“Soy un revolucionario y siempre lo fui”

Hernán Cabrera, periodista y protagonista de la noticia. En una de sus tantas movilizaciones por la defensa de los derechos de los trabajadores de la prensa, en el corazón de Santa Cruz. Inquieto e impetuoso.
Hernán Cabrera, periodista y protagonista de la noticia. En una de sus tantas movilizaciones por la defensa de los derechos de los trabajadores de la prensa, en el corazón de Santa Cruz. Inquieto e impetuoso.

Hernán Cabrera Maraz no cambia. Sigue siendo el fogoso periodista que conocí hace casi 17 años en la entonces pequeña redacción de El Deber. En esos años ambos éramos redactores rasos, aunque Cabrera se perfilaba como “una estrella” porque se ocupaba por encargo de los informes especiales, que comenzaban a ser su fuerte y la apuesta del periódico. Con Hernán tenemos muchas cosas en común, pero también diferencias que más de una vez nos distanciaron. Ambos somos provincianos, ambos somos casados con periodistas. Su hijo menor nació el día de mi cumpleaños. Fue testigo de mi matrimonio y alguna vez caminamos juntos en la lucha por devolverle al sindicato de periodistas de Santa Cruz la dignidad que en algún momento perdió. Apoyamos entonces al inolvidable Antonio Miranda, fallecido el año pasado. Siempre hemos coincidido en promover la inclusión social. Lo que nos diferencia es el temperamento. Hernán es de los que quiere correr y a veces atropella. Yo camino con más prudencia, paso a paso. No obstante, mantengo con él una amistad de largos años. Cabrera es el principal líder de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz. Lleva escrito un libro y está en la plantilla de redactores de El Deber, pero hace tiempo que se acogió al fuero sindical. La Calle lo escogió como el segundo entrevistado de este ciclo y me parece que fue un acierto. Hernán habló como siempre, sin pelos en la lengua (Algunas veces se ha ubicado muy cerca de la delgada línea que separa la sinceridad de la impertinencia). Pero es un periodista interesante y un sindicalista apasionado. Cabrera calienta este espacio con respuestas que pueden levantar ronchas. (No tuve la opción de repreguntar, pues contestó un cuestionario enviado por mail).

 -¿Qué preferís, trabajar en el sindicato o trabajar en el periodismo?

-En las dos cosas, se puede combinar perfectamente. Ahora hice una opción por el sindicalismo y no inviabiliza lo otro. Lo que inviabiliza y es antiético es la opción política que toman algunos periodistas, como en este referéndum, que hicieron campaña por el Sí o por el No. A esos debes cuestionarlos y seriamente, y de esos hay varios que son amigos tuyos y que dicen ser éticos, demócratas, buenos periodistas, etc, etc. En estos tiempos de cambios y revueltas hay que ser periodistas, militantes de la verdad y del oficio, no instrumentos de proyectos políticos. Nunca dejé de ser periodista y a vos te consta.

 -Algunas personas se han forjado la siguiente imagen de un sindicalista: flojo-vividor-revoltoso ¿Qué opinas de esa percepción?

– Ni lo uno ni lo otro. Son visiones totalmente equivocadas El sindicalismo es una opción de lucha, de compromiso, de desafíos para trabajar por el compañero y la compañera.  Y eso hice, dar la vida por los otros. Así como dice Luis Espinal, “gastar la vida por los demás”.

-¿Sos un sindicalista flojo?

-Es una pregunta sin sentido

-¿Sos un sindicalista vividor?

-Es otra pregunta mala.

 -¿Te consideras un revoltoso?

-Soy revolucionario y siempre lo fui. De eso a nadie le debe quedar la menor duda. Y tú lo sabes, me has conocido, me he enfrentado a los empresarios, y prueba de ello es que siempre luché en El Deber, en La Estrella del Oriente, en El Día, en El Nuevo Día por mis derechos laborales y por mis compañeros. Si esto es revoltoso, bueno ahí vamos.

 -Actualmente vives del sueldo por tu trabajo en el Deber, ¿te alcanza?, ¿tienes otros ingresos?

