La infraestructura de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) tiene poco que envidiar a la de la mayoría de las privadas e incluso a la de algunas del extranjero. Con la millonaria inversión de recursos del IDH es otro el aspecto de sus aulas. Se las ve incluso superiores a las de varios centros privados del país. Quien visita unos minutos la nueva ciudad universitaria se da cuenta del gran cambio. No son lo mismo las viejas aulas del campus que los modernos módulos construidos en los últimos años. Ni qué decir de los laboratorios de Medicina y de otras carreras. También se sabe que la disponibilidad de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en Uagrm es muy aceptable.
No hay duda de que el desembolso del Impuesto Directo a los Hidrocarburos ha sido importante para este avance. Estudiar en buenas aulas siempre eleva la autoestima de los estudiantes. Los más de 70.000 alumnos que asisten a la Uagrm deben estar conformes, aunque no faltan algunos contratiempos con las obras.
Sin embargo, no todo lo avanzado es suficiente para garantizar una buena formación a los futuros profesionales. La calidad académica sigue siendo una asignatura pendiente, no solo en la Uagrm, sino en todo el sistema universitario público. Hay deficiencias que quitan competitividad a nuestros docentes y estudiantes. De ese tema se ocupó el lunes pasado el propio presidente del Estado. Hay una decadencia del nivel académico, dijo Evo Morales. Para contradecirlo, el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana ha mencionado el caso de la San Simón de Cochabamba, que ocupa el puesto 2.473 de 20.000 universidades públicas del mundo.
No obstante, hay carencias. Lo reconocen como autocrítica varias voces internas de la universidad pública, sobre todo de la René Moreno. Falta apostar de manera más decidida a la superación académica y a mejorar la competitividad. Más conocimiento y menos cemento, es lo que se escucha decir.
Esto implica también mayor atención a la investigación científica, que en Bolivia recibe aún recursos marginales. En plena era del conocimiento en el mundo, es casi imposible pensar en el progreso de las sociedades sin la investigación y la innovación. En este sentido, las universidades públicas son clave.
Solo un caso para entender el problema. De los 300 docentes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Uagrm, apenas unos 10 o 15 se dedican a la investigación. Por esa tarea, reciben una remuneración mensual que no pasa de los 300 dólares. Les pagan por hora, o sea, no son investigadores a tiempo completo.
Así de precario es el trabajo en este campo. Sin embargo, se hacen esfuerzos, como es el caso del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales José Ortiz Mercado. En realidad, allí se trabaja más a puro pulmón que por los incentivos. Lo mismo ocurre en casi la mayoría de los centros de investigación de la ‘U’. En consecuencia, hay dos prioridades por atender: la calidad académica y la investigación científica.
La investigación y la calidad académica en la ‘U’
15 septiembre 2011 por La Calle
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