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¿Qué es ser de derecha?

 

Tuffí Aré Vázquez ,Periodista

¿Trabajar en un medio de comunicación privado es ser de derecha? ¿Hacerlo en un medio comunitario o estatal es ser de izquierda? ¿Un comunicador de derecha o uno de izquierda están inhabilitados para ejercer el periodismo en Bolivia? El martes en la noche el conductor del programa televisivo No Mentirás preguntó a dos de los periodistas que estuvimos invitados a ese espacio si somos de derecha. Difícil pregunta para responderla en menos de diez segundos. Ni los chinos, que viven en uno de los últimos estados del planeta que se declaran comunistas, podrían responder con claridad qué son. China tiene un Estado comunista, pero miles de sus ciudadanos son tan o más capitalistas que los estadounidenses o los británicos.

EEUU levanta hace años la bandera del libre mercado, pero su Estado ha sido algunas veces más proteccionista que el chino. En estos días el mundo debate y construye nuevos paradigmas. No existe sistema puro o perfecto. Hay cambios en los viejos dogmas y otros murieron o agonizan.

El propio Estado boliviano se define en el primer artículo de la Constitución Política como “Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”. Novedoso y al mismo tiempo complejo concepto.

La polarización política boliviana ha alimentado en las últimas décadas una peligrosa confrontación y un maniqueísmo destructivo. En su momento, la llamada derecha condenó y persiguió a los de la izquierda. Ahora es al revés. La izquierda en el poder sataniza a la derecha.

En medio del fuego cruzado trabajamos los periodistas. Los que ejercen este oficio cerca del poder proclaman orgullosos su adhesión al “proceso revolucionario”. Tienen derecho a hacerlo, pero no a matar civilmente a los que optan por ejercer el oficio distantes de los poderes políticos y económicos. Es antidemocrático censurar sutil o abiertamente a los medios y a los periodistas que entienden de otra manera su rol.

Últimamente se pretende debatir en una cumbre de movimientos sociales oficialistas la regulación de los contenidos de los medios, con el criterio de identificar a los que están con el cambio del MAS y a los que supuestamente ‘lo perjudican’. Es decir, se aplicaría la lógica política de: ‘están con nosotros o están con la derecha’.

La democracia se sustenta en la pluralidad. Contrarios a ella son el pensamiento homogéneo y el discurso único.
Si el fin de la cumbre es anular las distintas miradas de los hechos y la necesaria interpelación a un gobierno, nos encaminamos a una nociva restricción de los derechos y las libertades de los ciudadanos.

Adiós Juan Javier

Suena en el teléfono su inconfundible voz serena. Ni el maldito cáncer ha logrado cambiar su tono. Es Juan Javier Zeballos, que con su don de gente me llama desde La Paz para agradecer su última entrevista. Hace menos de un mes se la ofreció al colega Roberto Navia y quienes la leímos, uno de los  domingos pasados, recibimos de él otra de sus habituales cátedras de periodismo. La batalla contra la enfermedad había consumido su físico, pero no su espíritu. Seguía lúcido, hasta la semana pasada en la que él mismo piloteó desde la dirección ejecutiva de la Asociación Nacional de la Prensa la organización de un debate entre comunicadores sobre libertad de expresión. Fue el debate final de un gran Señor del Periodismo. 

Hombres como Juan Javier inmortalizan su paso por la tierra con sus actos. Este enorme obrero de la prensa fue capaz de conseguir lo que casi ningún informador boliviano ha logrado. A sus 24 años se impuso en un concurso de méritos a otros 200 periodistas del planeta que disputaban un puesto en la prestigiosa agencia de noticias Reuters. Con esfuerzo propio se ganó el cargo, que le permitió durante 25 años cubrir por todo el mundo desde las caídas de varios presidentes hasta algunos mundiales de fútbol. Zeballos tiene entre los mejores trofeos de este oficio una tapa del The New York Times con una de sus primicias. Qué gran logro para un redactor boliviano. 

Ese antecedente me llevó a preguntarle hace días qué debe hacer un periodista de su patria para conseguir lo que él conquistó. “Ningún periodista boliviano es menos que un periodista extranjero. Solo se necesita trabajo y rigor”, aconsejaba este apóstol de la verdad. Así era Juan Javier. Una persona sin complejos y al mismo tiempo un ser humano con una modestia inusual entre la gente que se desenvuelve entre las cámaras, las luces y los micrófonos. 

Pero hay una frase de su propio sello que resume cómo vivió y como murió este gran hombre. “El periodismo es como la leucemia. Se lleva en la sangre”. Y así se acaba de ir Zeballos, con el más lindo de los oficios en su sangre. 

De su amor por la profesión somos testigos quienes tuvimos el privilegio de conocerlo en su paso por los diarios Presencia, La Razón, Última Hora y El Mundo, y en años recientes por la Defensoría del Lector del diario EL DEBER. Incansable en su lucha por la búsqueda de la verdad, este caballero del periodismo se ha ido seguramente preocupado por las amenazas cotidianas a la libertad de expresión, una de sus mayores obsesiones en el ejercicio de sus tareas en la ANP. 

Juan Javier Zeballos ha vivido sus últimos días sin quejarse ni llamar la atención. Queda la enseñanza del maestro. Queda el ejemplo de un enorme ser humano cuyo consejo y orientación extrañaremos. Por ahora es imposible contener las lágrimas que provoca su partida, aunque el rencuentro será seguramente mejor.

MAESTRÍA

MAESTRÍA

Toda la credibilidad conseguida por el organismo electoral boliviano puede terminar rifada si siguen los errores en elproceso de votación judicial.  Los opositores y las propias autoridades del Tribunal Supremo Electoral aportan a su modo en la aparición de sombras. Por el lado de los primeros se presentan denuncias a veces ligeras y malintencionadas. Por el lado de los segundos, incurren en fallas y contradicciones alarmantes.

La confianza que construyeron con mucho esfuerzo y desprendimiento algunos expresidentes electorales, de la talla de Huáscar Cajías (+), Luis Ramiro Beltrán y el propio Antonio Costas,  está últimamente desportillada. Tales personajes trabajaron incansablemente por la independencia del órgano clave de la democracia, es decir el que cuida cada voto ciudadano. Se los puso al frente de la exCorte Nacional Electoral por estar alejados de las tentaciones del poder y de los intereses políticos, que tradicionalmente intentaron inclinar el apoyo ciudadano a su favor por la vía de la seducción o por el camino de la manipulación y el fraude.

