eso un ministro? Si yo pienso matar a alguien y soy ministro, no lo anuncio pues.

-¿Usted cree que Luis Arce Gómez siempre tuvo la vocación militar?

-Sí, le gustaba. No se olvide que Lucho tuvo su prestigio cuando era subteniente. Lucho ya hizo macana. Se casó y se hizo castigar, porque no se puede casar un militar hasta el grado de capitán. Éste se casó de subteniente y se robó a su mujer. Es decir, las cagadas que él hacía eran exclusivas de él. Cuando tomó el ministerio del Interior en la época de la Gueiler y lo tomó al ministro del interior preso y se robó todos los archivos de la sección segunda, fue el ministro del interior a llorar donde la Gueiler porque Arce Gómez con siete oficiales lo tomaron preso. La Gueiler le dijo maricón de mierda, pero si vos eres el ministro del interior, vos deberías tomarlo preso a él.

Lucho hacía esas cagadas por su cuenta, era así, y se robó todos los archivos de la sección segunda. Yo he visto fichas de la sección segunda por curiosidad donde usted, yo, figuramos con todas nuestras debilidades. Todas nuestras filiaciones, características principales.

-¿Seguirán todavía con ese tipo de archivos?

-Siguen. Sobre todo si usted es periodista o si yo un ingeniero de una empresa estatal, tienen interés, porque depende de nuestra conducta para afectar a la opinión pública.

-¿Cómo empezó Arce Gómez su relación con García Meza?

-García Meza era una especie de Dios chiquito para los militares. Primero el Dios chiquito fue Ovando. Lo adoraban caca y todo. Era el Dios perfecto. Pero cuando Ovando se asila en el obispado en una revolución y los deja a sus vasallos solos, se decepcionaron. No querían saber nada más. Después se enamoraron de García Meza. Yo le decía puta, yo no sé qué tanto García Meza si cada vez que sube un caballo yo no se cuál es el caballo, me tiene confundido el cojudo éste. Más inmodales y malcriados que la mierda, porque hablaba con despotismo.

García Meza era mucho mayor, por lo menos unas seis, siete promociones. Cómo será de guarango el García Meza, aburrido el viejo, que a mí me toman de rehén en la revolución de Pulacayo. Yo estaba arreglando los contratos de los trabajadores. Me toman de rehén pero como la gente me quería y respetaba mucho me dijeron que no iba a pasar nada y que lo tomamos de rehén por decisión de la Federación de Mineros.

En la noche me dijeron que el general Luis García Meza es el nuevo presidente de la República y el ministro del Interior es su hermano. Yo dije, ay puta, el sindicato me va a linchar. No, al contrario fue. Entonces cuando se entera inteligencia militar de que yo estaba de rehén, mis padres desesperados, estaba desaparecido, después de un montón de indagaciones de que el gerente técnico de la Comibol estaba en Pulacayo, y en vez de decirme Armando te vamos a mandar a recoger, mandan una misiva al sindicato: Les damos cuatro horas para que lo larguen porque vamos a comenzar a bombardear Pulacayo. Por Dios, ¿no era mejor haber dicho ya suéltenlo, no jodan? Ni Bush la hizo ésa.

-¿Cómo cree que Arce llegó a estar cerca de García Meza?

-Les termino de contar cómo fue que me decepcioné de este García Meza. Al final le digo a Lucho y a sus mariachis que no hagan ningún disparo en Pulacayo porque esa gente no ha participado en la revolución, me consta, yo estoy acá desde hace cinco días, jugando pelota, me tratan con consideración, me cuidan mucho, la estoy pasando divino y con unas enfermeras saludables, sería una injusticia, prometenos que no vamos a tomar Pulacayo, listo, listo.

Entonces yo llego a La Paz, estaban peluqueándolo a García Meza. Me dijo: ah, por fin ingeniero ya llegó. Sí mi general, le dije, estaba de rehén en las minas. Ah, y dígame, ¿usted no quisiera ser ministro de minas? Sentí la forma de desprecio con la que hablaba. Mi general, ¿puedo hacerle una pregunta?, ¿por qué quiere nombrarme ministro de minas?, ¿porque soy hermano de Arce Gómez, o por mi capacidad profesional? Por ambas cosas, me dijo. Le contesté: entonces cuando sea por mi capacidad llámeme, pero mientras sea por ambas cosas no tengo ningún interés, y me di la vuelta. Lucho me dijo que no me ponga a tiros con este cojudo, pero le dije que este cojudo era un malcriado de mierda.

