Aunque algo tarde, mi último adiós a un gran “cate”

RetamozoLos últimos días del mes de junio pasado nos sorprendieron con la partida de otro grande. El doctor Dulfredo Retamozo se nos fue. Lo hizo a los 71 años, cuando aún tenía mucho para dar a las nuevas generaciones de comunicadores sociales, a las que entregó sin ahorrar energías todos sus años de prestigiosa carrera académica.

Me enorgullece decir que soy uno de los miles de estudiantes que pasaron por su amena cátedra, cuando me formaba como comunicador social en nuestra querida Universidad Católica Boliviana. Lo recuerdo por su calidad humana y por su capacidad enorme como docente de la materia de Relaciones Públicas. Ni qué decir como visionario, ocupando el cargo de Vicerrector de la UCB por mucho tiempo. Alto, siempre con sus grandes anteojos, el maletín en mano y sus ternos preferentemente de color oscuro, sobre todo cafés, llegaba al aula con una puntualidad inglesa.

Honesto y simpático, dictaba una clase participativa y divertida. Enseñaba con buen humor y exigía cuando tenía que exigir. Sus exámenes eran orales, para medir la capacidad de comunicar verbalmente bien.

Los pocos cambitas que nos metimos a estudiar en un siempre complicado medio para los jóvenes del oriente boliviano, encontramos en él en La Paz un gran respaldo para avanzar en la carrera. Como Vicerrector de la UCB, fue un hombre abierto a facilitar el trámite, en lugar de reforzar la siempre perniciosa burocracia. Se mostraba generalmente dispuesto a colaborar en lugar de poner trabas. Por todo esto y lo mucho que hizo por las nuevas generaciones de comunicadores sociales, gracias y hasta siempre doctor Retamozo.

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