– Es un derecho que me gané y no es un regalo de los propietarios de El Deber, a quienes les agradezco por cumplir la ley y no provocar mayores problemas por mi decisión. Es el único ingreso, y ojo que mi esposa también trabaja.

 -¿Tienes un buen patrimonio? ¿Auto, casa propia?

– Tengo cosas con el sudor de mi frente, por mi trabajo, por el apoyo de mis padres. Un auto que me regaló mi padre, de la era de los picapiedras, una casa que la pagamos cuota por cuota, mes por mes, y es muy bonita y sencilla, tiene una biblioteca bien equipada, con alrededor de 2.500 libros de filosofía, literatura, política, historia, periodismo, periódicos, revistas. Cuando quieras vas a la casa y te presto el libro que necesites. Te espero. Además de dos perritos blanco muy hermosos.  Mi patrimonio es mi familia.

 -¿Tus hijos estudian en colegios y universidades privadas o estatales?

-A qué viene eso, pero igual te contesto. El mayor en una universidad privada y estudia Ingeniería petrolera y es capo para las matemáticas, se gana sus pesitos enseñando matemáticas, si tus hijos quieren aprender un poco más me llamas y verás que saldrán expertos. El menor en un colegio privado, ambos son mi tesoro, mi luz y mis razones de mi lucha y mis esperanzas.

-Algunos colegas de El Deber se molestan porque creen que vos ganás más que ellos y no estás en el periódico ni siquiera una hora. ¿Qué opinas?

-Te hago recuerdo que hace tres años cuando empecé esta carrera, hubo colegas que buscaron enemistarme con los ejecutivos de El Deber planteándome un despido, un juicio laboral. Afrontamos la situación con la dignidad, porque no  hicimos nada malo. Incluso algunos colegas se prestaron a estas artimañas. Y en una reunión de conciliación en la Dirección Departamental del Trabajo les dije que si no levantaban el juicio laboral, al día siguiente me verían en huelga de hambre al frente de El Deber exigiendo mis derechos sindicales y laborales. Y todo bien hasta ahora. Gano un sueldo acorde a mis capacidades, necesidades y no es regalado, porque cuando estaba en el periódico trabajaba el doble, el triple y muchas veces, muchos meses, muchísimas noches hice de jefe de redacción, de coordinador, de editor, de fotógrafo, de corrector, sin que nadie me diga nada, sino que al contrario, cada vez que había un error me llenaban de carajazos y enojos. Ves que es injusto y nada agradable el ser comprometido, responsable, apasionado por lo que hace, pero bueno, respeto a esos colegas y agradezco a los ejecutivos de El Deber por entender mi situación. Además hice un planteamiento a los ejecutivos de ir a trabajar los fines de semana a tu periódico, pero no quisieron, no sé si vos te opusiste a eso. No me aprovecho de mi situación y respeto a esos colegas que están molestos. También hay muchos pero muchos colegas que me apoyan, me llaman y me dan su aliento, y en las elecciones más de la mitad de ustedes votaron por mí. A todos ellos muchas gracias. Les hago recuerdo que cuando estaba en la redacción el que peleaba por ustedes era este ciudadano, a quienes muchos dicen el comandante, y con nuestro granito de arena logramos que se forme el Sindicato de Trabajadores de El Deber, que ustedes deben cuidarlo, fortalecerlo, animarlo, yo soy afiliado de ese Sindicato y en el futuro puedo ser su dirigente.

-¿Perdiste el gusto por escribir? ¿Cada cuánto escribes?

-Escribo mucho, para semanarios, para las páginas web, mis artículos se publican de forma permanente. Incluso uno que titulé “Periodistas, ni por el Si ni por el No”, me valió un editorial mal escrito de El Mundo. He querido tener un espacio de opinión en El Deber que por derecho me corresponde, pero tengo muros que me impiden ello. He mandado más de diez artículos al Director Ejecutivo y nunca salieron publicados. Ya tomaré otras acciones porque la nueva Constitución nos garantiza a los trabajadores de la prensa la libertad de opinión, de expresión, la cláusula de conciencia, el derecho a la réplica y otros derechos. Si cualquier político tramposo, plagiadores, todólogos tienen sus espacios de opinión ¿por qué yo no tendré? Que tengo mucho que hablar, que decir, que explicar, que mostrar, que desnudar, que esclarecer, que ampliar, que compartir. Ya tendrás noticias de lo que haré para exigir mi derecho de opinión. Otra cosa es la cobertura que ustedes nos hacen a las actividades de la Federación de la Prensa, que de veras nos sentimos comprometidos y agradecidos por el permanente apoyo que nos dan en las diferentes áreas.

