Una final argentina para el infarto

Foto:http://www.ole.clarin.com/
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Vélez Sarsfield se coronó campeón del fútbol argentino. Es su sexto título en ese país y ya se perfila como un club grande. Pero qué final la que le ganó a Huracán, que llegaba con la ventaja de poder empatar para festejar. ¿Alguien se imagina un cierre de campeonato como el de ayer en Argentina?

El suspenso fue más largo que nunca. Una final que duró nada menos que tres horas, una y media de fútbol y otra hora y media de incidentes extraños, extraordinariamente insólitos (según los relatores de Fox Sport). La polémica jornada comenzó con un gol anulado a Huracán al comienzo del partido, por un supuesto fuera de juego. A los primeros 20 minutos comenzaron a caer grandes pedazos de granizo a la cancha y el árbitro Brazenas decidió suspender el match.

La interrupción duró unos 20 minutos o más, suficientes para dormir a los de Vélez y despertar a los de Huracán, que salieron como una avalancha tras el reinicio del partido. Pero llegó un penal para los locales de la V, que fue atajado por el arquero del “Globo”, Monzón. Hasta ahí Huracán pintaba para campeón.

Tras el penal marrado, los dirigidos por el ex goleador Ricardo Gareca se fueron al frente y terminaron el primer tiempo siendo más, aunque Huracán tuvo también algunas ocasiones claras. En el segundo tiempo el partido seguía parejo, aunque mostraba a un Vélez con más ganas de acercarse al arco contrario y a los del “Globo” un poco más conservador, cuidando el empate que les daba el título.

A los 40, cuando faltaban 5 para que Huracán consiga la gloria y haga historia, Maxi Morales, el “enano” de Vélez, se convirtió en el gigante del estadio José Amalfitani, al convertir el único gol del partido que le dio el título a su equipo. El tanto llegó en otra dudosa acción, en la que se mencionó una falta no cobrada por el árbitro al arquero Monzón de Huracán. Desde ahí todo fue más raro. Expulsión del héroe de la jornada, Maxi Morales, y los pasa pelota que escondieron el balón durante casi 10 minutos. Partido interrumpido y un Angel Cappa (el buen DT de Huracán) con el rostro descompuesto y totalmente fuera de sí. “Cagones, son unos cagones, ahora esconden la pelota, hijos de puta”, gritaba el entrenador.

Finalmente el juego se reanudó y Huracán se fue con todo en busca del empate que le daría el título. Estuvo a un paso de conseguirlo, pero Vélez también pudo ampliar su ventaja en la agonía del juego. Corner, un piedrazo en el rostro de un jugador del nuevo campeón, sangre. Pitazo final y explosión de alegría en el Amalfitani.

Al “Globo” y a Angel Cappa se les escapó el título del bolsillo. Fueron a buscar el negocio del empate, pero Vélez se lo robó al final por su mayor oficio, confirmado en una extraña y polémica final. El ídolo Ricardo Gareca festeja su primer título como entrenador en Argentina. Tuvo un equipo más pesado, con una defensa firme. Huracán se quedó segundo, con buen fútbol, pero con menos peso y experiencia que su rival para manejar una final. Gran cierre, con dos equipos que merecieron llegar a esta instancia. Un punto de diferencia de uno a otro. Vélez festeja.

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