Lucho, si bien era más violento, era carismático, le gustaba el buri, la banda, le gustaban las negras, era amigote de todo el mundo, hasta de la oposición. Si tomaban preso a alguien que era amigo de él le mandaba su abrigo, su chamarra, u ordenaba que lo alojen en su casa. Era más de mundo, tenía más carisma que García Meza. Ahora que a Lucho le echen toda la culpa no es justo pues. No encuentro yo que Lucho haya querido deshacerse de Quiroga Santa Cruz.

Muchas veces como persona me preguntaba hasta dónde Lucho estaba involucrado en el narcotráfico porque yo que he manejado su economía, era una economía saneada pero no para decir ex rey del narcotráfico. Si yo he terminado vendiéndole una casa para pagar a los abogados en EEUU y los últimos meses de su vida con un DPF de mi madre lo hemos mantenido a Lucho. Se le mandaba sus mil dolarcitos que pagaban por el DPF para sostén de su familia.

-¿Es verdad que Luis Arce Gómez tuvo ocho aviones y una empresa de aviación?

-Tenía una empresa de aviación, unos aviones de escuela que costaban 8.000 dólares cada uno, es como decir una motoneta, unos avioncitos de escuela michirulos, pero aviones de peso, eran dos o tres, el 1445 que era un Beechcraf y el otro que era un avión de ejecutivos. Lo que sí aprovechaba era su condición de ministro para encagar que trabajen en reparticiones. Si traían presos políticos los traían en el avión del coronel Arce y él cobraba.

-¿La empresa aérea era sólo de él?

-Era de él, mía y de mi padre, con la diferencia que a mi padre y a mí nos metió revolucionariamente. Yo no quería saber nada con él porque siempre para los negocios era una huevada.

-¿Esta empresa funcionaba antes de la dictadura?

-Antes, cuando llegó a ministro ya tenía su escuela de aviación. Además tenías esos aviones curtis carniceros que se caían cada media hora.

-¿No tuvo Luis Arce Gómez otro negocio?

-Que ha de haber medrado, como todo ministro, ha debido medrar. Yo trato de ser lo más imparcial posible, lo veo muy objetivamente. Me voy a morir sin saber hasta dónde se involucró. Como narcotraficante fue un tonto útil, porque EEUU le hizo un juicio por conspiración en el narcotráfico, asociación ilícita sería la figura jurídica.

-¿Quién le puso el mote del rey de la cocaína?

-La oposición y un periodista de EEUU, un hijo de puta que dicen que terminó pidiéndole plata, no sé si sería cierto o no. Ahora, la relación que también especulan mucho, puta que es para cagarse de risa, con Suárez Gómez, es porque todos los pilotos y la gente que viajaba a Beni era culo y camisa de Roberto Suárez, porque era un señor, un tipo que se acercaba y ayudaba, de un gran carisma. Ese se ha tirado los culos más lindos, no por la plata que tenía, sino por lo fino, lo distinguido, como fue educado en Inglaterra, era fino, distinguido, carismático, servicial.

Me acuerdo que un día aterrizo en Santa Ana porque el bolas trancas de mi piloto se perdió y nos quedamos sin gasolina. Bajamos y nos fuimos a almorzar. A la venida los tanques de la avioneta estaban  fuleados. Me dijeron que fue don Roberto Suárez quien dijo que lo llenen. Lo fui a buscar para decirle cuánto le debía. Lo encontré hueveando con unas damas. Me dijo que me acerque, que en qué me puede servir. Todos eran amigos de él. No puede uno ser enemigo de un tipo tan buena gente.

Eso aprovechan y dicen que Lucho y él eran parientes, eran amigos. Su amistad proviene desde que un día reventó gomas y como era tan gente yo agarré y le saqué la goma a una de las avionetas que tenía de mantenimiento y se la presté a Roberto. Cuando fue declaradamente narcotraficante igual lo querían porque era un buen tipo. Entraba a un restaurante y decía que les sirvan una cervecitas unos platitos a los que están allá.

Hay tantas injusticias contra Lucho que no digo yo que es un querubín, yo deduzco que Lucho fue un tonto útil de los narcotraficantes, de cutuchi, que le regalaban mijadas. Luchito, que no nos revisen pues la valija, le he traído este regalito, ¿le gusta ese auto? Son mis deducciones.

-¿Cuánto cree que Luis Arce Gómez llegó a tener de patrimonio?

-A gatas, a gatas, ha de haber llegado a tener en cash un millón de dólares y en bienes inmuebles no más de 600.000. Casitas de mierda, hangarcitos de huevo, avioncitos de mierda. Un avión que cumplía los servicios a Comibol, porque nosotros exigíamos que los aviones sean de super primera, y él, aprovechando de que era militar no los metió revolucionariamente en la licitación.