Se supone que una condición indispensable para una elección transparente de autoridades es la imparcialidad del árbitro. Solo la solvencia moral puede darle a una persona autoridad. En este caso, también se requiere de firmeza y autonomía para resistir las presiones del poder. En cambio, si una autoridad electoral debe su cargo a algún partido o al gobernante de turno, difícilmente podrá garantizar la independencia de sus actos.

En el caso de la votación judicial, hay actitudes llamativas, nada menos que del propio presidente del TSE. Inicialmente la autoridad se enredó con las intenciones de limitar el derecho a la libertad de expresión en la campaña judicial.

Casi enseguida acompañó al mismo presidente Morales en un acto con guirnaldas en Chapare. Posteriormente la oposición mostró fotos con su imagen, en  un acto proselitista del MAS, antes de que fuera nombrado en el TSE. Hace unas días desautorizó a la vicepresidenta del órgano electoral, cuando esta anunció un proceso al partido de gobierno. Finalmente, hace unas horas una vocal renunciante de Oruro lo acusó de cometer irregularidades en la designación de notarios electorales y cuestionó la forma en que este asumió su cargo sin dimitir en el tiempo dispuesto por ley. Ante estas dudas, la respuesta del aludido ha sido la evasión del tema. Con este panorama, la confianza de la autoridad está en crisis. Solo una actuación responsable e independiente en estos días cruciales pueden devolverle la indispensable credibilidad.

Foto: El Deber ¿Dónde están? Elecciones. Al problema de la información insuficiente sobre los candidatos a los cargos judiciales se sumó su ausencia en las presentaciones. Ayer solo se vio a 18 en Santa Cruz

Renuncias y “renuncias”

Foto El Deber: En Palacio de Gobierno, amautas procedieron a ahuyentar la mala suerte

Foto El Deber: En Palacio de Gobierno, amautas procedieron a ahuyentar la mala suerte

Esta crisis de gobierno desnuda ciertos rasgos del gabinete de Morales. Por un lado, la presencia en él de profesionales valiosos, pero también la de otros que solo repiten una forma tradicional de usar el poder. En el primer caso se inscriben la joven exministra de Defensa, Cecilia Chacón, y la exdirectora de Migración María René Quiroga. Las dos exfuncionarias prefirieron renunciar en vez de validar acciones que chocan con sus convicciones.

No es el caso de los otros dos renunciantes, el exministro Sacha Llorenti, y su exviceministro Marcos Farfán. Ambos parecen inscribirse entre los funcionarios que, por seguir en el poder, reciben o dan órdenes sin medir los efectos. Una cosa es la consecuencia y otra la obsecuencia. En un gobierno con vocación democrática nadie puede hacer lo que no quiere o lo que afecta sus principios. Es cierto que en su carta de renuncia Farfán rechaza la represión. Sin embargo, su mensaje es tan ambiguo que genera más confusión que certezas.

En medio de esta crisis, el presidente posesionó dos ministros que más parecen ser  piezas de emergencia o ‘fusibles’. Por el desempeño anterior de ambos, es difícil alentar un aporte cualitativo de ellos a un gabinete que tambalea por el conflicto del Tipnis.

Más allá del relevo de personas, se requiere de un cambio de visión de la cabeza del Gobierno frente a los conflictos. Por el temperamento del presidente, es difícil creer que esté manejado por el flanco duro de su entorno o que ha caído en una trampa de sus colaboradores que quieren desgastarlo, como sostienen algunos analistas.
Hubo estos años en el mandatario un estilo de gobernar distante de la concertación y la tolerancia, aunque proclame que gobierna escuchando al pueblo. También es cierto que cuando Morales ha podido corregir algunas veces sus errores lo hizo, lo que despierta alguna esperanza de cambio.

Esta crisis debería provocar una autorreflexión en el presidente y sus colaboradores. No se puede gobernar como los políticos de antes. La gente en Bolivia ha alcanzado una madurez suficiente en la defensa de los derechos humanos y de la democracia. Por tanto, cualquier abuso de poder siempre tiene un alto costo político.

Evo Morales al Tipnis

Ha cambiado la posición del presidente de Bolivia este mes de movilizaciones indígenas sobre dialogar o no dialogar, y dónde. En principio dijo que no hay nada que hacer respecto a la decisión de que el tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos pase por el Tipnis. Cuando Brasil pidió consenso, el mandatario abrió la posibilidad de diálogo, pero solo entre sus ministros y los dirigentes. Más tarde, cuando le exigieron su presencia en la marcha, adelantó que solo recibiría a los indígenas en La Paz. Enseguida, volvió a decir que la carretera pasará por el parque. Luego aceptó una consulta a todos los que viven en el área de influencia del Tipnis, incluyendo a cocaleros y colonos. Últimamente varió su posición y habla de una consulta solo a los viven dentro del territorio indígena. Al final, decidió estar este viernes en el Tipnis para conversar con quienes dejaron la marcha. Mientras, el acoso y la presión a los marchistas se endurece. Van 30 días de marcha. Los indígenas mantienen su coherencia y firmeza. El Presidente, en cambio, divaga, elude, genera expectativas, retrocede y cambia. No obstante, al final, lo más probable es que imponga su decisión de partir en dos el parque Isibore Sécure.

Foto: FB del álbum "TiPNiS: Respeto a la Vida"

España debate estas horas la posibilidad de gravar un impuesto a los ricos para paliar la crisis económica de ese país. La medida es calificada de electoral por el candidato presidencial del PP, Mariano Rajoy. Otros sectores apoyan la iniciativa. Se ha conocido que son 160.000 los ricos españoles. Ellos tienen un patrimonio superior a los 700.000 euros. Para algunos periodistas españoles, la cifra debe ser mayor. Es más, consideran que se debe diferenciar entre ricos y riquísimos. Otros dicen que alguien que tiene 700.000 euros es de clase media alta, en vez de alta.

Con ese parámetro. ¿Cuántos ricos hay en Bolivia? ¿Serán al menos 1.000 los que tienen 1 millón de dólares? Hace unas semanas Evo Morales aseguró que 1 millón de bolivianos pasaron a integran la clase media. Pero, ¿qué se entiende por clase media en Bolivia? Por último, ¿cómo puede caer un impuesto a la riqueza en nuestro país?