 -¿Ganaste dinero con tu primer libro?

-Nada, algunos pesos para el vino de honor. Pero gané mucho en cariño, en amistades, en prestigio, en proyección, en imagen.

 -¿Tienes algún otro proyecto de libro?

-Estamos trabajando en dos libros que darán mucho que hablar. Los presentaremos hasta septiembre y octubre. Uno será el periodismo por dentro, las grandezas, miserias, errores y los sueños de los trabajadores de la prensa.

-Hay gente que te vincula con el MAS. ¿Sos masista?

-En Camiri durante la etapa de colegio mi corteja hacía masita y yo la ayudaba en su casa. Además eran masitas muy lindas, que en cada dos de noviembre comíamos hasta peernos a gusto. Comíamos y vendíamos masita.

 -¿Has tenido problemas en tus labores por esta sindicación de que sos masista?

-He tenido problemas de impostores, cobardes, intolerantes, anónimos que hicieron circular panfletos, y tú sabes quiénes han sido, son tus amigos y del gremio, porque también comprometieron injustamente a varios colegas de tu periódico. Nos dijeron traidores y enemigos de Santa Cruz, y esto es también una violación a la libertad de expresión, al derecho a disentir. He recibido amenazas duras, hay algo que nunca salió a la luz pública, pero lo sabe mi directorio y mi familia. Un 25 de septiembre de 2007, a las 8:30, ingresan dos jóvenes a mi oficina, mi secretaria fue a traerme un café, y me increpan, me preguntan si yo soy Hernán Cabrera, sí les dije. Mire, me dijo un gordito. Mientras hablamos fui sospechando que querían algo. Yo los fui empujando para el corredor de mi oficina, porque al fondo había gente. Llegamos hasta el corredor, y me dijeron “hemos venido a pegarle, tenemos órdenes de hacerle daño, mire mi revólver”, y el otro mostró una manopla. Estaban nerviosos, me dijeron que “les mandaban gente poderosa para hacerle daño, pero no le haremos nada, cuídese”. Incluso me dijeron que tenían que ir a Guarayos, porque una semana antes yo estuve en Ascensión de Guarayos en las I Olimpiadas de la Prensa “Antonio Miranda”, y ahí tenían que “sacarme la mierda”. No pasó nada, se fueron corriendo y en las esquinas habían dos vehículos con vidrios ahumados y de las caras, y se hicieron humo. Esto está registrado en la Fiscalía del Distrito. Luego tengo llamadas telefónicas. Amenazas, insultos. A casa llaman siempre, pero me dirás porqué no denuncio, no porque muchos impostores han hecho de estas amenazas su instrumento de figuración y de hacerse conocer y aparecen como víctimas y los medios los hacen mártires. Así nomás compañerito. Pero no me hacen temer para nada estos impostores, cobardes, intolerantes, falsos cruceños.

 -¿Es cierto que esa sindicación le ha perjudicado a tus hijos, a tu esposa Mabel en su empleo en Infocal?

-Sí ha habido algo de ello, pero prefiero no meter a mi familia para nada.

 -¿Cuál es el mejor diario y el peor diario del país?

-El Deber es el mejor diario del país. El peor El Diario.

-¿Cuál es la mejor y la peor emisora radial del país?

-Hay más de 50 radioemisoras y para calificar lo que tú planteas tienes que haberlas escuchado a todas y hacer una evaluación, no las escuché a todas. Yo siempre escucho Radio Santa Cruz, FIDES, Oriental, Nuevo Milenio, Noticias y Marítima.

 -¿Cuál es el mejor y el peor canal de televisión del país?

-El peor por la violación a los derechos laborales, por sus informativos, por sus presentadores y por sus dueños es Sitel, Canal 57.