Eso sí, de sonso no tenía nada. Él sabía a dónde poner la palanca. Me decía lo que pasa es que vos eres minusválido, eres cojudo, no sabes aprovechar en la vida. Vos eres minusválido mental me decía.

-¿Cómo disfrutaba Arce Gómez del poder?; ¿qué le daba placer?

-Cagarse de risa de todo el mundo, y mandar. Era su debilidad. Parecía que hubiera tenido un complejo de niño, le gustaba putear, agarrar de los huevos a todo el mundo. Me acuerdo que un día estábamos yendo en su auto a cenar a la casa. Eran las 20:30, cuando para su auto y llama por radio: Tómenla presa a la chola que vende anticuchos al lado del Prado, por la plaza del Estudiante. Al rato un tremendo caimán, con 40 cojudos armados hasta los dientes. Esas cosas espectaculares le gustaba, para tomarla presa a la chola anticuchera. Le dije no creo que esta chola sea subversiva ni tira bombas. No seas cojudo, me dijo, ¿y de qué van a comer los que tomamos presos en el estadio?. A la chola la tomaban presa y le cargaba su leña, sus asaditos, sus palitos, y la chola hacía su agosto en el estadio porque ahí ya había como 60 cojudos presos. Yo noté que la chola, calladita subía de un puntazo a la volqueta.

-Se dice que Luis Arce Gómez disfrutaba con las torturas.¿Cómo ve esa percepción?

-Yo creo que su cargo de ministro del Interior hizo que lo pinten así. Lo que pasa que los militares de esa época estaban acostumbrándose a la violencia. No los de Bolivia, sino de Sudamérica. Era una lucha sin cuartel y él como ministro del Interior y militar no podía quedar atrás. No es que le hubiera gustado la violencia. Era una pega como él me dijo, que aquí no se da la primera comunión a nadie, que aquí es el ministerio de la represión. Si no era así, tenía que aparentar ser así para que haya miedo.

Yo lo he visto desde el lado humano un día que su hijito de dos años se cayó, se partió el labio y le caía sangre y él casi se puso a llorar, a gritar. Me dijo: mirá mi hijo, velo, qué es lo que tiene. Le puse un pañuelo y le dije: ¿Y vos eres el terror de Bolivia?, puta estamos cagados. En sí era un hombre muy sensible.

-¿Usted cree que el narcotráfico le llegó a tocar a García Meza?

-Le ha de haber tocado a todos porque todos los ejércitos necesitaban plata para su guerra sucia y el que proveían esa plata era el Ejército de Bolivia a todos los ejércitos de Sudamérica que estaban bajo una dictadura militar. Solamente con el narcotráfico se mantenía la guerra sucia de las FFAA. ¿Por qué creen que los argentinos mandaban asesores, guerrilleros, armamentos argentinos? Porque todo lo que sea ilegal servía para fortalecer la defensa de la dictadura. Porque EEUU ya estaba cansado de tanta corrupción, de dar plata y que se la gasten en otros menesteres. Los ejércitos de Latinoamérica comenzaron ya a autofinanciarse, cosa que es una práctica común porque cuando lo mataron a don Noel era que el ejército de los EEUU estaba fabricando cocaína para sacar la mierda a los centroamericanos. Esa es mi teoría, no me consta.

He leído autores serenos que insinúan que Bolivia era una de las vacas lecheras en el tráfico de drogas. En vez de que los carteles de Colombia meleen, los ejércitos meleaban del narcotráfico, no lo abolían, se alimentaban de ellos para satisfacer sus apetitos personales y sus necesidades logísticas. Eso es lo que yo deduzco.

-¿El retorno de Luis Arce Gómez a Bolivia podrá acercarnos a la verdad sobre Quiroga Santa Cruz, sobre algunos partidos que pudieron haber participado en la dictadura, sobre el padre Luis Espinal?

-Yo creo que a Luis Espinal no, porque quienes lo mataron, al menos lo que me dijeron oficiales de inteligencia, ayudantes de Lucho, fueron los carteles de Colombia porque parece que se enteraron de que Luis Espinal, que editaba un periódico, un pasquincito de mierda, Aquí, ya tenía la lista de todos los narcotraficantes bolivianos y no bolivianos, y que lo iban a publicar, y los carteles lo hicieron pururú.

-¿Eso le dijo su hermano?