La infraestructura de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) tiene poco que envidiar a la de la mayoría de las privadas e incluso a la de algunas del extranjero. Con la millonaria inversión de recursos del IDH es otro el aspecto de sus aulas. Se las ve incluso superiores a las de varios centros privados del país. Quien visita unos minutos la nueva ciudad universitaria se da cuenta del gran cambio. No son lo mismo las viejas aulas del campus que los modernos módulos construidos en los últimos años. Ni qué decir de los laboratorios de Medicina y de otras carreras. También se sabe que la disponibilidad de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en Uagrm es muy aceptable.
No hay duda de que el desembolso del Impuesto Directo a los Hidrocarburos ha sido importante para este avance. Estudiar en buenas aulas siempre eleva la autoestima de los estudiantes. Los más de 70.000 alumnos que asisten a la Uagrm deben estar conformes, aunque no faltan algunos contratiempos con las obras.
Sin embargo, no todo lo avanzado es suficiente para garantizar una buena formación a los futuros profesionales. La calidad académica sigue siendo una asignatura pendiente, no solo en la Uagrm, sino en todo el sistema universitario público. Hay deficiencias que quitan competitividad a nuestros docentes y estudiantes. De ese tema se ocupó el lunes pasado el propio presidente del Estado. Hay una decadencia del nivel académico, dijo Evo Morales. Para contradecirlo, el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana ha mencionado el caso de la San Simón de Cochabamba, que ocupa el puesto 2.473 de 20.000 universidades públicas del mundo.
No obstante, hay carencias. Lo reconocen como autocrítica varias voces internas de la universidad pública, sobre todo de la René Moreno. Falta apostar de manera más decidida a la superación académica y a mejorar la competitividad. Más conocimiento y menos cemento, es lo que se escucha decir.
Esto implica también mayor atención a la investigación científica, que en Bolivia recibe aún recursos marginales. En plena era del conocimiento en el mundo, es casi imposible pensar en el progreso de las sociedades sin la investigación y la innovación. En este sentido, las universidades públicas son clave.
Solo un caso para entender el problema. De los 300 docentes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Uagrm, apenas unos 10 o 15 se dedican a la investigación. Por esa tarea, reciben una remuneración mensual que no pasa de los 300 dólares. Les pagan por hora, o sea, no son investigadores a tiempo completo.
Así de precario es el trabajo en este campo. Sin embargo, se hacen esfuerzos, como es el caso del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales José Ortiz Mercado. En realidad, allí se trabaja más a puro pulmón que por los incentivos. Lo mismo ocurre en casi la mayoría de los centros de investigación de la ‘U’. En consecuencia, hay dos prioridades por atender: la calidad académica y la investigación científica.

 Es el nombre de la campaña que lanza farmacia Chávez pensando en la calidad de vida y la salud de los cruceños.

La gula causa más muertes que el hambre. Según la Organización Mundial de Salud (OMS) la obesidad cobra 600 millones de vidas al año, a la vez que continúa alimentando las cifras de diabéticos en el mundo, creando una crisis sanitaria mundial que crece sin medidas.

Nuestro departamento tiene medalla de oro nacional en estos índices. Encabezando las listas un 30% de los habitantes presentan problemas de obesidad, y un 26% de sobrepeso, enfermedades que pueden derivar en diabetes, problemas cardiovasculares, entre otras. Informes recientes del Servicio Departamental de Salud (SEDES) han dado a conocer que más del 10% de la población padece de diabetes.

Es por ello que comprometidos con la salud de los cruceños, la cadena de farmacias Chávez lanza  a partir de septiembre la campaña: ¿Cuánto pesa Santa Cruz? Por medio de la cual  dará lucha a los malos hábitos alimenticios que derivan en las principales enfermedades que aquejan a la población.

 Santa Cruz no está preparada para hacerle frente al aumento de diabéticos y sus complicaciones. Por eso que Farmacias Chávez, en alianza con las empresas Nestlé, Quaker, PVM, Terbonova, Arcor, y y Benexia, le dará a los cruceños la posibilidad de recibir asesoramiento para mejorar su dieta alimenticia.

 Por cada compra que supere los Bs. 100 y que incluya algún producto de estas marcas, Farmacias Chávez regalará  a sus clientes consultas con sus médicos nutricionistas o recetarios de comida saludable.

La campaña estará activada en todas las sucursales de la cadena. A disposición de los clientes estará el libro de recetas que le dedicará  32 páginas a platillos nutritivos con ingredientes fáciles de adquirir y con media decena de  profesionales médicos que atenderán al público en el Centro Médico Chávez en la Av. Cañoto y 1er anillo.

Farmacias Chávez, al verdadero servicio de la salud de sus clientes. Le regala a Santa Cruz calidad de vida en su mes aniversario.

Acerca de la Farmacia Chávez

Farmacia Chávez abrió sus puertas el 26 de enero de 1988 en la avenida Cañoto, esquina calle Mercado en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia. La Dra. Ana María Chávez es la fundadora de esta actual cadena de farmacias. Ella es bioquímica de profesión. La principal motivación que le llevó a abrir su propia farmacia fue el deseo de estar al lado de la gente que necesita de apoyo y orientación médica.

El 1 de enero de 2006 Chávez se convirtió en una cadena de farmacias abriendo sucursales en todos los puntos cardinales de Santa Cruz. En el 2010 alcanzaron las 12 sucursales.

Tiene sucursales en los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

http://www.farmaciachavez.com.bo/

Santa Cruz y su mes

Foto: El DeberOtro septiembre acaba de llegar. Es el mes del amor, de la primavera, de la mayor feria de exposición del país y, por supuesto, de la esperada festividad departamental. Estos son días en los que el cruceño celebra y se entusiasma. Muestra a la nación su indeclinable espíritu festivo y expone su orgullo de vivir en una tierra rica y noble. Son tiempos en que también recibe abundantes promesas del poder y en los que sus autoridades buscan seducir a la gente con un paquete de obras llamadas ‘regalos’.
De más está redundar ahora sobre la pérdida del peso político de los dirigentes locales en el escenario nacional. Tampoco es novedad remarcar el poder de la economía cruceña. Aunque en los últimos años cayó su aporte al PIB, de un 31% a un 29%, el aparato productivo de la región es el más importante de Bolivia. Basado en la agropecuaria, participa con Bs 37.600 millones en la torta nacional que supera los Bs 137.000 millones. Esa preponderancia se ilustra suficientemente con una cifra: El agro cruceño alimenta a siete de cada diez bolivianos.
La ‘locomotora económica’ del país no se ha montado por arte de magia. Los cruceños tienen el mérito de haber construido su ubicación hegemónica sin contar con un decidido respaldo estatal. El desarrollo económico mayor de Santa Cruz, respecto a otras regiones bolivianas, es más resultado del emprendedurismo de sus ciudadanos que del incentivo público. Es cierto que hubo un impulso especial del Estado a algunos proyectos nacionales que tocaron las tierras bajas después de 1952. Sin embargo, es preciso concluir que el progreso cruceño se debe más a la apuesta privada que a la pública. Incluso hasta ahora se sufren las trabas de un centralismo que no se extingue ni con la constitucionalización de las autonomías departamentales.
Pese a los obstáculos, Santa Cruz lucha por mantenerse a la vanguardia económica. No obstante, su empuje productivo contrasta con el rezago de su dirigencia política. Dicen que generalmente la historia muestra que el poder político siempre termina desplazándose donde está la fuerza económica. Sin embargo,  la distancia de los líderes cruceños del núcleo de las decisiones nacionales provoca últimamente una creciente preocupación, ansiedad y hasta desilusión.
Más allá de las responsabilidades dirigenciales de este escenario político desfavorable, septiembre puede estimular una reflexión profunda sobre las acciones individuales que impiden un desarrollo más humano y sostenible. Hay muchas culpas propias por la pérdida de calidad de vida en nuestra región. El deterioro del medio- ambiente tiene relación directa con la falta de cultura ciudadana. La falta de limpieza en la urbe no se arregla ni con millones de carros basureros. El creciente caos en las calles tampoco se frena con cientos de policías de tránsito. La contaminación del emblemático río Piraí no se arregla con miles de guardias en sus orillas.
Estos y otros males que nos estresan todos los días tienen en la conciencia individual la llave de las soluciones. Que este nuevo septiembre despierte nuestra responsabilidad ciudadana.

