Lo conocí personalmente hace poco tiempo como rival en la linda competencia futbolística. Víctor Hugo ”Copito” Andrada, gran ex futbolista y ahora exitoso entrenador de fútbol, acaba de llevar a la final del torneo Clausura al hasta hace unos meses deshauciado Blooming. La hinchada académica festeja por doble motivo: son finalistas de un torneo liguero una vez más y acaban de eliminar en uno de los clásicos más importantes de la historia a su tradicional rival, Oriente Petrolero.
Estoy seguro a estas alturas de que el gran mérito de esta conquista lo tiene el DT celeste “Copito” Andrada. Sencillo, batallador, inteligente, el entrenador académico fue mejor en la casamata que su colega orientista Pablo “Vitamina” Sánchez. Puso más cabeza y demostró que, a pesar de no tener aún una amplia experiencia como entrenador en la Liga, tuvo más aciertos al momento de las decisiones estratégicas.
Pocos creían en la capacidad de “Copito”. Debo ser uno de los que confié en él, pues desde que supe que negociaba su incorporación en Blooming crucé los dedos e hice fuerzas para que la dirigencia académica le dé una oportunidad. Conocí al joven entrenador argentino cuando yo era presidente de Guabirá y nos encontramos en la final de la Copa Simón Bolívar en el año 2007, cuando él era DT de nuestro rival en las finales, Nacional Potosí.
En la lucha por el ascenso a la Liga, se veía ya la mano de “Copito” en el campeón potosino, que buscaba como Guabirá ascender a la categoría profesional. Nos hizo sufrir en el primer partido en Montero, cuando le ganamos apretadamente en la Caldera del Diablo a Nacional Potosí 2-1. Terminamos en nuestro arco y debíamos visitar el domingo siguiente la Villa Imperial.
En ese primer partido, Nacional jugó bien y, sobre todo, Andrada mostró su oficio al calentar el juego fuera de la cancha, apelando a la provocación del adversario y a elevar la autoestima de sus jugadores. Casi nos empatan, lo que hubiera sido fatal. Ya en Potosí, su equipo nos ganó 2-0, cuando nos alistábamos a dar la vuelta olímpica y a festejar el ascenso. En ese partido, el árbitro Iván Gamboa puso su parte para dejarnos casi diezmados para la tercera final en cancha neutral, ya que sacó tarjetas a casi medio Guabirá.
Pero estábamos convencidos de que la furia roja podía ascender y llegamos a la tercera final de Cochabamba con la fe intacta. Pese a estar diezmado, Guabirá se mostró firme ante el buen juego de Nacional Potosí, que nos dominó casi todo el partido. Nuestro entonces arquero Yadín Salazar ahogó varios gritos de gol de los potosinos, forzando al desempate en los penales. Llegó esa instancia y la figura gigante de Yadín bajo los tres palos frenó los tiros penales de Nacional. Guabirá ascendió entonces a la Liga y recuerdo como si fuera hoy el momento en que “Copito” se me acercó y me dijo: “Felicidades presidente”. Todo un caballero el entrenador argentino, a quien devolví de inmediato la gentileza con un deseo sincero: “Ojalá que el indirecto sea de ustedes”, le respondí. Ese año no lo pudo conseguir.
Desde aquel día nunca más vi a “Copito” en persona. Al año siguiente, fui testigo por televisión de su felicidad cuando consiguió el ascenso con Nacional Potosí. Ya a comienzos de 2008, pensamos en algún momento en llevarlo a dirigir a Guabirá en la Liga. Cómo nos hubiera ayudado a no cometer los errores que cometimos. A medio año, desesperados por la situación del inminente descenso rojo, lo llamamos para invitarlo a ser entrenador de nuestro equipo, pero no aceptó porque estaba enchufado en el proyecto del posible ascenso de Nacional. Y evidentemente, lo consiguió.
Su capacidad quedó en evidencia este 2009 en la primera parte del torneo de la Liga, cuando puso a Nacional en el primer lugar del torneo, nada menos que en el debut del “benjamín”. Contradictoriamente, pugnas con la dirigencia del equipo al que ascendió motivaron su renuncia. “Copito” se fue para volver a escribir otra gloriosa página de su corta historia como entrenador liguero. Entre tanto, el club potosino caminó de tumbo en tumbo tras su salida, a tal punto de perder la categoría.
Costó que la dirigencia de Blooming lo contrate como DT. Alguna vez les dije a algunos colegas periodistas que Andrada terminaría siendo el DT de los celestes y así ocurrió. Se percibía cierta desconfianza en el trabajo de “Copito”, posiblemente por su supuesta inexperiencia liguera, sobre todo con un equipo pesado como la academia cruceña.
Blooming, que no ganaba nada, primero con el “Bigotón” Sergio Apaza y luego con el uruguayo Repetto, comenzó a subir de a poco con Andrada. Y comenzaron los triunfos, hasta llegar donde llegaron los celestes este último miércoles de septiembre.
¿Quién cambió a Blooming? Seguro que “Copito”. Y el cambio se dio en la actitud del equipo. El DT supo generar un ambiente de confianza, donde prevalecía hasta antes de su llegada la inseguridad. “Siempre he proclamado que hay que mirar hacia adelante y nunca para atrás”, dice. Y se lo compróbó en Blooming. Hasta en la adversidad, los celestes casi siempre miraron hacia el frente. “La clave de esto han sido los jugadores, que decidieron dejar el pozo y salir adelante. Mucho ayuda el tema humano, ya que formamos un gran grupo. Hay una gran familia entre los jugadores, los dirigentes y los hinchas. Siempre me trataron bien. Nunca me abuchearon. Además, en la parte dirigencial, te dan todo. Este es un club muy bien organizado, dos o tres escalones más arriba que otros”, explicó en el programa No Mentirás.
“Copito” está feliz y lo merece por su humildad y seriedad. Blooming está en la final y le puede dar este año un campeonato a Santa Cruz después de varios años. Gran mérito de Andrada, un hombre de la casa para la hinchada celeste. No será fácil porque tendrá como rival a Bolívar, con otro gran DT como Gustavo Quinteros. “Copito” celebra, pero sabe que ahora tiene otra vez que mirar hacia adelante, con la meta del campeonato, ya que la clasificación quedó atrás. Y en el otro lado, gran decepción de Oriente, que ya se sentía ganador y que pecó de un exagerado exitismo que siempre es peligroso, como se lo acaba de comprobar.
En Blooming debe reconocerse también la paciencia dirigencial, que ayudó a eludir los malos momentos de este año sin perder la calma para llevar otra vez a la Academia a una nueva final. El 2008 no pudo ser en la final frente a otro celeste, Aurora. Ojalá que este 2009 se dé y que Santa Cruz vuelva a tener otra vez la Copa Libertadores. Que así sea por el bien del fútbol de esta región y por “Copito”, que ha dado una lección de humildad, trabajo y convencimiento, especialmente a quienes lo menospreciaron y no confiaron en su capacidad. Segundo año seguido de finales celestes. Enhorabuena.