 -¿Cuál fue la última película que viste?

-El Che I

-¿Qué libro estás leyendo ahora?

-Bueno yo leo tres o cuatro libros a la vez, depende del estado de ánimo y son éstos: Moby Dick de Herman Melville; El Tambor de Hojalata de Gunter Grass; El Hombre unidimensional de Hebert Marcuse y releyendo La Odisea de Homero.

 -¿Votaste por el Sí o por el No? ¿Por qué?

-Tengo 46 años y por primera vez he participado en la decisión del futuro del país, por primera vez me consultaron sobre la Carta Magna y te aseguro que no me equivoqué con mi voto.  

 -¿Votarás por Evo Morales en diciembre?

-Dime primero tú por quién votarás.

 -¿Qué político puede hacerle frente a Evo Morales en diciembre?

-Están pensando seriamente en Cárdenas, dicen que al igual que Evo es un indio, pero más educado, más capacitado, más leído, “más demócrata”, es el candidato de la derecha. Así tendrán su pongo o su indio a su servicio.

 -¿Qué opinas de los candidatos a la presidencia del Comité Cívico?

-El Comité Cívico perderá fuerzas, porque los tres candidatos no son los adecuados para el momento que vive el país y la región, y mucho más cuando la política partidaria se inmiscuyó en las lides cívicas.

 -¿Te atrae ser alguna vez autoridad? ¿Qué quisieras ser en el futuro?

-Claro que sí, pero quiero ser una autoridad electa, y tener un rol preponderante, no quiero ser colgandijo, ni ser designado al dedillo.

 -¿Te gustaría ser dueño de un medio de comunicación?

-Sí es un sueño importante, y además haríamos un poderoso medio alternativo, pluralista, democrático y responsable.

 -¿Viste el periódico Cambio? ¿Qué opinas de él?

-Sí, es una propuesta más, pero no tendrá la suficiente credibilidad. Es un contrapeso al resto de los periódicos privados.

 -¿Cuál es tu mayor logro en la Federación de la Prensa?

-El haber gravitado en varios escenarios y recuperar una Federación de la Prensa digna, sin mordazas ni dueños, y que no esté al servicio ni del Gobierno ni de la Prefectura, ni de los empresarios de los medios de comunicación. Y también nuestra lucha por los derechos laborales, prueba de ello es que los medios de comunicación ya empiezan a respetar estos derechos.

 -¿Cuál ha sido tu mayor desacierto en la Federación de la Prensa?

-Una carta a Canal 11-Tv Universitaria, que fue aprovechada por mis opositores, no obstante que pedí disculpas públicamente.

 -¿Volverás al periodismo? ¿Cuándo dejarás la Federación?

-Mi gestión concluye el 10 de mayo de 2010, y ni un minuto más seguiré en la dirección sindical. Volver el periodismo, difícil, porque entiendo que las puertas se me cerraron ya, por mi lucha por los derechos laborales. Además, con la nueva Constitución si El Deber me quiere retirar tendrá que esperar un año más para eso. Pero vamos a conversar amigablemente contigo como mi jefe inmediato, charlaremos el próximo año. Pero hay otros proyectos personales, no te preocupes.

 -¿Alguna vez pusiste dinero de tu bolsillo para sostener a la Federación?

-Para mi transporte, para mi teléfono, para los viajes, para algunas emergencias de los afiliados he puesto dinero, muchas veces. Y además para algunas cervecitas, que siempre es bueno compartir con los amigos, y contigo hace tiempo que no le brincamos a los tragos.

 -¿Quién sería un buen sucesor tuyo en la Federación?

-Tuffí Aré.

 -Califica del 1 al 10 al periodismo cruceño.

-Siete.

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2 comentarios en ““Soy un revolucionario y siempre lo fui”

  1. Quisiera ser un mejor lector de los silencios… No se que tanto tránsito tenga el blog, ni cuantos colegas de El Deber, o de otros medios hayan leído la entrevista.
    Con tantas alusiones a lo que los periodistas cruceños piensan de la situación de Hernán, debería haber decenas de respuestas y comentarios, pero no.
    Que significa el silencio?

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