Tuffí Aré Vázquez, Periodista

El liderazgo del actual rector Reymi Ferreira es en gran parte resultado de su paso por las aulas de la Universidad René Moreno. En realidad, su gestión en la Federación Universitaria Local es recordada hasta ahora, como la es la de otros dirigentes como Aníbal Jerez, Fernando Berdecio, Gustavo Pedraza, Waldo López y Fernando Vincenti. Con otra formación ideológica, sobresalen también los liderazgos universitarios de Otto Ritter y el propio Carlos Valverde Bravo. Es más, fue la FUL la que dio años antes impulso al nacimiento del Comité pro Santa Cruz, con el respaldo de Hernando García Vespa. En esos tiempos con la sola mención de estos dirigentes y de la palabra FUL, cualquiera temblaba. La convocatoria que tenían sus movilizaciones por distintas demandas eran temidas por el poder.
En  la ‘U’ pública el debate político era intenso, todo un verdadero caldero en el que se cocinaban las ideas de la región. Se respiraba mística.Tan recordado como estos exdirigentes estudiantiles también lo es el emblemático exrector de la Uagrm Jerjes Justiniano Talavera. Ni qué decir de varios docentes que estimulaban la discusión de ideas para transmitirlas y ganar adhesiones locales.
Años después, la realidad parece ser diferente. La FUL no suena casi nada. A veces solo salen a la luz  algunos de sus escándalos internos. Tampoco se sabe de iniciativas universitarias que enriquezcan el debate político nacional, que requiere de nuevos proyectos de gestión del poder. Menos se conoce de la emergencia de liderazgos con proyección nacional.
¿Qué ideas ha aportado últimamente la universidad pública para la solución de las demandas regionales y de los problemas nacionales? ¿Qué líderes formó la René Moreno en el último tiempo para enriquecer la devaluada política nacional? Posiblemente muy poco. Es más, tampoco se percibe una posición firme de defensa de los propios intereses de la ‘U’. Una de las muestras es el alarmante silencio ante la pérdida de sus propios recursos por la suspensión del Censo Nacional de Población.
Es cierto que la Uagrm mejoró con la inversión de recursos en cemento. Sin embargo, hay un gran déficit en la construcción de mística política, de calidad académica y de influencia en la sociedad.

Los liderazgos cruceños

Tuffí Aré Vázquez

En estos días de turbulencias sociales que desgastan al gobierno de Evo Morales, se percibe un llamativo silencio de los liderazgos y dirigentes cruceños en relación a la importante agenda de demandas nacionales y sectoriales. Hay varios temas sobre los que se reclama una posición clara y firme de la élite dirigencial. Estos van desde el pedido de un nuevo censo nacional para la redistribución de los ingresos del país, hasta la crisis energética que afecta sobre todo a las industrias de la región, así como la intención gubernamental de construir una carretera por el Parque Isiboro Sécure. Lejos están los tiempos en que los liderazgos cruceños plantearon por iniciativa propia una agenda política nacional, siendo la principal bandera la lucha por la autonomía departamental. En el periodo 2000-2008 la élite pensante cruceña fue capaz de gestar algunas ideas y articular sólidas cruzadas de influencia nacional, capaces de aparecer como la alternativa al que se perfilaba desde entonces como un fuerte proyecto hegémonico, a la cabeza del primer presidente indígena. Santa Cruz había estado varios años a la vanguardia, hasta que se cometieron graves errores en el interior de la dirigencia de sus instituciones. En 2008 hay un quiebre, que termina por diluir lo que parecía un modelo alternativo al masista. Desde entonces, el liderazgo cruceño camina a los tumbos, atemorizado y en la retaguardia. Parece haberse renunciado a la toma de la iniciativa política que está ahora casi monopolizada por el Gobierno y sus sectores afines, varios de los que se han convertido paradójicamente en sus principales fiscalizadores. El control social y la oposición verdadera al proyecto del MAS se concentra en los sectores que llevaron a este partido al poder. Los indígenas protagonizan una vez más un capítulo trascendental de la historia con su marcha desde Trinidad. El Alto se ha alzado por una serie de demandas y Potosí pelea por sus reivindicaciones regionales. Esta etapa fue definida por el ideólogo del MAS, Álvaro García Linera, como la de las tensiones creativas de la revolución. En ese contexto, los liderazgos cruceños solo parecen espectar cómo la historia se construye en otros lugares y por otros actores. de turbulencias sociales que desgastan al gobierno de Evo Morales, se percibe un llamativo silencio de los liderazgos y dirigentes cruceños en relación a la importante agenda de demandas nacionales y sectoriales. Hay varios temas sobre los que se reclama una posición clara y firme de la élite dirigencial. Estos van desde el pedido de un nuevo censo nacional para la redistribución de los ingresos del país, hasta la crisis energética que afecta sobre todo a las industrias de la región, así como la intención gubernamental de construir una carretera por el Parque Isiboro Sécure. Lejos están los tiempos en que los liderazgos cruceños plantearon por iniciativa propia una agenda política nacional, siendo la principal bandera la lucha por la autonomía departamental. En el periodo 2000-2008 la élite pensante cruceña fue capaz de gestar algunas ideas y articular sólidas cruzadas de influencia nacional, capaces de aparecer como la alternativa al que se perfilaba desde entonces como un fuerte proyecto hegémonico, a la cabeza del primer presidente indígena. Santa Cruz había estado varios años a la vanguardia, hasta que se cometieron graves errores en el interior de la dirigencia de sus instituciones. En 2008 hay un quiebre, que termina por diluir lo que parecía un modelo alternativo al masista. Desde entonces, el liderazgo cruceño camina a los tumbos, atemorizado y en la retaguardia. Parece haberse renunciado a la toma de la iniciativa política que está ahora casi monopolizada por el Gobierno y sus sectores afines, varios de los que se han convertido paradójicamente en sus principales fiscalizadores. El control social y la oposición verdadera al proyecto del MAS se concentra en los sectores que llevaron a este partido al poder. Los indígenas protagonizan una vez más un capítulo trascendental de la historia con su marcha desde Trinidad. El Alto se ha alzado por una serie de demandas y Potosí pelea por sus reivindicaciones regionales. Esta etapa fue definida por el ideólogo del MAS, Álvaro García Linera, como la de las tensiones creativas de la revolución. En ese contexto, los liderazgos cruceños solo parecen espectar cómo la historia se construye en otros lugares y por otros actores.