-No, me lo dijo uno de los mariachis de mi hermano. En el tema de Marcelo, hay una teoría, de que quien se la tenía jurada era el general Banzer, porque Marcelo Quiroga lo hizo mierda, le tiró 11 horas de acusaciones, batió el récord Guines de denuncias contra Banzer. Cuando yo le dije a Lucho hasta dónde te haz pringado con Marcelo Quiroga. Me dijo que a Marcelo Quiroga nadie lo iba a matar, que lo mataron por atrevido, porque era muy atrevido este cojudo, entonces, no es como Lechín, que cuando tomaron la COB, vio la cosa perdida, levantó los brazos y dijo me rindo, porque era un viejo tipo en estas lides y sabía cuándo estaba perdido el partido.

En cambio, Quiroga Santa Cruz era un atrevido de mierda y como los que mandamos eran mercenarios, con los nervios, por atrevido le han de haber tirado un tiro. Y le dije y no será que Banzer… por qué no, el tipo que le tiró el tiro ha de haber recibido 10.000 dólares, pero no sé. Lucho me decía: ¿en qué me incomodaba Marcelo Quiroga? Me dijo que él ganaba plata con Marcelo porque le alquilaba sus aviones. Yo me acuerdo un día bien clarito, y eso confirma, yo llegué de Quechizla a las 7:00 en el avión de Comibol. Mi chofer me dice que el coronel está desayunando en el aeropuerto. Dice que me espera. Me voy, y lo encontré a Quiroga Santa Cruz y a Lucho sentados matándose de risa y Lucho le decía, no por ese precio no (hablaban sobre el alquiler de sus aviones).

-¿Marcelo Quiroga Santa Cruz y Luis Arce Gómez eran amigos?

-Eran amigos, a mí me consta, yo no encubro a nadie, no soy tonto útil. Lucho le decía mirá por ese precio no, andá tomá la floja Cloriazo que ahí podés llevar chanchos, caballos, chivos y hacés tu proselitismo, pero mis aviones menos de 250 dólares la hora no, salgo perdiendo Marcelito, no me jodas, así, matándose de risa entre ellos. Yo me senté a tomar desayuno y todo el desayuno fue cargándose mutuamente entre los dos.

-¿Sabrá Luis Arce Gómez dónde están los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz?

-Deben saber, para mí que los han volatilizado, son tan cojudos para matar que éstos no saben el punto de fusión del fosfato tricálcico que es el constituyente de los huesos. El fosfato tricálcico se descompone a los 1.250 grados. Cuando uno mata hay que deshacerse de los huesos, no hay que ser cojudo ¿no? O, si no, se le echa cal y se disuelve en la cal el fosfato, que es lo que hacen los fabricantes de huesos, los que dan harina de huesos al ganado. Pero tratar de deshacerse de un cadáver con menos de 1.250 grados no funciona. Son tan cojudos éstos, tan amateurs que ni eso, entonces han querido querer deshacerse del cadáver de Quiroga Santa Cruz y han de haber terminar botándolo. Que debe saber Lucho, puede saber, no sé, y no le da gana de decirlo, o es una carta que tiene él. Todo lo que le digo son especulaciones porque nunca me dijo nada. Es una carta que tiene para negociar. Son pendejos los políticos y Lucho aprendió a ser político. Yo le decía hasta mentiroso eres carajo.

-¿Qué espera ahora la familia con Luis Arce Gómez en Chonchocoro?

-Estamos desmoralizados, primero que lo veo muy viejecito , segundo, que si tiene una enfermedad irreversible como el problema que dicen que tiene, y tercero, con un gobierno tan radical y tan mentiroso y tan odiador, que no le veo nada bueno, porque yo, a esos querubines de Chonchocoro les doy 50 dólares, porque los que están ahí adentro no tienen un carajo que perder, no hay dónde se jodan más dentro, les digo deshacete de ese viejo e mierda y se deshacen, lo matan.

-¿Quién puede ganar con su eliminación en Chonchocoro?

-Mucha gente, porque Lucho sabe mucho. Un día me dijo que si querés cuidarme, cuidame de lo de derecha porque yo a los zurdos ya los acabé.

-¿Hay gente de derecha que puede todavía ser perjudicada?

-Alguien me dijo con buen criterio que si Arce Gómez llega a hablar, más de tres partidos desaparecen, porque Lucho ha sido mucho tiempo oficial de inteligencia, y más que de ministro de Interior, debe saber vida y milagros de todo el mundo y los pecados veniales y mortales. Si uno es homosexual también lo deben saber los cojudos éstos, y qué negociados hizo, y cuánto era su cuenta bancaria en tal fecha y por qué subió de tanto a tanto, y no de pobres diablos, sino de gente que en alguna forma pesa en el consenso nacional, ustedes los periodistas, autoridades.

-¿Usted cree que él estaba mejor en EEUU que aquí?