 

El obispo católico español Nicolás Castellanos.

Monseñor Nicolás Castellanos hace mucho por el país y habla poco. Cuando se pronuncia públicamente sobre algún hecho de la vida nacional su palabra vale demasiado, porque lo que dice tiene contenido y peso. Además, lo hace con la autoridad que le da su enorme y maravillosa obra. En realidad, sus dichos siempre son sustentados por sus hechos. Si hay alguien coherente es él. Habla en nombre de los pobres y vive con ellos, como ellos y para ellos. No ha necesitado partido político ni la aparatosa propaganda para llevar algo de bienestar a los más desposeídos de Santa Cruz y de otras regiones de la nación. Ha cambiado la vida de muchos de los bolivianos históricamente excluidos, sin necesidad de pregonar revoluciones, que no lo son, ni de confrontar a la gente para levantar imperios endebles. Él construye un sólido imperio de caridad, justicia y solidaridad llamado la Ciudad de la Alegría. Su obra modelo nació en 1992 en pleno Plan Tres Mil y se ha replicado en poblaciones como La Guardia, Pailón, Porongo, El Puente, el norte cruceño y otras zonas del país donde los pobres solo son buscados por los políticos en los tiempos de los votos.
Castellanos y su Fundación Hombres Nuevos han ofrecido mucho más que cualquier gobierno en esos lugares. Millones de dólares y euros han sido invertidos por el obispo emérito de Palencia en decenas de escuelas, universidades, hospitales, centros culturales, polideportivos, orquestas musicales, albergues y comedores para los más pobres.
Por eso su palabra tiene fuerza y se debe tomar en cuenta, le duela a quien le duela. En las últimas horas, Castellanos volvió a hablar. Lo hizo con la energía de otros momentos en los que vio peligrar principios y valores de una ciudad y de un  país a los que ama. Como hace unos años, cuando protestó por las forzadas alianzas que le dieron el poder a un candidato perdedor, el monseñor del Plan Tres Mil reapareció últimamente para hacer escuchar su protesta.
Con su firmeza habitual, reclamó por la detención de Jorge Morales, a quien considera el mejor alcalde de Bolivia. También protestó por la inhabilitación de René Joaquino, a quien califica como otro ejemplar líder de la izquierda boliviana castigado por la compra de vehículos de medio uso, siendo que nadie hace nada contra la compra de un avión presidencial de 38 millones de dólares. Castellanos dice estar muy preocupado por lo que él mismo llama persecución política, el aumento de la corrupción y el incremento del narcotráfico.
Esta es la verdad valiente de un cura de la Santa Cruz profunda, que está molesto por los excesos del poder. No debería extrañar que la respuesta sea tan implacable como la que recibió otro obispo que se atrevió a denunciar la presunta expansión del narcotráfico.

 

®Tuffí Aré Vázquez/ Pekín, China

Uno de los agentes turísticos que guía estos días en la capital china a la misión de 60 empresarios bolivianos, que buscan ejecutar negocios en la potencia asiática, ha expresado una idea que sintetiza la posición ideológica de un importante segmento de sus compatriotas. “Soy comunista, pero no creo en el comunismo. En China para encontrar trabajo hay que ser comunista”, sostiene el inquieto  joven. La capital del dragón asiático rebalsa todos los días de turistas de las diversas nacionalidades del planeta. Compite por el liderazgo chino con Shanghai, la otra ciudad más poblada del país. La fiebre por los negocios se siente entre las grandes transnacionales que colocan sus marcas en lo más alto de los rascacielos y también entre los humildes ciudadanos que ofertan por 10 yuanes (alrededor de 10 Bs) unos volantines cerca del imponente Nido de Pájaros, sede de los Juegos Olímpicos.
En China hay muchos ricos pero también millones de pobres. La creciente desigualdad es un problema que no resuelve aún el comunismo chino, al que otros prefieren llamar ‘socialismo especial’, por la convivencia de un Estado fuerte y regulador con el modelo que cree en el mercado. La desigualdad se la nota en los ingresos de los asiáticos. Mientras en Pekín y Shanghai el sueldo mínimo de un trabajador llega a 2.000 o 3.000 yuanes (alrededor de 400 dólares), en Guanzhóu y otras ciudades menos influyentes como Fonzhan, un fabril gana un sueldo promedio de 1.200 yuanes (menos de 200 dólares), debiendo dormir y comer en las fábricas donde trabajan, a veces de domingo a domingo. Un funcionario público, un comerciante o un profesional chino también ganan mucho más que un campesino. La informalidad es otro de los fenómenos visibles en algunos mercados, tipo La Ramada, y en las zonas turísticas donde se venden desde frutas en carretillas hasta miles de souvenirs.
Lo que no pasa desapercibido para nadie es la ansiedad china por los negocios. El acoso a los turistas por los comerciantes es inaguantable en algunas de las áreas comerciales y el regateo es todo un arte. Algunos ofrecen productos por 1.000 yuanes y los terminan vendiendo en 100.
Definitivamente, China ya es capitalista, pero también intenta inspirar a otras naciones con su Estado fuerte, que controla todas las empresas. Tiene claro que compite con EEUU, pero no se la ve hostil con la primera potencia. Por donde se camina hay abarrotados locales de Macdonalds, de Starbucks y hasta pretende tener en Pekín su propio Disney.
Estos días nuestros empresarios se ponen a pensar en China si están listos o no para ocupar los pocos asientos que quedan del tren del desarrollo chino, que arrancó con fuerza en el año 2000, tras un periodo de profundas reformas impulsadas desde 1978 por Deng Xiaoping. También cabe preguntarse si el Gobierno de Morales busca como modelo el ‘socialismo especial’ chino o preferirá el comunismo cubano o el nacionalismo revolucionario chavista.

Tuffí  Aré Vázquez/ Desde Guangzhou, China

Una misión de más de 60 empresarios bolivianos visita estos días algunas de las principales ciudades chinas, por iniciativa de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz. EL DEBER también ha sido invitado para enterarse de los negocios que ejecutan los privados nacionales con sus colegas chinos. En el grupo llama la atención la presencia inusual de ocho empresarios pandinos y dos tarijeños que comparten con los demás visitantes la inédita experiencia de conocer la segunda potencia económica mundial, controlada por un régimen comunista. Todos quieren identificar las razones de tanto poderío y del impactante crecimiento de una nación. La inquietud común apunta a observar de cerca la característica de la relación de un gobierno de ese corte ideológico con los empresarios y los inversionistas. Quieren saber si los éxitos de ese modelo se pueden o no reproducir en Bolivia. Pero sobre todo, quieren concretizar negocios para mejorar la situación de sus propias empresas.

Un paso fugaz por Shánghai, la principal urbe china,y tres días en la enorme feria de Cantón, que se realiza en Guangzhou, permiten concluir preliminarmente que este gigantesco país está absolutamente globalizado. La nación de Mao Tse Tung entró definitivamente al capitalismo, es una de sus mayores protagonistas y, por lo que se ve, resulta impensable que salga algún día del sistema. Por las amplias y largas avenidas del dragón asiático se respira capitalismo puro y todos los días cada uno de sus millones de ciudadanos se despierta a trabajar o a emprender para vivir mejor. China es una nación absolutamente abierta al planeta. En los locales de Macdonalds cientos de asiáticos hacen cola para pedir una hamburguesa. No hay vendedor que no se esfuerce en hablar inglés y hasta se ve a varios noctámbulos chinos bailar la lambada y el waka waka de Shakira en algunos pubs de sus principales ciudades.

De política se habla poco y hasta con temor. Algunos prefieren decir que no les interesa ser administrados por un gobierno comunista si es que cada día sienten que su vida mejora. En la tele, en los periódicos y en las radios sólo se reciben los mensajes que quiere el Estado. Sin embargo, poco parece importar, ya que la gente está enfocada en su trabajo, en sus emprendimientos y en sus estudios.

Incluso es menos traumático para un boliviano pasar por migración del aeropuerto de Shanghái que por el de Miami. El control en China es preciso, pero nada incómodo. Así se ha abierto al mundo una de las naciones más emblemáticas de un régimen comunista, que el año pasado captó inversiones extranjeras por más de 100.000 millones de dólares y que pretende seguir creciendo encima del 10%. En China no se ahuyentan los capitales, más bien se los seduce y se los conquista, sin que el Estado abandone su presencia en la economía. En China no se limita la producción de riqueza. Al contrario, estos días se ve en sus calles a varios de sus ciudadanos conduciendo flamantes Mercedes Benz, lujosos Audis y espectaculares BMW. Esto pasa en un régimen comunista, que, en lugar de encerrarse, decidió abrirse al mundo.

FOTO: www.eldeber.com.bo

Todo desastre pone a prueba la fortaleza de una comunidad y no hay población en el mundo que esté libre de sufrir alguna vez una tragedia. Incluso las sociedades más desarrolladas padecen golpes, ni qué decir las más pobres, que son siempre las más vulnerables. Esta semana, una dolorosa desgracia sacude Santa Cruz. Al menos 24 personas quedaron sepultadas entre los escombros del edificio Málaga, que se desplomó por posibles fallas en su construcción.

Como muchos desastres, tal vez se lo pudo evitar, pero ocurrió. Toda obra humana está expuesta al error. Por eso es que se arman estructuras de control, que se encargan de disminuir el riesgo de fallar. En el caso del Málaga, los especialistas han adelantado que se veía venir una tragedia, porque la mole de cemento había dado señales adelantadas de que podía derrumbarse. Una necesaria investigación debe aclarar más adelante las causas y las autoridades tendrán que castigar a los responsables de las deficiencias. No todos los días cae en el país un edificio de nueve pisos, por lo que el hecho no puede quedar en el olvido, ni los culpables en la impunidad.

Lo más importante en este momento son los esfuerzos que se hacen para salvar a las personas que luchan por sobrevivir entre los escombros. Cada minuto es valioso en el rescate y no se lo puede desaprovechar. En el lugar se ve una gigantesca  voluntad y solidaridad de los rescatistas, pero grandes limitaciones de capacidad, organización y experiencia.

Es cierto que las principales autoridades cruceñas reaccionaron de inmediato ante el desastre, pero otra vez quedó en evidencia la carencia de un aparato de auxilio eficiente y experimentado en Santa Cruz. Se ha postergado a lo largo de los años la consolidación de un equipo de defensa civil que enfrente con efectividad estas contingencias. Las iniciativas son aisladas y sobresalen casi siempre las de la fundación SAR, que mendiga últimamente recursos para comprar un helicóptero.

Ni qué decir en el área preventiva, donde las acciones son tímidas. De todos modos, la caída del Málaga es una prueba para la comunidad cruceña. Para empezar, acercó a los tres niveles de gobierno que han compartido el escenario de la coordinación de esfuerzos, pese a los permanentes desencuentros políticos. Para conseguir mejores resultados, se pudo tocar rápidamente las puertas de gobiernos más experimentados en la atención de situaciones similares, como el  chileno o el peruano.

Las tragedias casi siempre refuerzan la unidad de los pueblos. En este caso, la ciudadanía cruceña ha vuelto a confirmar la grandeza de su corazón con diversas iniciativas para auxiliar a los que sufren. Estos días la mirada de Santa Cruz está puesta en la desgracia que se vive en la calle Monseñor Salvatierra. En el ámbito de la solidaridad, los cruceños han superado la prueba con decenas de voluntarios en las labores de rescate.

Siempre las tragedias enseñan. Que la del Málaga sirva para reestructurar todo el sistema departamental y nacional de fiscalización de la calidad de las edificaciones, en medio de un peligroso boom de la construcción. También que impulse de una vez la formación de un sistema de defensa civil más profesional y eficiente. Lo que no está en dudas ahora es el espíritu solidario del ciudadano.

Vista al Amboró

Vista al Amboró/Foto: Adriana Aré

Estos días de vacación de verano, las familias que no pueden salir al exterior por falta de recursos económicos o por las restricciones de tiempo optan por los atractivos que ofrece la ciudad y sus alrededores. No hay paquetes bien organizados y, por lo tanto, la elección de destinos en el departamento es prácticamente espontánea.