-Sí, por lejos. Mi madre me dijo vieras la cárcel donde está, además que era una cárcel federal, parece una universidad mi hijito, me dice. Los restaurantes, la sala de estar. Ellos recibían no más de 89 dólares, así usted le mande un millón.

-¿Le queda algo de patrimonio a Luis Arce Gómez?

-Lo poco que había se lo gastaron los hijos, me da mucha pena. Los hijos del primer matrimonio lo hicieron pururú, sobre todo los yernos. Yo les decía supermanes porque eran macizos y yo a mi hermano les dije porque eran mantenidos. Son cinco sus hijos, en su primera mujer, tres. Ahora son personas maduras, conscientes. Él los mimaba, yo le decía, mirá, yo soy uno de los ingenieros mejor pagados de Bolivia y no tengo plata para comprarme un BMW y tu hijo que tiene 14 años tiene uno. ¿cómo quieres que la gente no diga que ustedes son ladrones? Yo soy el gerente técnico de la Comibol, el que mejor gana y no me da mi sueldo para comprarme un BMW.

-¿Cree que él ha llegado en el peor momento a Bolivia?

-El peor no sé, pero el mejor no es porque lo van a utilizar como figura demagógica con fines proselitistas.

-¿Hay algún logro del Gobierno en este retorno?

-En absoluto, ustedes saben que el Poder Judicial se caga en el presidente de los EEUU y en los ministros. Que no vengan a hacer proselitismo con el regreso de Arce Gómez. ¿Qué va a influir Evo o un pobre trasnochado como el embajador de EEUU?

-¿Qué carta bajo la manga puede tener Arce Gómez?

-Yo, siendo él, haría intercambio de información. No me joden pero yo les digo tal cosa, porque lo que tiene Lucho es muy poco por perder.

-¿Llegará a tener alguna relación en Chonchocoro con García Meza?

-Yo los hice abuenarse en Buenos Aires porque no se podían sentir.

-¿Después de la dictadura?

-Después, cuando a Lucho lo liberaron los argentinos y García Meza estaba exiliado. Su señora me dijo mirá mi marido tiene buen concepto de vos, hacemos una parrilladita y los juntamos a los dos Luchos, no es justo que en la adversidad estén peleados. Yo le dije que lo dudo porque los dos son bien caballos, pero hagamos la prueba, y les hice abuenarse, no les quedó otra cosa que saludarse y charlar.

-¿Estarán cerca en la cárcel ahora?

-García Meza tiene su casita aparte del módulo central de los presos y si le dan a García Meza por qué no le van a dar a mi hermano. Yo, en cuatro días mando a mis albañiles y se la hago más boninga todavía, pero lo que me han dado a entender no oficialmente, es que no le van a dar preferencia.

-¿Quién le dijo eso?

-Un funcionario de la Cancillería. Hablé bajo cuerda el año pasado. Les dije que yo pido el mismo trato porque mi hermano no es ningún delincuente. Que quiero que tenga su dormitorito, su bañito, y su salita minúscula, yo la voy a hacer con mi plata. Yo les tiré la pelotita cuando les mostré los borradores de carta a gente del ministerio del Interior y de la Cancillería. Ambos por su lado me dijeron ni jodas, no, va a ir a celdas comunes, con delincuentes comunes. Lo van a matar, es atentar contra su integridad, por lo menos que le den el mismo trato que García Meza que está a 200 metros de la nave principal. A mi hermano tranquilamente en una noche lo tiran.

-¿Qué hará la familia?

-Pedir que le den un trato de ser humano, que no aprovechen, que no empleen esa venganza barata, que sus derechos humanos se los respeten, y si algo le pasa, ya les he dicho a los americanos en una carta que ellos serán los responsables, por pelotudos, porque nadie en su sano juicio manda a un gobierno como el de Evo a un preso político. Esa carta la mandé el año pasado.

-¿Cuándo irá a verlo la familia?

-Mi sobrina parece que está desesperada, quiere ir esta noche. Pero yo mantengo una disciplina castrense. Nadie me declara a la prensa, sino es con mi autorización, nadie se dispara a ir donde Lucho ni hace acuerdos si no es con mi venia, aquí el único que manda soy yo y el espíritu santo con cédula de identidad, porque de lo contrario se vuelve casa de putas.

-¿Quién irá primero?

-Van a ir primero los dos hijos, Huáscar y Roxana, que están en Santa Cruz. Después, para darle mayor apoyo, viajará mi esposa con mi hija a ver cosas más de fondo, comprar una camita, un colchón, frazadas. Dicen que está en una celda común, compartida.

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