 Si se busca algo cerca, las mejores alternativas son la hermosa Buenavista o el mítico fuerte de Samaipata. Algo más alejadas y con incomodidades en sus rutas están San Javier y Concepción, donde se puede apreciar el rico patrimonio de las misiones jesuíticas.

En Puerto Suárez está el Pantanal, destino que exige un poco más de gasto y tiempo de traslado, si se elige el viaje por carretera o tren.

En realidad, si las autoridades cruceñas se convencen del potencial turístico que tiene la región y de su efecto multiplicador en la economía local, tendrían que priorizar estos ‘enclaves’: Buenavista y todo el circuito del norte, el área de influencia de las misiones jesuíticas y Samaipata, junto a sus poblaciones vecinas como Vallegrande, con la ruta del Che.

Buenavista tiene una ligera ventaja sobre los otros destinos, que es el estado de la carretera para acceder a esa región. Allí se puede llegar en poco más de una hora y sin contratiempos, porque la ruta está buena.

Excepto los recurrentes cobros y controles de peaje en los 100 kilómetros que la separan de la capital, trasladarse a la zona resulta placentero, por el paisaje.

El pueblo luce maravilloso, con sus calles limpias y seguras. Su microclima es especial para combatir el calor y la variedad de su flora y fauna invita a la aventura. Para quien busca paz y contacto con la naturaleza, lo consigue en sus cabañas habilitadas para el descanso. Por si fuera poco, en la zona está El Cafetal, la única planta beneficiadora de café de Santa Cruz. Allí se puede conocer cómo se cultiva e industrializa este grano, en un curioso ‘tours’.

Hay una gran riqueza de recursos y diversas oportunidades para emprendimientos. Por cierto, los esfuerzos para desarrollar el turismo en el área son aislados  y casi exclusivos del sector privado.

Del Estado, del Gobierno Departamental y de los municipios se ve poco, por no decir nada. Si hay convencimiento y coordinación entre todos, estos ‘enclaves’ turísticos pueden despertar y generar más ingresos

Hacienda "El Cafetal" Foto: Adriana Aré

Hacienda "El Cafetal" Foto: Adriana Aré

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Foto: Diario La Razón

Jamás pensé que sería nuestra conversación de despedida. Sucedió nada menos que el Día del Periodista (hace poco más de seis meses), en su bonita vivienda de la céntrica avenida paceña Capitán Ravelo. Ese lunes 10 de mayo la llamé temprano por teléfono desde Santa Cruz para pedirle una corta visita. Sentía la necesidad y obligación de saludarla y desearle que su salud mejore. Unos seis meses antes nos habíamos encontrado en la casa de su hija en la capital cruceña, donde fui a recogerla para una entrevista televisiva en su condición de candidata al Senado. En ese momento estaba como siempre: lúcida y fuerte. Esa misma noche me aconsejó no asistir a la arbitraria citación de un fiscal en mi condición de testigo a un juicio entre dos políticos. Así lo hice. No era la primera vez que cumplía al pie de la letra uno de sus infaltables y valiosos consejos.

Con su cordialidad de siempre, doña Ana María Romero aceptó que la visite, pero no que la entreviste. Debía llegar a su casa a las 15:30 si el vuelo no se demoraba. Pero el avión se retrasó. Ya en La Paz, la contacté por teléfono celular para comentarle el ligero contratiempo y me reiteró que me esperaba para conversar. Estaría en la cita a las 16:30. Corrí a comprarle un ramo de flores en un local del edificio Alameda, en pleno Prado paceño. Luego bajé a una librería cercana al monoblock de la UMSA, donde elegí la última novela de otra gran mujer como ella para que la disfrute. La Isla Bajo el Mar, de la chilena Isabel Allende. Tomé un taxi, y en 10 minutos estuve en su vivienda. Una de las dos chicas que la atendían abrió la puerta. Su esposo me saludó amable y atento. “Me voy a poner celoso”, bromeó, en alusión al ramo de flores que cargué a cuestas para Anamar. Ella me esperaba al ingreso de su living, en la planta alta de su vivienda. Subí las gradas y la encontré. Estaba muy delgada y frágil, pero con su espíritu inquebrantable. Me agradeció el gesto de las flores y me dijo que leería el libro de Allende. Me invitó al sofá, pidió que le pongan música clásica de fondo y me ofreció un capuchino que haría traer de un conocido café de la ciudad. Doña Anita era ese día la mujer serena de siempre.

Me contó detalles de su enfermedad. Me dijo que tenía unos tubos puestos y que su situación era delicada. Atribuía el inicio de su mal a una mezcla del estrés de la campaña electoral y a descuidos alimenticios. Algunos de ellos se dieron en las madrugadas, cuando comía junto al presidente Morales unas “poderosas sopas” en Palacio. Pese a los problemas en su salud, confiaba volver al Senado para trabajar por el país. Me dijo que su idea era ya no volver a la presidencia, sino integrar una comisión parlamentaria para integrarse progresivamente a la labor legislativa. Le interesaba trabajar sobre todo en el área de educación.

De a poco entramos a los espinosos temas políticos en la conversación. Me refirió algunas de sus dificultades en la campaña del MAS y ciertos roces que había tenido los primeros días de su gestión en el Senado, por no tener una conducta orgánica con el partido del Presidente. Estaba molesta con algunos de sus colegas parlamentarios, que habían impedido ciertos consensos que ella intentaba construir con los asambleístas, incluyendo a los de la oposición. Le incomodaban también algunas maniobras que terminaron sacando a dos o tres de sus colaboradores. Pese a todo, su confianza en el primer mandatario se mantenía hasta esos días. Pero, no ocultaba cierta decepción con otros influyentes colaboradores del jefe de Estado. Perfiló a cada uno de ellos y a los principales personajes de la oposición. Me habló de Juan del Granado, de Luis Revilla y de otros políticos cruceños. Conversamos también de periodismo. Aproveché para felicitarla por nuestro día y le comenté que esa noche la Asociación de Periodistas de La Paz me honraría con el premio Huáscar Cajías. Anamar había antes recibido los mayores galardones instaurados por esa misma fecha. Me comentó que la medalla que me entregaría la Asociación fue creada por la demanda de los periodistas más jóvenes de distinguir a algunos profesionales emergentes. También hablamos de la polémica generada por la designación de Humberto Vacaflor como Premio Nacional de Periodismo 2010, que luego se dejó en suspenso.

Como presagiando que ésa sería nuestra conversación de despedida, doña Anita alargó la charla con mucho entusiasmo en la mesa de su sala, hasta pasadas las 18:30. Le insistí que no publicaría nada de tantas confidencias que me había hecho de su última incursión en política, pero que esperaba tener más adelante una entrevista oficial con ella. Me prometió intentarlo cuando se recupere, pero dijo que estaba segura que la conversación en su casa me serviría mucho como contexto de análisis, algo que extrañaba mucho en el periodismo boliviano. “Se ha perdido el periodismo de interpretación y de análisis. La agenda de los diarios dan prioridad a los enfoques livianos, ligeros”, remarcó. Tuvimos que cortar el diálogo, porque se acercaba la hora del acto de premiación de periodistas en el edificio de la Asociación de La Paz. Se levantó y me despidió con su sonrisa de siempre. Fue la última vez que la vi y que hablamos.

Estando este martes 26 de octubre en Lima, esperando un vuelo de retorno a Santa Cruz, un colega me dio la lamentable noticia de su partida: Se fue Anamar. Valiosa mujer boliviana, notable periodista, generosa consejera de las nuevas generaciones de comunicadores que extrañarán sus iniciativas para mejorar esta noble profesión. (Por razones obvias, no he querido detallar todos los alcances de nuestra conversación, pero vale la pena que se conozcan algunos temas que la tenían preocupada para que se los tomen en cuenta ahora que ya no está físicamente con nosotros).

COMUNICADO DE LA ANP

ANP     A TODOS LOS CIUDADANOS BOLIVIANOS

Una vez consumada la promulgación de la Ley contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, que con los artículos 16 y 23 otorga el marco jurídico para ejecutar el encarcelamiento de periodistas y el cierre de medios de comunicación, los trabajadores de la prensa de Bolivia

DECLARAMOS:- Duelo en el periodismo nacional por las últimas disposiciones legales que afectan a la libertad de Prensa, de expresión y el derecho al trabajo de los funcionarios de los medios y de los ciudadanos bolivianos en general.

- Rechazamos la convocatoria del presidente Evo Morales para participar en la reglamentación de la cuestionada ley, porque fue aprobada sin el consenso respectivo y porque nuestro sector y otras organizaciones de la sociedad civil están en contra de dos artículos que abren el candado para el amordazamiento. No se puede avalar la reglamentación cuando existe un gran rechazo a los artículos 16 y 23 de la nueva norma, que vulneran los artículos 21, 106 y 107 de la Constitución Política del Estado.

- Ratificamos que las organizaciones periodísticas de todo el país estamos a favor de la lucha contra el racismo y toda forma de discriminación, y aplaudimos cualquier iniciativa que ayude a erradicar estos dos problemas estructurales de la nación. Siendo que la lucha para conseguir la anulación de los artículos 16 y 23 de la Ley contra el Racismo continúa,

RESOLVEMOS:

- Amparados en el derecho a la protesta, que está consagrado en la Constitución, seguir con la huelga de hambre de los trabajadores de la prensa para hacer conocer a la ciudadanía nuestra protesta y sensibilizar a la sociedad sobre el peligro que significa para la democracia el afectar los derechos a la libertad de expresión, de prensa y al trabajo.

- Nos solidarizamos con los compañeros que cumplen la sacrificada medida del ayuno voluntario en los piquetes que se han instalado en el país. Aunque los cuerpos de nuestros colegas sienten ya la fatiga y el cansancio por los días de huelga, el espíritu sigue firme y la lucha continúa ganando adhesiones de la población. Al mismo tiempo, invitamos a todos los sectores que se identifiquen con nuestras demandas a sumarse a la huelga nacional de hambre y todas nuestras movilizaciones.

- Agradecer a la Iglesia Católica y otras instituciones que han expresado su respaldo a la defensa del derecho a la libertad de expresión y prensa en el país.

- Continuar con la recolección de firmas hasta completar las que se necesitan para plantear la iniciativa legislativa ciudadana que conduzca a la Asamblea Legislativa Plurinacional a la aprobación de una nueva norma que elimine los artículos 16 y 23 de la Ley contra el Racismo.

- Elevar nuestra protesta ante todos los organismos internacionales que resguardan los derechos humanos universales, como la libertad de prensa y de expresión, de manera que conozcan los riesgos que enfrenta la democracia boliviana con los dos artículos que avalan el encarcelamiento de periodistas y el cierre de medios de comunicación.

EL PERIODISMO ESTÁ DE DUELO, LA LUCHA POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y PRENSA CONTINÚA

Asociación Nacional de la Prensa – Santa Cruz

Asociación de Periodistas de Santa Cruz

Asociación Boliviana de Radiodifusoras – Santa Cruz

Colegio de Comunicadores de Santa Cruz

Federación de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz

Santa Cruz, 11 de Octubre de 2010

FOTO: EL DEBER

Como nunca en los últimos años, vivimos intensos días de debate sobre el estado del periodismo boliviano y las iniciativas del gobierno más poderoso de las últimas tres décadas. Paradójicamente, el gobierno que más ha chocado con los medios es el que más medios ha creado para sostener su aparato propagandístico.

Precisamente, ha potenciado el canal de televisión estatal, que ejerce prácticamente un monopolio en algunas zonas del país. Es la única señal que se ve en regiones donde ningún canal puede llegar. También financia un periódico y una red de emisoras de radio distribuidas en casi todo el territorio. Su gasto publicitario es aparentemente más significativo que el de otras gestiones, aunque se desconoce la cifra presupuestaria destinada a ese fin.


La primera etapa del Gobierno en el campo de las comunicaciones consistió en montar toda esa red. En paralelo, el propio Presidente encabezó un duro ataque a los medios no oficialistas y a sus periodistas, posiblemente para erosionar la credibilidad de ellos al vincularlos con el bando opositor.
Una siguiente etapa apuntó a periodistas críticos del oficialismo. Más de uno de ellos  fue llamado a declarar en algún proceso judicial. Otros enfrentan en este momento algunas demandas en los tribunales.
La tercera etapa se ha abierto en los últimos meses y es la más sensible y compleja por su alcance y consecuencias. Implica las iniciativas de regulación directa de los medios de comunicación, a la que ningún gobierno anterior se atrevió a ingresar.

Para eso, ha aprobado ya al menos tres leyes que ponen límites a la libertad de expresión y de prensa. Queda pendiente aún la más grande, la que dará el nuevo marco jurídico al campo de las comunicaciones. Como se ve, hay un plan sistemático para modificar el escenario de funcionamiento de los medios y el ejercicio del periodismo.
Sin embargo, ¿apuntan  estas iniciativas gubernamentales a mejorar el periodismo boliviano? ¿Quiere el presidente Morales realmente una buena prensa?
Basta ver el manejo que hace el Gobierno de la mayoría de medios estatales para concluir que más que buen periodismo apunta a buscar propaganda. 

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